Faro Barcelona presenta Shan, una nube luminosa japonesa

Shan, la nueva luminaria de sobremesa diseñada por Pepe Llaudet para la marca Faro Barcelona, se apunta a una corriente decorativa que cambia la cegadora iluminación de quirófano por atmósferas acogedoras e íntimas.

La luz blanca e intensa está muy bien para encontrar las llaves que se han perdido, pero probablemente no sea la mejor compañera para una tarde de sofá. Faro Barcelona propone una alternativa con Shan, que prefiere la calidez a los deslumbramientos. Creada por Llaudet, la pieza está formada por tres pantallas de pergamino elaboradas por artesanos locales, con una estética inspirada en Japón. Detrás de sus sencillas formas está la pasión del autor por la cultura nipona, que ha conocido de cerca durante sus viajes al país.

Faro Barcelona presenta Shan, una nube luminosa japonesa

Un pedacito de Japón que ilumina el salón

La influencia de la región del sol naciente se deja ver hasta en su nombre. Shan significa “tres”, en referencia a las pantallas de pergamino que componen la luminaria. Un material que, además de aportar delicadeza al artilugio, filtra la iluminación, suaviza su intensidad y evita los brillos molestos. Por la noche, su aspecto recuerda al de una nube radiante desde dentro, con un resplandor suave que transforma el ambiente.

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Foto de Ricard Badia.

“Siempre me ha interesado la relación entre la luz y la manera en que experimentamos un espacio. Con Shan quería explorar ese vínculo a través de la sencillez, utilizando tres pantallas de pergamino para suavizar la iluminación y generar una sensación de equilibrio y serenidad. La influencia de la arquitectura japonesa está presente en las proporciones, los materiales y la sobriedad del diseño, pero, en última instancia, Shan busca crear una atmósfera natural, cálida y discretamente acogedora”, explica Llaudet.

Hacer fácil lo difícil en Shan

Dicho así, parece fácil, pero no lo fue. El equipo tuvo que ingeniárselas para esconder la fuente de luz sin perder una iluminación uniforme, dar estabilidad a una luminaria de grandes dimensiones y adaptar el pergamino artesanal a su estructura. Un esfuerzo que apenas se percibe, pero que resultó fundamental para lograr esa delicada apariencia.

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Sobre Faro Barcelona

Mucho ha llovido desde que Faro Barcelona abrió sus puertas en 1945 como un pequeño taller dedicado a la iluminación. Lo que empezó entre lámparas fue creciendo hasta incorporar, en 1982, los ventiladores de techo. Hoy, la firma tiene presencia en más de 140 países y sus productos engalan viviendas, hoteles, comercios y otros espacios profesionales.

La firma también presta atención al impacto ambiental que dejan sus productos. Para ello, asegura integrar criterios medioambientales desde la selección de materiales hasta su reparación. Una filosofía que respalda con la certificación FSC® de sus ventiladores de techo de madera, la ISO 14064 vinculada a la huella de carbono y la medalla de plata de EcoVadis.