DIESEL COOL & HOT

LA ÚLTIMA EDICIÓN BREAD & BUTTER BERLIN SE CALENTÓ A BASE DE DIESEL by María Bernal

Acercarse a Berlín cuando toda esa zona de Europa está siendo sacudida por una ola de frío siberiano no parece muy buena idea, al menos así a priori. Pero ciertas cosas merecen que te lo replantees. Y una de ellas es el fiestón que Diesel montaba con motivo del Bread & Butter. Era uno de esos acontecimientos a los que si te invitan y dices que no, sabes que te arrepentirás de haberte quedado en casa, por mucho brasero que te pongas y muy agustito que estés. Así que sin pensarlo: abrigo, botas, guantes, gorro, bufanda, una buena dosis de equilibrio para no matarse por el hielo y allí que me planto en el Arena Berlín, una nave industrial bastante alejada del centro de la ciudad donde ya desde la entrada se respira jolgorio y ganas de darlo todo. Acaba de comenzar la feria y la gente tiene muchas ganas de pasarlo bien.

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Una vez dentro, y habiendo dejado el 80% de las capas de ropa que me cubren en el ropero, toca inspeccionar el sitio: el Arena Berlín es inmenso -pero se está calentito- y está lleno de luces, música y gente guapa. Antes de buscar mi asiento para el desfile de la colección A/W 2010-11 paso por la primera sala donde hay una barra y pillo una cerveza alemana que me sabe a gloria. Se puede fumar, cosa que se agradece porque fuera es inviable lo de sacarse la mano del guante siquiera para satisfacer vicios. Además te puedes llevar las bebidas a la pasarela, así que, junto a otra gente de la prensa, veo el desfile con mi birra en la mano.

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Todo el rollo es muy Diesel. El sitio, la filosofía… también sobre la pasarela, claro está. La propuesta tiene dos vertientes bastante diferenciadas: en una predominan los tonos grises y negros, con pinceladas que recuerdan al ciber punk -esas botas en degradado dorado y negro mate, así como los abrigos oscuros de cortes limpios y materiales blandos- y al rollo más de caza, sobre todo por las prendas en color verde militar con botines de cuña de goma y amplios cordones. En la segunda parte del desfile el fluor lo inunda todo, pero eso sí, siempre mezclado con el denim, como no podía ser de otra manera. El carrusel, con los modelos corriendo por la pasarela y saltando de ella para que luego ésta se levantase y comenzase a echar echar humo convirtió aquella sala en un escenario perfecto para lo que venía después. El rapero Theopilus London comenzó a animar el cotarro por un lado, mientras que en el camping artificial instalado unos metros más allá, las chicas de Berlin Broken Hearts Club hacían lo propio.

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En la sala contigua, llamada “Be Stupid Club” en honor al nuevo claim de Diesel, había unos Dj’s italianos que a ratos resultaban bastante machacones y de los que decidí pasar. Antes de irme pasé un buen rato en la sala grande disfrutando de Ebony Bones, que cuando acabó dio paso ni más ni menos que a Erol Alkan. Para entonces yo ya había echado unos cuantos viajes -no voy a decir cifras, pero creedme, muchos- a la barra de los mojitos y consideré que era hora de retirarse con dignidad y no liarla demasiado. Me consta que la fiesta siguió hasta los primeros rayos del sol, o eso me contaron los valientes que se quedaron. Yo, que al final salí algo perjudicada, con no resbalarme en el hielo a la salida, ya me di por más que satisfecha. No todo el mundo pudo decir lo mismo…

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Fotos: JOSÉ MORRAJA Texto: MARÍA BERNAL