
La maison francesa se alía con el taller californiano Singer para reimaginar dos Porsche 911 clásicos y crear una cápsula con la que Louis Vuitton redefine el arte de viajar.
Louis Vuitton traslada su filosofía del viaje al asfalto de la mano de Singer. El taller de California es el rey indiscutible de las restauraciones de Porsche 911. Juntos presentan dos joyas automovilísticas que elevan la artesanía a otra dimensión. No es solo diseño sobre ruedas, es una auténtica declaración de intenciones. Cada rincón destila exclusividad, sofisticación y una obsesión compartida por el detalle absoluto.
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El Porsche 911 Classic: alma nómada y artesanía pura
El primer modelo es un coupé con una carrocería en tonos azafrán y azul cobalto. Esta combinación rescata colores de archivo de Louis Vuitton y rinde tributo a los baúles creados para Citroën en 1924.

El vehículo incorpora una baca a medida diseñada para transportar desde un baúl hasta una tabla de surf con marquetería Monogram. En el interior, la tapicería en piel natural emula la estética de la icónica piel VVT de sus bolsos.

Los asientos lucen un grabado en forma de diamante que homenajea el clásico motivo malletage de los baúles. Además, los detalles plásticos desaparecieron: todos los botones y rejillas son de metal rodiado trabajado a mano.

Relojería de precisión en el salpicadero
La aventura comenzó con una petición de reloj de salpicadero a los talleres suizos de La Fabrique du Temps. El resultado es una pieza mecánica y desmontable inspirada en la emblemática línea de relojes Tambour.

El cuadro de instrumentos entero se rediseñó durante un año de minucioso trabajo. Los velocímetros y las esferas adoptaron las agujas y los índices característicos del reloj en naranja brillante y azul cobalto.

Classic Turbo Cabriolet: el idilio náutico de Nicolas Ghesquière
Nicolas Ghesquière, director artístico de las colecciones femeninas, capitanea el segundo modelo. Se trata de un descapotable turboalimentado que funde la estética de las lanchas clásicas con el diseño automovilístico más vanguardista.

Su carrocería viste un blanco inspirado en la piedra caliza parisina con elegantes acentos dorados. La cubierta trasera de madera de teca barnizada oculta un compartimento especial para el equipaje a medida y la capota náutica.

En la consola central reina un reloj a juego con los tonos cálidos del salpicadero. Incluso el pomo de la palanca de cambios rinde un sutil homenaje al mítico bolso Noé de la firma.

Colecciones cápsula: cuando el armario viste al coche
Louis Vuitton completa este viaje con dos colecciones cápsula diseñadas en absoluta sintonía con cada vehículo. Para el modelo Classic, la piel Millésime da vida a chaquetas de carreras, guantes perforados, denim de seda y calzado técnico.

Para el Cabriolet de Ghesquière, el look propone monos en seda de paracaídas, el reloj Tambour Automatic de cerámica y oro, gafas exclusivas y juegos de maletas Keepall adaptadas milimétricamente al maletero.
Viajar siempre fue un arte, pero sobre estos dos Porsche x Louis Vuitton se convierte en una experiencia estética insuperable. Sigue su ruta a través de la web oficial de la maison
