EL AMERICANO

LA SEGUNDA PELI DE CORBIJN

Me sorprende como la mayoría de las críticas que he leído sobre El Americano en la prensa española, sitúan a Anton Corbijn como un fotógrafo metido a cineasta, un artista que acaba de probar otra disciplina. Parecen desconocer que Corbijn, es un pilar básico en el desarrollo del videoclip, y su trabajo para este campo es historia del pop. Su segunda incursión en el cine, es una mezcla entre el thriller de espionaje y el western contemporáneo, o por lo menos eso parece. Un inmenso George Clooney, encarna a un asesino a sueldo peculiar e introvertido, que parece la versión europea de James Bond. Sin caer en los clásicos propios del género y con gran influencia de cineastas como Melville (El Silencio De Un Hombre), Corbijn construye un film ampliamente esteticista, que eleva a la enésima potencia la estética y el tempo narrativo puestos en práctica en su debut Control. Pero si en aquella ocasión, al biopic de Ian Curtis le iba como anillo al dedo ese ritmo pausado, ese estremecedor uso del silencio, en El Americano no acaba de funcionar. Aunque al director le interesa más contar los momentos de soledad y espera del protagonista, las escasas secuencias de acción hacen muy difícil que el espectador se enganche a la historia o que consiga mantenerse concentrado durante sus casi dos horas de duración. La lentitud llega a ser irritante, y el silencio es tan excesivo y atronador, que a veces sientes estar contemplando el paso de la nada. Pero la factura es impecable, el casting inmejorable, la dirección de actores espectacular, matizada y precisa, y la fotografía y el tratamiento del sonido es ejemplar. Sólo le hace falta equilibrar un poco la balanza y prestar un poco más de atención a los guiones. En cuanto lo haga le saldrá una obra maestra, porque Corbijn es de los pocos cineastas, que son capaces de firmar películas tan representativas de sí mismos, tan brutalmente personales y tan genuinamente suyas. A la tercera…

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