Dianka es uno de los proyectos más interesantes del presente… Compositora de gente como Amaia o La Casa Azul, acaba de colaborar con La Bien Querida en Chiquitita, matona! Estamos seguro que dará mucho que hablar con sus siguientes pasos
Dianka es Diana Franco, tiene 28 años, es de Badalona y ucraniana y comenzó su trayectoria como compositora para Amaia, firmando entre otras canciones Tocoto. Después dio el salto al frente con Tombolera, su debut, donde construyó un imaginario alrededor de la feria que ahora lleva a un terreno más conceptual en Cabriola, su segundo disco. Un universo lleno de referencias literales, símbolos y personajes que amplían la historia que empezó a contar en su primer trabajo. Desde el año pasado, además, acompaña a La Casa Azul en sus giras para interpretar sus colaboraciones femeninas.

Detrás de una gran canción y un gran músico hay mucha gente detrás: productores, compositores, equipos… Es muy interesante comprobar cuándo una compositora decide atreverse con su proyecto en solitario
Cabriol nace como un relato dividido en dos partes. ¿En qué momento sentiste que tenías una historia que contar y no simplemente un conjunto de canciones?
(Dianka) Siento que mi esencia artística me pide profundizar mucho en los imaginarios que creo, porque llegan a ser muy densos. Para Cabriola tenía mil páginas por escribir y siento que cada capítulo de este disco es una canción que añade argumento al concepto. ¡La diversión está en inventar e inventar, pero que todo halle un sentido!
Don Quijote, Heidi, Pippi Calzaslargas, Marisol… Son personajes muy diferentes entre sí. ¿Qué tienen en común para ti y qué parte de Dianka hay en cada uno?
(Dianka) Son valientes, fieles a lo que ven, fieles también a lo que no quieren ser… Hay una luz que les abraza, como un halo, que me hace admirarlos más que a otros personajes. Sientes una densidad inmensa, como quien mira a un pozo, y me gustaría poder mimetizarme con ellos hasta convertirme en uno de esos personajes, o en todos al unísono.

Hay algo muy quijotesco en Dulcinea: idealizar a alguien hasta convertirlo en algo casi inalcanzable. ¿Te interesa más la fantasía que construimos sobre alguien o enfrentarnos a quién es realmente?
(Dianka) A veces es en lo que realmente son donde nace la fantasía y el deseo de sentirlos inalcanzables.
En la canción también imaginas la voz de Dulcinea, un personaje al que Cervantes nunca dejó hablar demasiado. ¿Qué crees que tendría que decirle hoy Dulcinea a Don Quijote?
(Dianka) Si me pongo poética, Dulcinea es realmente parte de la imaginación de Don Quijote, por lo que solo tendría palabras dulces hacia él. Sin embargo, sabiendo que bajo esa capa de idealización está Aldonza, te diría que lo llamaría, una vez más, loco.

Dulcinea tiene además un videoclip que has ideado, grabado y editado tú misma. ¿Qué querías conseguir visualmente que no podías contar solo con la canción?
(Dianka) He estado al mando de todo lo visual que ha rodeado a Dianka. Sin embargo, este videoclip lo he cosido yo, con dedales incluidos. En Dulcinea quería explorar la idea kitsch, algo más Pollock, un popurrí de ideas que me rondaban y plasmarlas como supiese. Me he divertido mucho en el intento.
En el vídeo aparecen distintas versiones de ti misma y una estética entre el collage y el kitsch. ¿Cuántas Diankas diferentes conviven ahí?
(Dianka) ¡Conviven muchas y todas inventadas!

Tu universo mezcla una sensibilidad aparentemente ingenua con momentos más inquietantes. ¿Te interesa jugar con esa contradicción?
(Dianka) ¡Qué interesante! No lo había visto así, pero tal vez sí, tal vez sea parte de mi propia naturaleza. En mí discuten muchos personajes: una ingenua, otra sabia, otra inquieta, otra precavida… La constante contradicción hace que tal vez me muestre como un collage más excéntrico.
Tu música mira mucho hacia los años 60 y 70, pero la producción es completamente contemporánea. ¿Qué encuentras en aquella época que todavía no encuentras en el pop actual?
(Dianka) Es la actitud de entonces. En cómo hablaban, cómo se expresaban, cómo cantaban y sentían. Creo que tengo una morriña de algo que no he podido vivir y, a pequeños rasgos, más allá de la propia música, me acompaña en mis acciones. Un ejemplo puede ser el título del álbum, Cabriola, que es un guiño a Marisol. Otro se descubrirá cuando salga el disco y recordará a Rocío Dúrcal. Pau Aymí es el productor de todas las canciones que he hecho y por eso todo suena tan contemporáneo, espontáneo y errante. Su unión con lo que me inspira genera una dupla muy especial para mí. Lo admiro profundamente.

Marisol, Rocío Dúrcal, Peggy Lee o Yumi Arai forman parte de ese imaginario. ¿Qué referentes aparentemente alejados del pop alternativo actual te gustaría reivindicar?
(Dianka) Ufff… La lista es larguísima. Cecilia, Jeanette, Frida Boccara, Tita Merello, Joan Manuel Serrat…
La Bien Querida aparece también en este universo. ¿Qué parte de su imaginario sentías que podía dialogar con el tuyo y qué descubriste al compartir canción con ella?
(Dianka) De Ana, La Bien Querida, admiro profundamente su voz. Tiene un tono grave que llena las historias que cuenta y me abraza. Siempre tengo curiosidad por conocer a artistas cuya música he escuchado antes de conocerles, pues al verles entiendo muchas cosas. Durante las horas que compartimos aquella tarde en el estudio, volví a confirmar que su trazo era el alma que le faltaba a la canción Chiquitita, matona!

En Tombolera! cada canción parecía convertirse en una atracción de feria. Ahora construyes un relato de caballerías. ¿Te planteas cada proyecto como si estuvieras creando un nuevo universo escénico?
(Dianka) Sin duda. Siento que esto es lo mío: crear universos densos, con mucha página, mucho matiz. Tengo tanto que contar… Encarnarme en Tombolera o en Cabriola me da el poder de ser un nuevo personaje cada vez.
Has hablado de la tensión entre idealizar lo que deseamos y enfrentarnos a lo que realmente existe. ¿En qué momento de tu vida te has dado cuenta de que la fantasía también puede ser una forma de protegernos?
(Dianka) La fantasía puede ser una escapatoria cuando el mundo nos parece cruel e inoportuno. Como una armadura que protege de la lanza, me gusta pensar que cada uno construimos la nuestra para sobrevivir.

Hay mucha literatura detrás de Cabriola, pero también mucho pop. ¿Qué puede aprender una canción de un personaje literario?
(Dianka) ¡Totalmente! A mi parecer, escucho muchas canciones vacías, como si no hubiese un alma detrás, y otras muchas pueden aplastarte porque sientes la losa emocional que ha depositado el artista. Cuando una canción tiene algo que contar, se convierte en un personaje literario, porque siente, padece y comparte, y eso la hace humana, a mi parecer.
Antes de consolidarte como artista también has trabajado como compositora para otros artistas, como Amaia. ¿Qué cambia cuando escribes para ti y tienes que decidir qué parte de tu propio universo quieres enseñar?
(Dianka) Sin duda, me siento con libertad absoluta cuando escribo para mí, para Dianka, porque te regocijas en lo que eres y es muy placentero. Cuando escribo para otro artista, siento como si la tinta no saliese igual, pero aprendes a convivir con ello y convertirlo en una fortaleza.
Tu música parece vivir en un lugar bastante particular entre lo retro, lo electrónico, lo teatral y lo emocional. ¿Te cuesta explicar qué haces cuando alguien te pregunta qué tipo de música haces?
(Dianka) Sí… ¡jajaja! Mucho. En los últimos conciertos he hablado de lo mucho que me gusta el Quijote y, al decirlo, la gente se queda extrañada y pone cara de: ¿y esta chica, en apariencia joven, qué le debe picar para que le guste algo semejante? Pero no es por hacerme la intelectual, simplemente creo que me mueven cosas más aleatorias y mi música, al fin y al cabo, nace de ellas.
Cabriola (Relato Breve) es solo la primera mitad de la historia. Sin hacer spoilers, ¿qué crees que va a cambiar cuando lleguemos a la segunda parte?
(Dianka) Hay una historia que parte de una canción llamada Triquitrá, que nacerá en breve. Allí doy pie a lo que he venido a relatar durante todo el disco y creo que se encontrará un sentido más general del porqué de todo. Esta segunda parte no cambiará el rumbo, sino que dibujará el mapa completo.