
La cadena de aluminio que nació para vestir puertas hace un siglo bajo la marca Kriskadecor, transforma el patrimonio histórico de Montblanc temporalmente.
Siete intervenciones urbanas de estilo contemporáneo se mezclan con la arquitectura medieval de la localidad catalana en la que se fundó Kriskadecor. Estudiantes de cuatro escuelas de diseño y la mirada de los niños de Montblanc con dibujos convertidos en piezas tridimensionales dan forma al proyecto que ha impulsado la firma por su centenario.

Imágenes superiores: 1 y 2) La memoria que s’eleva en el Claustre de Sant Francesc
A lo largo de los últimos 100 años, Kriskadecor ha pasado de fabricar cortinas de cadena para puertas y comercios, a desarrollar soluciones para proyectos de arquitectura o interiorismo en distintos países. Con motivo de su centenario, la empresa ha introducido siete creaciones contemporáneas en su municipio natal, Montblanc.
Bajo el lema “100 años inspirando emociones”, esta iniciativa propone otra manera de descubrir los espacios más emblemáticos de la localidad medieval catalana. Sin alterar su patrimonio histórico, la compañía ha introducido varias instalaciones que demuestran cómo un solo material puede adquirir diferentes formas y significados.

La memoria que s’eleva en el Claustre de Sant Francesc
Un siglo de historia a través de la cadena de aluminio
En 1926, Kriskadecor comenzó a fabricar cortinas de cadena para mantener abiertas las puertas de viviendas y comercios sin que entraran insectos. Con el paso del tiempo, lo que fue un elemento funcional se ha convertido en un recurso creativo para la arquitectura, el interiorismo y el diseño. La cadena de aluminio original de la marca ha pasado de responder a una necesidad cotidiana a convertirse en una herramienta para explorar las posibilidades del espacio.

De baula en baula en el patio del Consell Comarcal de la Conca de Barberà
Mediante la luz, el color, las transparencias y el movimiento un mismo material puede cambiar la percepción de un lugar. Al recorrer el casco histórico de Montblanc, se observa como el comportamiento de la cadena de metal varía en cada una de las instalaciones temporales que conectan el pasado con el futuro. Ocupan espacios públicos abiertos y configuran un trayecto que relaciona la historia con el diseño contemporáneo.
Para desarrollarlas, Kriskadecor ha contado con estudiantes de la Escuela de Arte Ondara, LCI Barcelona, Elisava y la Escola d’Art i Disseny de Reus (EADR), que han creado propuestas vinculadas a la historia y la arquitectura de la localidad medieval catalana. Partiendo de la misma base y con un solo material, asociado a la trayectoria de la compañía, son tantas las posibilidades que se han obtenido resultados muy distintos.

De baula en baula en el patio del Consell Comarcal de la Conca de Barberà
Instalaciones de Kriskadecor entre la arquitectura medieval
El Claustre de Sant Francesc, un antiguo convento, acoge La memoria que s’eleva, una creación de estudiantes de LCI Barcelona, bajo la supervisión de María Flaqué, inspirada en las bóvedas de la arquitectura religiosa europea y la verticalidad del gótico. Sus volúmenes de cadenas parecen elevarse desde el suelo, mientras que la combinación de colores en tonos melocotón evoca la luz y la pureza, convirtiendo el tradicional espacio religioso en un lugar de contemplación.

Montblanc vist amb ulls d’infant en la cooperativa agroalimentaria Fet a la Conca
Creada por estudiantes de segundo curso de Proyectos y Dirección de Obras de Decoración de la Escola d’Art i Disseny de Reus (EADR), De baula en baula utiliza el eslabón como hilo conductor para contar la historia de Kriskadecor. Fue introduciendo el color paulatinamente hasta conseguir plasmar imágenes en los proyectos. Esta evolución de la marca se percibe al adentrarse en la instalación De baula en baula, ubicada en el patio del Consell Comarcal de la Conca de Barberà. Sus primeras capas están formadas por la cortina de cadena de aluminio original y, a medida que se avanza por la creación, van aumentando su tonalidad hasta alcanzar su máxima expresión.

Montblanc vist amb ulls d’infant en la cooperativa agroalimentaria Fet a la Conca
Dibujos infantiles convertidos en murales de diseño
Niños de las escuelas Les Muralles y Mare de Déu de la Serra participaron en un concurso de dibujo inspirado en su localidad para formar parte activamente del centenario de Kriskadecor. Cuatro de las obras distinguidas se han plasmado en cadenas de aluminio y forman parte de la exposición Montblanc vist amb ulls d’infant, ubicada en la cooperativa agroalimentaria Fet a la Conca. Cada eslabón se corresponde con un píxel y en conjunto forman una imagen. Murallas, dragones, paisajes y otros elementos de las leyendas locales adquieren una nueva dimensión al trasladarse del papel a un formato tridimensional.

Làmpada sobre el Portal de Sant Jordi
Historia de Montblanc y de Kriskadecor en un mismo escenario
Otra de las instalaciones en Montblanc por centenario de Kriskadecor la firman los estudiantes de cuarto curso de Diseño de Interiores de la Escuela de Arte Ondara. Bajo la supervisión de Gemma Casteràs y David Gracia los alumnos han desarrollado este proyecto dentro de la asignatura optativa de Montajes Efímeros. Del techo del Portal de Sant Jordi cuelga Làmpada, una gran pieza circular suspendida. Sus capas concéntricas de cadenas de aluminio en tonos cálidos parten de la estética medieval de la localidad. Así, establecen un diálogo entre patrimonio, artesanía y contemporaneidad.

Làmpada sobre el Portal de Sant Jordi

Làmpada sobre el Portal de Sant Jordi
La Muralla de Santa Anna es el escenario de Cent anys en moviment, una intervención en zigzag. Estudiantes de segundo curso de Arquitectura Efímera de la EADR la han diseñado bajo la supervisión de Albert Pàmies Thomas. El efecto óptico cambia según la posición del espectador, mientras que el eslabón, la unidad básica de la cadena, representa el siglo de evolución de Kriskadecor, desde sus orígenes en Montblanc hasta su expansión internacional.

Cent anys en moviment en la Muralla de Santa Anna

Cent anys en moviment en la Muralla de Santa Anna
Transformación de la cadena de aluminio original
Sobre la Plaça de Sant Miquel, tomando como referencia las almenas de la muralla medieval, se encuentra Merlets de Muralla. Estudiantes de Elisava han desarrollado la instalación bajo la supervisión de Martí Capdevila, Luis Doornekamp y Luis Eslava. Una gran superficie de cadenas de aluminio se despliega a la altura de su coronación. Así, se crea un pabellón efímero entre la piedra y el nuevo elemento. Su estructura permite que la luz, las sombras y los reflejos ofrezcan una nueva lectura del patrimonio sin modificarlo.

Merlets de Muralla en la Plaça de Sant Miquel

Merlets de Muralla en la Plaça de Sant Miquel
Finaliza el recorrido del centenario de Kriskadecor, Pòrtic, creada por estudiantes de la Escuela de Arte Ondara y ubicada en la Plaça de Sant Miquel. Bajo la supervisión de Gemma Casteràs y David Gracia los alumnos han desarrollado este proyecto dentro de la asignatura optativa de Montajes Efímeros. Transforma el espacio mediante planos de cadenas que se cruzan generando diagonales, transparencias y perspectivas cambiantes. El movimiento de los visitantes se integra en la experiencia, de modo que al atravesar la instalación se va modificando la percepción.

Pòrtic en la Plaça de Sant Miquel
Sobre Kriskadecor
Nació en Montblanc en 1926 con una idea de Josep Maria Sans Amill. Desarrolló una máquina capaz de unir eslabones de cadena de forma automática. La necesidad de mantener abierta la puerta de un establecimiento sin que entraran insectos dio lugar a sus primeras cortinas de cadena, el producto que marcó el origen de la compañía. Actualmente, dirigida por la tercera generación de la familia Sans, desarrolla soluciones de cadena de aluminio para distintas aplicaciones. Entre ellas, separaciones de espacios, revestimientos, techos, iluminación, acústica y fachadas exteriores.
Exporta el 80% de su producción y cuenta con proyectos en más de 90 países. De sus colaboraciones destacan las realizadas con Philippe Starck, Patricia Urquiola y Kengo Kuma. Con este último, trabajó en el revestimiento del núcleo de comunicación vertical de la Casa Batlló de Barcelona. Además, en 2024 recibió una Mención Especial en los Premios Nacionales de Innovación y Diseño. Al año siguiente, en 2025, la colección Weaving obtuvo un If Design Award.