FENIM BRASIL

IRENE BARROS VISITA FENIM, LA MAYOR FERIA LATINOAMERICANA DE MODA

Si hasta Marc Jacobs asegura a sus pupilos en plena charla de Central Saint Martins que hoy en día Brasil es uno de los mejores lugares para trabajar si eres diseñador, periodista o comprador de moda, tiene que ser por algo. Así que, toalla de playa en mano, volamos hasta Río Grande del Sur, el estado más austral del país, cuna de supermodelos como Gisèle Bundchen y donde bianualmente se celebra FENIM en la bucólica localidad de Gramado.

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Esta Feira Nacional da Indústria da Moda es la mayor de Latinoamérica y acerca a 700 expositores y más de 1.200 marcas brasileñas a compradores de todo el mundo. Pero el objetivo no es crear tendencia, algo de lo que ya se encargan São Paulo Fashion Week y Fashion Rio, aquí la cuestión es vender, vender y vender, pero ¿cómo se consigue eso en estos tiempos tan oscuros?

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Charlando con Ulrich Kuhn, director general de Hering, un complejo de marcas brasileño que lleva en el panorama internacional casi treinta años, nos explica que Brasil va a sufrir menos que los países desarrollados en esta crisis económica, pero como nadie puede predecir cuál va a ser su gravedad, el futuro sigue incierto: “Brasil perdió en diciembre 650.000 empleos y se nota que esta temporada vienen a comprar con cautela. Tenemos público de Sudamérica pero todos sabemos que los grandes compradores son estadounidenses y europeos. Para Brasil no es fácil hacerse hueco en el mercado internacional ya que no tiene una marca destacada como Gap, Zara o Benetton. Tiene marcas muy conocidas dentro de Sudamérica y aunque goza de una buena imagen hacia el exterior, muchas veces se ve restringida a la moda de baño; algo que viene dado por la asociación playa-mulata-samba. Queda un largo camino por recorrer ya que el mayor problema es encontrar capital para crear posicionamiento de marca. Al fin y al cabo es muy simple: si quieres marca, necesitas escaparate.”

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Con escaparate o no, la naturaleza puramente mercantil del evento la explica sencillamente Madeleine Muller, productora de la pasarela de FENIM: “El brasileño de a pie no es consumidor de vanguardia, sólo de moda comercial.”¿Y en qué se traduce esto? Por una parte en denim, denim y más denim, casi únicamente de talle bajo (“A las brasileñas les gusta enseñar el cuerpo”, explica Muller). Por otra, estampados y un escaso protagonismo del color negro – algo difícil de encajar para la mente europea en una feria de otoño/invierno, temporada normalmente regida por el color de las tinieblas. Y finalmente, lencería e innovaciones textiles (al parecer una parte de los tejidos tecnológicos que usan algunas famosas marcas de deportes europeas son concebidos y fabricados en Brasil aunque es algo que la industria prefiere mantener en secreto).

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Con estas fórmulas la feria consigue su objetivo y cierra con un crecimiento medio del 30% en el volumen de negocios. Para que luego hablen de crisis… Al final Marc Jacobs va a tener razón y ha llegado el momento de abrir las fronteras del circuito cerrado de la moda. No sólo de París vive el hombre.

Patrocinado por Texbrasil (Programa Estratégico de la Cadena Textil) creado por ABIT (Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección en sociedad con APEX-Brasil (Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones).

Fotos: Edson Pelence