
Maria Schwinning debuta en el largometraje con Mala Bèstia. Charlamos con ella sobre la construcción del personaje Atenea, el miedo al abandono, el Festival de Málaga y el comienzo de una carrera prometedora.
Todavía está dando sus primeros pasos en la industria, pero Maria Schwining ya ha encontrado un personaje capaz de marcar un antes y un después. En Mala Bèstia, la actriz se pone en la piel de Atenea, una adolescente atravesada por el miedo al abandono, la rabia y el despertar hacia una feminidad impuesta demasiado pronto. Un debut en el largometraje que la ha llevado hasta el Festival de Málaga y que, más allá de las expectativas, confirma la llegada de una intérprete con una sensibilidad poco común.
Imagen superior: Fotograma de Mala Bèstia
Maria Schwinning. Foto: Julia Reoyo
Hablamos con Maria Schwinning sobre el proceso de construir un personaje tan complejo, el privilegio de formar parte de una ópera prima y la incertidumbre —tan emocionante como vertiginosa— de empezar una carrera cuando todo parece que aún está por descubrir.
Atenea vive con un miedo constante al abandono. ¿Cómo encontraste el equilibrio entre mostrar su vulnerabilidad y su lado más salvaje?
Maria Schwinning: Cuando conoces a Atenea te das cuenta que ella no atiende ni expresa lo que le surge por dentro. Aquello que tapa sale de una manera u otra. Cuando se permite ser vulnerable y salvaje esto sale a la superficie sin esfuerzo. Encontré equilibrio entendiendo que le estaba sucediendo. Sintiéndome, como ella, libre de ser vulnerable y salvaje, aunque pueda dar miedo. Estos momentos que para ella se salen de la norma, que entran en el ámbito de lo desconocido solo salen de la manera. y las cantidades que el cuerpo nos permite.
La película aborda la infancia tutelada desde un lugar muy poco habitual, poniendo el foco en las emociones más que en el drama explícito, ¿sentiste una responsabilidad añadida al dar voz a tantas niñas que pueden verse reflejadas en ella?
Maria Schwinning: Como actriz es un factor que contemplo, de que manera esta historia, este personaje va ser recibido, a ser sentido por los demás. No sé si lo sentí como una responsabilidad. Me hace muy feliz pensar que puedo ayudar a que otras personas se sientan un poco menos solas.
¿Trabajar en una ópera prima como esta ha hecho que el proceso fuera más colaborativo?
Maria Schwinning: El proceso efectivamente ha sido muy colaborativo. Poder conocer el mundo interior de Bárbara y crear junto a ella este personaje, ha sido una experiencia muy especial. No sé si se debe a que es su debut, sí que diría que el hecho de ser una de las productoras le ha dejado hacer esta película con mucha libertad y se ha notado tanto en el proceso como en el resultado.
Maria Schwinning. Foto: Julia Reoyo
Hay un momento en el que la menstruación deja de ser un cambio biológico para convertirse en una condena. ¿Qué te pareció esa metáfora?
Maria Schwinning: Para Atenea hacerse mayor es su condena. La menstruación más allá de un cambio biológico lleva una carga añadida y Atenea sabe también que no es cualquier cosa. A las niñas se nos usurpa nuestra libertad de niña lo antes posible para que tomemos conciencia de todo lo que conlleva en esta sociedad ser mujer, para que nos reduzcamos a ese rol. Llevamos el peso de la mirada masculina sobre las espaldas, el peso de tener que pensar a los doce años si voy lo suficientemente tapada para no ser vista como objeto sexual…
Me pareció una metáfora adecuada. Me parece reconfortante y necesario aceptar este proceso de cambios no como una carga sino como el inevitable avance de todo. Ojalá pudiéramos sentir todas que la menstruación no es más que la condición de un cuerpo que puede dar vida y aceptarnos sin miedo.
Fotograma de Mala Bèstia
¿Qué aprendiste de trabajar con actores con tanta experiencia?
Maria Schwinning: Me ha gustado mucho trabajar con ellos. Me han inspirado, puedo definir mejor cuál es la manera en la que quiero trabajar. A veces cuando acababa una toma o mientras los podía ver desde detrás de la cámara, me quedaba flipando. Sobre todo, me sentí muy libre, sentí que podía ser yo misma, sin miedo.
Después de un papel tan exigente, ¿qué te gustaría explorar como actriz?
Maria Schwinning: Estoy abierta a explorar todo tipo de cosas. Me gustaría seguir haciendo cosas que me llenen y que me permitan explorar y expresar aquello que para mí es importante, esas cosas que creo que hace falta que las personas vean y sientan.
Maria Schwinning. Foto: Julia Reoyo
Muchos ya hablan de ti como posible actriz revelación de la temporada. ¿Cómo llevas esas expectativas?
Maria Schwinning: La verdad que no lo pienso mucho. Se me hace extraño pensar en mi propio éxito. Ojalá seguir disfrutando como actriz y seguir trabajando. No tengo prisa por nada. Me siento muy afortunada. Y aunque es inevitable desear cosas, veo el futuro con una mente abierta donde muchos caminos me harán feliz.
Fotograma de Mala Bèstia
¿En qué momento llegó Mala Bèstia a tu carrera? ¿Sientes que encontrar a Atenea tan pronto ha influido en la actriz que quieres ser a partir de ahora?
Maria Schwinning: Mala Bèstia llegó y yo no la esperaba. Yo estaba acabando el instituto, dispuesta a empezar mis estudios. No me esperaba que iba a seguir trabajando como actriz, fue una gran sorpresa.
Encontrar a este personaje me ha influido mucho, personalmente y como actriz. Con Mala Bèstia me he hecho un poco más mayor. He encontrado una manera y un ambiente de trabajo que me hizo sentir muy cómoda y muy feliz. Sentí que yo tenía algo importante que aportar. Me ha ayudado a hacerme una idea de lo que deseo para mi futuro.
Fotograma de Mala Bèstia
Has entrado en la industria por la puerta grande, presentando Mala Bèstia en el Festival de Málaga. ¿Cómo se vive un debut así cuando todavía estás dando tus primeros pasos?
Maria Schwinning: Me da un poco de vértigo estar en estos ambientes, estar en la situación de ser valorada para recibir o no un premio, tener un foco en la prensa y compartir lo que una piensa. Es extraño, me siento una intrusa, como si no fuera mi lugar. Supongo que son situaciones que no se esperan, o al menos yo no la esperaba. Intento vivirlo con naturalidad, es un trabajo como cualquier otro.
