JUSTICE

“AUDIO, VIDEO, DISCO” (ED BANGER RECORDS / WARNER)

Llegó el momento de la verdad, el juicio inapelable del segundo disco. Larga ha sido la espera para su legión de fans, y todavía más larga ha sido la cara que se les ha quedado a algunos con el giro estilístico del dúo francés. ¿Que os esperábais? Justice son rockeros de pura cepa, aunque trabajen con sintetizadores, y desde siempre han venerado la artificiosidad de las “rock bands”. Hablamos de las bandas clásicas de los setenta y ochenta, de las que viajaban en autobús rodeados de cervezas y de groupies mientras combinaban el desenfreno de las giras con la composición de épicos solos de guitarra con los que alucinar al personal. Un poco de todo esto es Justice ahora mismo. En una huida hacia adelante para escapar de la alargada sombra de los Daft Punk de “Homework” y del electro bastardo para las masas, Justice han cogido la Ruta 66 y la han convertido en un lisérgico “road trip” donde establecen un diálogo pasado-futuro con la tradición del rock progresivo, el A.O.R. y el metal con arreglos de teclado. Si en su primer disco rendían pleitesía a sus héroes adolescentes (desde Jackson Five en “D.A.N.C.E.”, hasta Pantera en “Stress”), en “Audio, Video, Disco” la cosa va de pantalones hiper-ajustados, camperas de piel de serpiente, cazadoras de flecos y guitarras de doble mástil. Y todo eso sin traicionar sus principios electrónicos, claro.

JUSTICE

Gaspard Augé y Xavier de Rosnay buscan ahora sonar más como una banda instrumental que como un productor techno al uso. Y a fe que lo consiguen. Los riffs de guitarra de “Brianvision” o de la intro de “Horsepower” parecen completamente reales. Canciones como “Parade” progresan sutilmente entre variaciones y melodías propias de bandas como Jethro Tull o King Crimson, y las voces en canciones como “New Lands” o “Civilization” toman un protagonismo absoluto dejando de ser un mero recurso de sampling. Pistas nos dieron de sus nuevas inquietudes musicales en Planisphere, el tema que crearon para un desfile de Dior en el 2008. Y es que ahora mismo ya no queda casi ni rastro del “nu-rave”. El dúo francés parece renegar de la condición de abanderados del movimiento promovido por el sello Ed Banger, y pasan completamente de los filtros house, los sintetizadores agresivos, los beats machacones y los subidones facilones. Definitivamente “Audio, Video, Disco” no es un álbum nocturno. Así que deberías darle una oportunidad, eso sí, con la mente bien abierta y olvidando todo lo anterior. Ahora la cosa va de Van Halen y no de Armand Van Helden. Ahora están más cerca de Spinal Tap que de Steve Aoki. Ahora Justice pasan del “clubbing” y prefieren la liturgia de los conciertos. Y si eres de los que hechas de menos la brutalidad sonora de sus Phantom I & II, entonces deberías saber que los rockeros de verdad siempre van a contracorriente.