
Hay quien busca inspiración en la naturaleza, en el arte o en la historia. KWK Promes encontró la suya en unas simples tuberías, convertidas después en la singular fachada tubular de Gambit.
Si Gambit vive de esos conductos, ¿por qué no construir un edificio a su imagen y semejanza? KWK Promes llevó aquello de ‘enseñar el producto’ hasta el extremo y transformó una enorme pila de tubos apilados horizontalmente en una fachada tubular que no deja lugar a dudas sobre el negocio de la empresa. Una propuesta original y pragmática, resultado de una innegociable regla: exprimir hasta el último euro del más que ajustado presupuesto.

De las tuberías al aluminio
La primera idea, sin embargo, fue todavía más atrevida y literal. Los arquitectos quisieron revestir la fachada con las tuberías que Gambit comercializa, pero pronto toparon con la realidad. Esas piezas estaban hechas para vivir bajo tierra, no para pasar el día al sol. La radiación ultravioleta las deterioraba y, además, no cumplían las exigencias de protección contra incendios. KWK Promes resolvió el problema con chapa de aluminio sin tratar, que conservó la estética, redujo el coste y simplificó el mantenimiento.
Una fachada tubular pensada hasta el último detalle
La fachada tubular también le declaró la guerra al ruido. Los tubos decorativos situados en los extremos se cerraron para impedir que el viento produjera molestos silbidos. Las aves, en cambio, son las únicas invitadas de honor. Las redes previstas desaparecieron del proyecto porque algunos huecos podían servirles de refugio sin perjudicar al edificio y, además, y el cliente salía ganando al reducir el coste de la obra.







Integración en el entorno
El despacho, además, evitó que la nueva sede, ubicada en la ciudad polaca Gliwice, pareciera una recién llegada al barrio. En el solar existía una nave rectangular y el entorno alterna viviendas con cubiertas inclinadas y construcciones auxiliares alargadas. Para conciliar ambos mundos, KWK Promes recurrió a volúmenes rectangulares con el objetivo de recordar su pasado industrial y una cubierta inclinada sobre las oficinas como saludo a las casas vecinas.
Tres usos, un solo edificio
Cada volumen cumple con una misión, pero todos forman un único edificio. El más alto se adueña el almacén, que no necesita calefacción. El intermedio acoge el taller donde se preparan los pedidos y las oficinas ocupan un cuerpo de dos plantas con cubierta inclinada. Esa inclinación se la deben los responsables de la propuesta a los tubos, que, al apilarlos se generó un ángulo que marcó la forma del tejado. Asimismo, el segundo nievel de las oficinas se recortó para respetar la altura máxima permitida por la normativa urbanística y prescindir de metros sin utilidad.



Luz natural y espacios funcionales
Ventanas y lucernarios iluminan todos los espacios: las oficinas de la planta baja se abren a un pequeño jardín escondido entre las plazas de aparcamiento, y, en la planta superior, los almacenes y espacios auxiliares reciben claridad desde la cubierta, lo que evita ocupar las paredes y facilita una distribución interior mucho más flexible
Ficha técnica
Proyecto: Gambit Office.
Ubicación: Gliwice, Polonia.
Arquitectos: Robert Konieczny y Michał Lisiński.
Estudio: KWK Promes.
Promotor: Gambit Systems.
Colaboradores: Katarzyna Pająk, Karol Jackiewicz, Karol Knap y Krzysztof Kobiela.
Diseño de interiores: Robert Konieczny – KWK Promes.
Paisajismo: Robert Konieczny – KWK Promes.
Ingeniería estructural: Firma Inżynierska Statyk.
Año de proyecto: 2013.
Finalización de la obra: 2024.
>Superficie de la parcela: 3.043,81 m².
>Superficie construida: 714,84 m².
>Superficie bruta: 1.182,20 m².
>Superficie útil: 943,42 m².
>Superficie total: 1.285,21 m².
Almacén: 751 m².
Taller y espacios de servicio: 156,4 m².
Oficinas: 377,81 m².
Volumen construido: 5.366,53 m³.
Programa: Oficinas, almacén y taller de preparación de pedidos.
Material de fachada: Chapa de aluminio sin tratar con composición inspirada en tubos.