Casa Gruta: austeridad brutalista con alma de cenote

Para sus escapadas a Valladolid (Yucatán, México), el matrimonio de Salvador Román y Adela Mortera, junto a otros familiares, proyectó Casa Gruta, vivienda de austeridad brutalista inspirada en los cenotes y en las oquedades formadas en la roca.

La austeridad brutalista de Casa Gruta se apropia de las sensaciones que trasmiten estas formaciones naturales y las interpreta mediante una sucesión de espacios estrechos y amplios que emula la manera de recorrerlas. “La intención no es reproducir una gruta o un cenote de manera literal, ni física ni visualmente”, matiza Salvador Román. Encandilados por “los pueblos mágicos y las tradiciones de Yucatán”, él y su mujer eligieron establecerse en este rincón para disfrutar de sus vacaciones. Cuando no lo ocupan, lo alquilan para que otros descubran la experiencia de alojarse en su obra.

Casa Gruta: austeridad brutalista con alma de cenote

Un álamo como símbolo de bienvenida

Los arquitectos cedieron el control del proyecto a la naturaleza preexistente. La posición de cada árbol y planta dictó el emplazamiento de los volúmenes y la circulación del inmueble. Algunos ejemplares atraviesan las estructuras, como ocurre en muchas cuevas y formaciones kársticas, y otros protagonizan los patios. La única pieza vegetal que no pertenecía al terreno es el álamo que da la bienvenida a Casa Gruta. “En Yucatán, esta especie indica la existencia de cuerpos de acuíferos subterráneos”, explica Román.

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La filosofía de la austeridad brutalista

Reivindicar la austeridad brutalista, sin un adorno de más, fue una decisión estética y filosófica.”Desde el inicio concebimos Casa Gruta como un espacio para regresar a la esencia del ser; lo pensamos como un lugar que invita al desapego de lo material, a desconectarse de la rutina y de la cotidianidad, a contemplar el paso del tiempo”, comenta Román.

La selección de materiales plasma lo que describe el firmante de Casa Gruta. El hormigón pigmentado, la madera de cedro y el vidrio se emplearon por su capacidad para crear una atmósfera sobria y por su relación con los colores y texturas de los accidentes geológicos de Yucatán. Además, el edificio se diseñó teniendo en cuenta el clima de la región mediante ventilación cruzada, techos altos y patios privados, aunque también dispone de zonas climatizadas para garantizar el confort durante las épocas de mayor calor y humedad.

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Acabados hechos por manos humanas

Un detalle muy particular reside en los acabados. Los autores pedían “superficies imperfectas”, mientras los empleados se empeñaban, con toda lógica, en dejarlas impecables. “Las instrucciones para los trabajadores en ocaciones parecían confusas o contradictorias ya que comúnmente se busca la perfección en las superficies y acabados”, recuerda Román, quien señala que este fue el principal desafío de una obra que requirió aproximadamente un año y medio de ejecución.

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Sobre Salvador Román y Adela Mortera

Salvador Román (Ciudad de México, 1988) y Adela Mortera (Monterrey, 1990) son un matrimonio de arquitectos afincado en Mérida (Yucatán). Ambos colaboran en proyectos cuando un cliente los busca expresamente, aunque desarrollan sus carreras profesionales por separado. Román es socio fundador de Taller Mexicano de Arquitectura (TAMA), estudio creado en 2012 junto a otros tres socios, mientras que Mortera dirige actualmente el estudio de yoga Umina. Antes de dedicarse plenamente a esta actividad, formó parte del estudio de arquitectura Weyes.

Aquí puedes ver los planos.

Ficha técnica

Proyecto: Casa Gruta.
Ubicación: barrio de Sisal, Valladolid, Yucatán (México).
Arquitectos: Salvador Román y Adela Mortera.
Interiorismo: Paulina Román y Andrés Briceño.
Construcción: Concretum.
Paisajismo: Archivo Vegetal / Paulina Román.
Proveedores: Kimicolor y Cemex.
Superficie construida: 254 m².
Finalización del proyecto: enero de 2025.
Tiempo de ejecución: aproximadamente un año y medio.
Programa: estacionamiento, vestíbulo, cocina, comedor-terraza, salón-terraza, piscina, aseo de cortesía, almacén, tres dormitorios con baño y patio privado, rooftop y sala-mirador.
Materiales: hormigón pigmentado en verde, madera de cedro, vidrio transparente, bloques de hormigón vibrocomprimido y hormigón armado.
Presupuesto: entre 16.000 y 18.000 pesos mexicanos por m²≈ entre 800 € y 900 € por m².
Uso: vivienda vacacional y alojamiento turístico.
Fotografía: Andrea Cinta y Fabián Martínez.