
El Máster en Diseño Escenográfico de Elisava profundiza en la intersección entre exploración conceptual y resolución técnica. Aprenderás a liderar departamentos de arte, transformando narrativas en espacios viables para teatro, cine y TV mediante el dominio de tecnologías aplicadas y producción.
El Máster en Diseño Escenográfico de Elisava se consolida como un referente donde la narrativa y el espacio convergen para crear mundos en teatro, cine y televisión. Dirigido por Sebastià Brosa y Mireia Cusó, el programa destaca por una sinergia única: la precisión del interiorismo y la potencia simbólica de las artes plásticas. Esta formación técnica y artística prepara a arquitectos y diseñadores para liderar departamentos de arte, transformando conceptos en realidades viables. En la siguiente entrevista, los directores desglosan las claves de un oficio que equilibra la innovación digital con la esencia táctil de la materia, priorizando siempre la lógica narrativa frente a la constructiva para emocionar al espectador.
Sebastià Brosa y Mireia Cusó
¿En que consiste el máster y a quién se dirige?
El Máster en Diseño Escenográfico para Teatro, Cine y TV es un espacio de aprendizaje y experimentación donde entendemos la escenografía como una herramienta para construir relatos, recrear historias y crear espacios al servicio del texto. Trabajamos la escenografía para teatro, cine y TV, así como otros formatos híbridos donde existe interacción entre narrativa y espacio. Se dirige a perfiles muy diversos: profesionales de la arquitectura, interiorismo, diseño, artistas o personas provenientes de las artes visuales que quieran trasladar su mirada al espacio narrativo. Lo más interesante del máster es precisamente esta mezcla de disciplinas, porque la escenografía hoy ya no pertenece a un único ámbito, sino que dialoga constantemente con muchos lenguajes.

Mireia, tú vienes de las Artes Plásticas y la Escultura, mientras que Sebastià, tú vienes del Interiorismo y la Escenografía pura. ¿Cómo conviven estas dos formas de entender el espacio a la hora de dirigir juntos el Máster de Elisava?
Conviven muy bien precisamente porque son complementarias. Desde las artes plásticas, el espacio se entiende a menudo desde su dimensión simbólica, la materia, la memoria o la capacidad poética de los objetos. Desde el interiorismo y la escenografía más técnica aparece la dimensión constructiva, funcional y narrativa del espacio. En el máster intentamos que el alumnado entienda que una buena escenografía necesita ambas cosas: una idea conceptual potente y la capacidad de hacerla viable. La tensión entre lo artístico y lo técnico es, en realidad, uno de los motores más interesantes del proceso creativo.

El error más habitual es pensar que la escenografía debe funcionar como una arquitectura real.
En el Máster de Elisava tocáis tanto el ámbito efímero del teatro como el constructivo del cine. ¿Cuál es el error más común que comete un alumno que viene del mundo de la arquitectura “real” al intentar diseñar para la ficción?
El error más habitual es pensar que la escenografía debe funcionar como una arquitectura real. En ficción, el espacio no necesita resolver una función práctica: necesita contar algo. A veces, un decorado debe ser incómodo, desproporcionado o incluso “falso” para transmitir una emoción concreta o dialogar con la cámara y la luz. El alumno que viene de la arquitectura suele preocuparse primero por la lógica constructiva; mientras que en el diseño escénico aprendemos que la prioridad es la lógica narrativa.

Cada medio tiene una relación distinta con el espacio y con el espectador.
¿Diferencias a la hora de hacer una escenografía para Teatro, tv o cine?
Cada medio tiene una relación distinta con el espacio y con el espectador. En el teatro, el espacio trabaja mucho desde la síntesis y la convención. El espectador acepta el pacto escénico y completa mentalmente lo que no ve. La escenografía dialoga directamente con el cuerpo del actor y con el tiempo real de la representación. En cine, en cambio, la cámara selecciona, fragmenta y construye la mirada. El decorado puede ser extremadamente detallista, porque la cámara se acerca muchísimo a los materiales y objetos. Otra gran diferencia son los ritmos de producción y los presupuestos. En cine creamos realidades que duran segundos en pantalla pero pueden verse infinitas veces; mientras que en teatro las puestas en escena son finitas y, una vez finaliza la temporada, muchas veces ya no pueden volver a verse.

Lleváis años dirigiendo este Máster. ¿Cómo ha evolucionado el perfil del estudiante? ¿Vienen buscando un enfoque más tecnológico o buscan algo más artesano para mancharse las manos?
Curiosamente buscan ambas cosas. Hay mucho interés por las herramientas digitales, el 3D, la visualización virtual o los nuevos formatos audiovisuales, pero al mismo tiempo detectamos una necesidad creciente de volver a la materia y al trabajo manual. Muchos estudiantes llegan acostumbrados a diseñar en pantalla y descubren aquí la importancia de construir maquetas, tocar materiales, pintar superficies o entender cómo envejece una textura. La escenografía sigue siendo un oficio muy físico.

Intentamos enseñar que la creatividad no depende del presupuesto, sino de la mirada.
Vuestro programa destaca por el enfoque profesionalizador. ¿Cómo se enseña a un alumno a “presupuestar” la creatividad sin que la falta de recursos mate una buena idea?
Intentamos enseñar que la creatividad no depende del presupuesto, sino de la mirada. A menudo, las limitaciones generan soluciones más interesantes que los grandes recursos. El alumnado aprende a dialogar con producción desde el inicio: materiales, tiempos, reutilización y optimización. La clave es no diseñar contra el presupuesto, sino con él. Hay que ser creativamente prácticos.
¿Cuales son las claves para crear una buena escenografía?
Lo más importante es entender qué historia se quiere contar y cuál es la emoción central del proyecto: la Tesis. La propuesta estética no debe decorar, sino formar parte de la narración. Tres elementos esenciales: atmósfera, coherencia y detalle. La atmósfera genera emoción; la coherencia da sentido; el detalle aporta verdad. Y escuchar siempre al equipo: dirección, fotografía, vestuario, iluminación… La escenografía es un trabajo colectivo.

El diseño digital es imprescindible, pero la maqueta física sigue siendo un espacio de pensamiento extraordinario.
Si tuvierais que definir el “Sello Elisava” en escenografía con tres conceptos clave, ¿cuáles serían?
Mirada crítica, transversalidad y experiencia. Queremos formar profesionales capaces de pensar conceptualmente, trabajar entre disciplinas y entender el espacio desde su relación con quien lo habita.
¿Qué importancia le dais hoy en día al diseño digital y 3D frente a la maqueta física tradicional en el proceso de aprendizaje del máster?
El diseño digital es imprescindible, pero la maqueta física sigue siendo un espacio de pensamiento extraordinario que aporta comprensión real de proporción, luz, textura y presencia.

La tecnología abre muchas posibilidades, pero el espacio físico sigue siendo clave.
Mireia, en tus investigaciones hablas de la memoria de los objetos. ¿Cómo se consigue que un decorado parezca que tiene “pasado” y no que acaba de ser montado por un equipo de carpintería?
Observando la realidad. Los espacios reales acumulan capas: desgaste, manchas, asimetrías, huellas de uso. Un decorado demasiado perfecto resulta artificial. Los detalles construyen memoria y hacen que el espacio parezca vivido.
Con el auge de las pantallas LED y la producción virtual (tipo The Mandalorian), ¿corre peligro la escenografía física o creéis que el actor siempre necesitará algo real que tocar?
La tecnología abre muchas posibilidades, pero el espacio físico sigue siendo clave, especialmente para el actor y la experiencia corporal. La escenografía no es solo construir paredes, sino construir experiencias, tanto en lo físico como en lo digital.

Muchas trayectorias empiezan en proyectos pequeños.
¿Qué consejo le dais a un graduado que sale del máster y se enfrenta a la dificultad de entrar en los circuitos de producción?
Que entiendan su carrera a largo plazo. Muchas trayectorias empiezan en proyectos pequeños. Y es clave crear red: el networking entre exalumnos es fundamental en el sector.
Para terminar: Si tuvierais que elegir un proyecto (propio o ajeno) que defina perfectamente lo que significa “crear un mundo”, ¿cuál sería y por qué?
Dos referentes: Mon Oncle de Jacques Tati, donde el espacio cotidiano construye narrativa social. Poor Things de Yorgos Lanthimos, con un universo visual imaginativo y emocional. En ambos casos, el espacio se convierte en un personaje más: eso es crear un mundo.
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Información práctica del Máster en Diseño Escenográfico para Teatro, Cine y TV
Titulación: Título propio UVic-UCC.
Dirección académica: Sebastià Brosa y Mireia Cusó.
Duración: De septiembre a julio (un curso académico).
Créditos: 60 ECTS.
Idioma: Español.
Modalidad: Presencial.
Campus: Barcelona.
Precio: 11.250 € + 500 € de preinscripción.
Ejes formativos: Narrativa espacial, técnicas de construcción, tecnologías aplicadas (3D y digital), dirección de arte y producción.
Metodología: Basada en la experimentación artística, el desarrollo de proyectos reales y el equilibrio entre concepto y viabilidad técnica.
Competencias: Diseño de escenografías para ficción, liderazgo de departamentos de arte, dominio de la lógica narrativa y gestión de presupuestos creativos.
Proyección profesional: Escenógrafo/a para teatro y ópera, director/a de arte en cine, publicidad o TV, diseñador/a de espacios efímeros y eventos.
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