Marinella Senatore, entrevista a la susurradora de masas

Entre neones, procesiones, performances, luminarias al más puro estilo de portales de feria sureños o banderolas, la artista Marinella Senatore entra con osadía en la escena artística para el disfrute colectivo de contenidos experienciales.

La participación está en el centro de la obra de Marinella Senatore (Cava dei Tirreni, Italia, 1977). Su proyecto artístico, tentacular, abierto e inclusivo adquiere el estatus de público no sólo por su despliegue temporal en un espacio accesible colectivamente, sino por la intención de la artista de comprometerse con la textura social, con el activismo y con la creación de nuevos horizontes de cambio. Osada, estética y conceptualmente deliciosa, se ha consolidado en la escena internacional gracias a la espectacular interdisciplinariedad de su práctica.

Marinella Senatore, entrevista a la susurradora de masas

Sobre esta líneas, retrato de Marinella Senatore. Foto: L. Scicovelli, cortesía de Dior. Foto de portada: “Luminarie”, 2020. Vista instalación para el desfile Dior 2020, colección 2021, Lecce (Italia). Foto: Alessandro Garofalo. Cortesía de la artista y de Dior

Con variedad de lenguajes y técnicas, combina el folclore con la crítica social a través de medios como danza, música, escultura, texto, instalaciones y acciones dúctiles y permeables. El proceso creativo de Marinella Senatore es profundamente relacional, situando a las comunidades en el centro de la obra. Además aborda conceptos como la emancipación y el empoderamiento social donde el individuo forma parte activa de la comunidad.

Además de bellas artes y cine, Marinella se formó como violinista clásica, incluso formó parte de una orquesta. Dice que de ahí le viene la habilidad para trabajar en grupo. Poseedora de una energía y un entusiasmo desbordante y contagioso, sus proyectos enganchan a multitudes fomentando el intercambio de historias y culturas y creando un espacio de saberes y estratos diversos. Para ella el arte es un sistema vivo.

En esta conversación hablamos todo y más. La sinergia participativa es la base de las obras de Marinella: “el acto más político en este momento es permanecer juntos”.

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“Bodies In Alliance / Politics Of The Street”, 2019. Print. El proyecto se hizo en colaboración con las activistas Pussy Riot

Inicios

María Muñoz.: Estudiaste bellas artes en Nápoles y luego música y cine en Roma. ¿Cuándo supiste que querías ser artista?

Marinella Senatore: Estudié bellas artes y a la vez estudié en el conservatorio de música de mi ciudad. Después me fui a Roma para cursar dirección de fotografía y operadora de cámara en la Escuela Nacional de Cine. Tanto desde la música clásica como desde el cine, lo que me interesaba era la estructura coral y colaborativa de trabajo. Siempre he visto el ser artista como un camino claro y natural para mí. Nunca he dudado dedicarme a otra cosa. Todas mis experiencias en otros ámbitos siempre han acabado usadas para mi trabajo en el marco de las artes visuales.

M.M.: ¿Cómo impregna a tu persona y a tu trabajo el haber crecido en el sur de Italia —donde la religión tiene un papel muy importante—?

M.S.: Trabajo mucho sobre las tradiciones populares. Todo lo que me llega me interesa si puede generar y activar nuevos procesos. En realidad, en mi trabajo la religión no tiene mucho que ver en términos de contenido, sino de estructura. Por ejemplo, cuando realizo las performances The School of Narrative Dance, más que tratarse de simples desfiles, se parecen más a procesiones, con sus estaciones fijas y sus momentos de marcha, donde los participantes caminan junto al público. Hay muchas tradiciones que son interesantes para mí, como la de las luminarias, de ahí las grandes estructuras luminosas que construyo. Pero también me interesan las tradiciones de otros lugares. Cuanto más viajo y más profundizo en el conocimiento de otras comunidades, más elementos y lenguajes integro en mi práctica.

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“Speak Easy”, 2009–2017. Vista instalación. Queens Museum (Nueva York)

M.M.: ¿Yel rol de la mujer, el matriarcado sureño como eje de la gestión familiar? Yo también soy del sur pero de España…

Marinella Senatore: El tema del machismo y del matriarcado, aunque sea un matriarcado completamente marcado por un patriarcado feroz, es algo que evidentemente me interesa muchísimo como activista y artista. Lamentablemente lo he sufrido desde mi infancia como mujer que quiere desarrollar una carrera fuera del patriarcado. También lo he sufrido en otros lugares del mundo en los que he vivido, como por ejemplo España. Es un problema muy grave. Yo soy muy feminista, esto no es algo nuevo. Pero no soy madre y no me interesa mucho la idea de familia clásica y convencional. Admito que las personas somos la suma de muchas cosas que pertenecen a nuestra tradición, pero creo que también somos lo que hacemos con esta herencia, y esta segunda parte es la que más me interesa.

M.M.: ¡Total!, para mi las tradiciones tienen que crecer y mutar con las comunidades, aunque algunos pretendan anclarlas en un pasado anacrónico… Siguiendo con las herencias culturales, en un país como Italia, una de las cunas del arte occidental, donde el patrimonio es vastísimo y la historia del arte pesa mucho, ¿resulta más difícil ser artista contemporánea?

M.S.: Bueno yo siempre he pensado que es un privilegio. Pero sí, es cierto que hay un peso muy grande. Es algo que también he comentado con otros artistas y colegas, yopersonalmente me sientoafortunada. Aunque mi arte sea extremadamente participativo tengo la mente y los ojos llenos de belleza, de formalización estética, y esto es una ventaja a la hora de comunicarme con los participantes. Yo soy activista y artista, y siempre he tenido muy en cuenta que como artista debo —y quiero— producir obras. No me da miedo la belleza, creo que es un nivel de comunicación increíble. Siento mucho afecto y amor por la pintura del manierismo italiano, del barroco y también dela arquitectura, la música, el paisaje y la historia del cine italiano. Todas estas cosas enriquecen mi vida, y si esto hace mi trabajo más difícil nunca me he dado cuenta.

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“Bodies In Alliance / Politics Of The Street”, 2019. Print. El proyecto se hizo en colaboración con las activistas Pussy Riot

Aspectos formales

M.M.: Está claro: sumar siempre en lugar de restar. Hablemos de formalismos pues. La multidisciplinariedad está a la orden del día en el arte contemporáneo. Exploras muchos formatos. Y también muchas disciplinas: danza,sonido, dibujo, collage o escultura. Se intuye en tu trabajo una necesidad de experimentación desde distintas perspectivas y métodos. ¿Que tipo de mecanismo creativo te lleva a escoger uno uotro?

M.S.: Sí, estoy muy convencida de que la multidisciplinariedad es un rasgo importante del arte contemporáneo. Aunque hay muchos artistas que se centran todavía en sólo un lenguaje tradicional, por ejemplo en la pintura, y tienen mucho respaldo en el mercado. A mí no interesa trabajar solo con un lenguaje porque la clave de mi trabajo es la participación, no solo como metodología sino también como contenido. Investigar y desarrollar de todas las formas posibles, mejorando y ampliando mis visiones y mis posibilidades con los participantes, es el tema fundamental de toda mi investigación y mi práctica artística. El uso de muchos lenguajes se convierte en muchas posibilidades, para mí es instintivo el utilizar uno u otro, o más de uno a la vez. Creo que hay experiencias —teniendo en cuenta que he trabajado con más de 6,5 millones de personas desde el 2006—, que no se pueden desarrollar con un único formato y trabajando siempre con las mismas condiciones. Lo que tengo muy claro, incluso desde mi periodo de formación, es que quería experimentar con el trabajo colectivo y la creación compartida, aunque el dibujo siempre está en la base de todo lo que hago. Dibujar es mi manera de pensar, no soy muy buena con los textos, no tengo la capacidad de expresar mi pensamiento con palabras sino con dibujos. Ya sea una performance, un proyecto con muchas personas, trabajo de estudio, o un proyecto sobre justicia social o temas políticos: el dibujo plasma mis pensamientos.

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“It’s time to go back to Street”, 2019 – 2020. Dibujos de grafito y carboncillo

Métodos de trabajo colectivo

M.M.: Pues a mí me parece que te expresas divinamente. Y, ¿cómo comienzas un proyecto?, ¿qué pasos que sigues?, ¿eres metódica?

Marinella Senatore: He tenido que aprender a ser extremadamente flexible. Cuando se trata de participación y de comunidades nos enfrentamos a personas completamente diferentes cada vez. Lo que no soporto, no comparto, ni admiro es cuando el artista afirma que trabaja con la participación pero en realidad lo que hace es dar una serie de indicaciones, obligando, en cierto modo, a las personas a realizar lo que ya el/ella tienen en la cabeza. Me parece un abuso. Para eso es mucho mejor quedarse en el estudio, trabajar sobre formas materiales y no acercarse al espacio social y político. Dicho esto, tengo una metodología de base que se adapta a las comunidades y sus diferencias. Hace años que no tengo la posibilidad de elegir un sitio sóloporque me interese, sino que responde a las propuestas de exposiciones, comisiones y proyectos que recibo. Francamente, llevo una vida muy estresante. En algunos periodos, cada día tengo conversaciones con comisarios e instituciones sobre propuestas y luego tengo que decidir si quiero hacerlas. Normalmente acepto, para mí es la excusa perfecta para trabajar en lugares que siempre he querido conocer. Uso una metodología para aproximarme a las comunidades y aprender de ellas antes de hacer la propuesta. Y como he dicho antes, en el desarrollo trabajo con técnicas clásicas como el dibujo, la pintura y sobre todo el collage, son fundamentales a la hora de estudiar, investigar, entender lo que quiero hacer antes, durante y después de cualquier proyecto.

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“Can one lead a good life in a bad life”. Izq: 2020. Foto collage. Der: 2019. Collages

M.M.: Comunidades y colectividad, ¿concibes el arte sin participación?, ¿qué piensas del llamado “cubo blanco” como display para elarte?

M.S.: Por supuesto que concibo el arte sin participación, pero no es loque yo heelegido. No es milínea de investigación. No me motivaemocionalmente. Para mí la participación no es solo un estructura de trabajo, una metodología, sino contenido. Por ejemplo, durante la pandemia he tenido que trabajar sobre diferentes posibilidades de participación. Aunque se haya abusado de la participación en el arte, hay mucho por descubrir y en unos países más que en otros. En cuanto al cubo blanco, no tengo nada en contra, todo lo contrario. Siempre me ha interesado que prácticas como la mía sean visibles en los cubos blancos como museos y galerías privadas. Ansiaba que mi trabajo y otros similares no se quedaran fuera de estos espacios o del mercado del arte. Pero tampoco me cierro a proyectos como The School of Narrative Dance que tienen su desarrollo naturalen el espacio público, sobre todo en la calle.

Arte y activismo

M.M.: Además tu trabajo pasa por un fuerte compromiso social: un activismo que consigue dar la vuelta a patrones sociales obsoletos que siguen atribuyendo roles y etiquetas. Durante 2019 y 2020, obras como Formas de protesta, Políticas de la calle o It’s time to go back to street hablan por si solas. ¿Cómo logras transformar ese grito de atención en un proceso creativo?

M.S.: Hay momentos en que las formas de protesta o las colaboraciones con algunos activistas, como Pussy Riot o Black Lives Matter han sido fundamentales para mí. También Workers Union y otras asociaciones de trabajadores. Lo común en todos estos casos es el empoderamiento de las personas y la emancipación, algo que tengo muy presente cuando trabajo como educadora en universidades de EE.UU y Europa. Por otro lado, no me interesa realizar un trabajo sólo para llamar la atención sobre algunos temas, porque lo que he decidido hacer con mi vida y lo que me hace feliz es realizar obras de arte, crear lugares de confianza mediante procesos compartidos, las llamadas comfort zones, donde las personas experimenten nuevas estructuras sociales.

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“It’s time to go back to Street”, 2019 – 2020. Dibujos de grafito y carboncillo

M.M.: Entonces, ¿te consideras artista-activista o prefieres separar la activista de la artista?

Marinella Senatore: Francamente, he sido activista durante muchos años, incluso antes de ser artista profesionalmente hablando. Ahora mi labor activista está más parada que mi faceta como artista —me he tomado una pausa—. Sí que hago diferencia entre ellas. La diferencia está en la obra de arte. Como he dicho antes, ser artista y estar relacionada con instancias sociales y políticas es muy importante, pero tengo clarísimo que la finalidad es la obra. Primero porque nos interesa crearla como resultado final, incluso como memoria del proyecto que recoja todo el esfuerzo creativo, personal, emotivo y ecológico detodos los participantes. Y después porque las obras son el lenguaje con el que me sitúo en el mundo.

M.M.: Está clarísimo, pero, ¿qué piensas del “arte por el arte” o de ese arte individualista que lleva una patina excesivamente personal? Es decir, un arte que no se ocupa o no refleja lo colectivo.

M.S.: Para mí no tiene mucho sentido, pero tampoco creo que es interesante darle una carga negativa. Al fin y al cabo tiene sentido para otras personas. Aunque en mi caso no lo tiene, eso no significa que mi arte no tenga nada de personal. Solamente que no me interesa el desarrollo de investigaciones y prácticas que hablan del arte y sobre el arte y por el arte y, lo peor de todo, solo para la gente que se mueve en torno al arte.

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“Everybody Can Be Pussy Riot”, 2019. Instalación escultórica

Procesiones

M.M.: Pues si, la verdad es que el mundo del arte es endogámico y autorreferencial como el que más. Ahora voy a preguntarte por algo que viví personalmente. Las banderolas de la pieza Formas de protesta formaron parte de la Procesión de Palermo durante la Bienal Manifesta de 2018. Me acuerdo que duró horas, que me perdí de mis colegas y también me libré de ir saltando de sede en sede de la bienal. Fue espectacular, la gente irrumpió y los performers quedaron engullidos por la muchedumbre. ¿Siempre pasa?, ¿cuál es tu rol en ellas?

M.S.: Me encanta esta pregunta, porque como dices es algo que has vivido personalmente. Como puedes imaginar, en un proceso tan largo como la preparación para la Manifesta acabé trabajando con muchísimos palermitanos. Incluso creamos estructuras desde cero para que la gente se pudiera encontrar y compartir. Pero no, lo que pasó en Manifesta no estaba planteado. La estructura de la performance se tomó de una verdadera procesión con momentos de marcha y paradas, en los que esperábamos que parte de la audiencia se pudiera unir. Todo estaba pensado para que la gente que no pudo asistir a los talleres previos pudiese participar. Pero que un grupo de ciegos tomaran la cabeza, liderando la procesión, sin que nadie, ni los comisarios de Manifesta lo supiera, o que el público irrumpiese de aquella manera fue una sorpresa. Para mí fue un enorme éxito. Pasa muy a menudo, la verdad. Obviamente tenemos un guión, un storytelling. Trazamos el recorrido porque necesitamos pedir los permisos para cerrar las calles o para ocuparlas cuando nos paramos en estaciones fijas. Me encantó lo que pasó porque pude sentir una energía muy fuerte. He leído en un estudio neurológico de este año que en este tipo de eventos se alcanza un nivel tan alto de conexión entre la gente, que hace que los latidos del corazón se alineen al unísono. Estoy segura que esto fue lo que paso aquella vez. De 1,5 horas que debía durar pasó a más de 5 horas. Incluso algunos siguieron hasta que les dije: “por favor, me tengo que ir a dormir, no puedo más”. Mi rol aquí, como en todos los procesos, es el de activar. Activar la energía de los demás. Obviamente pensé todo el programa, tuve que encontrarme e involucrar a miles de personas de Palermo y sus comunidades, invitarlas a participar, siempre mezclando lenguajes que aparentemente son disonantes. De la disonancia se puede obtener muchísima energía. Mis performances no están ensayadas. Nunca. Las personas se conocen, hacen talleres juntos, pero no se ensaya. Cuando el desfile sale a la calle, los participantes lo viven por primera vez. No nos interesa hacer una performance teatral o una danza con una coreografía espectacular y profesional. Nos interesa que el cuerpo siga la filosofía del mindful movement. En el momento de la performance yo también estoy allí, para gestionar cualquier cosa, pero fundamentalmente para tomar la energía de todos los participantes que confían en mí, que tienen una relación afectiva conmigo. Esta es la parte más bella y más grande aunque pase desapercibida.

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“Palermo Procession”, 2018. Cortesía galeria Mazzoleni, London-Torino

M.M.: ¿Piensas llevar esa procesión a más sitios o fue una cosa para Palermo?

M.S.: He hecho procesiones en varios sitios y tengo más planeadas. Algunas más grandes, en términos de participantes, y otras más pequeñas. Siempre son site specific porque como he dicho no tengo ninguna idea preconcebida, todo lo contrario. El proyecto siempre se crea desde cero con las personas. Incluso los contenidos, el guión de cualquier acción. Por eso es imposible que dos proyectos en dos lugares diferentes sean iguales, incluso aunque sea en el mismo país, incluso en la misma ciudad, porque las comunidades que participan respondiendo a la convocatoria pública son muy diferentes.

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Izquierda y derecha: Protest Forms: Memory and Celebration. 2019. Banderas de terciopelo

La Escuela de danza narrativa: baile y acción libre

M.M.: Entiendo. De todos modos tienes proyectos de larga duración, como la Escuela de danza narrativa que has mencionado y que fundaste en 2012. Es una escuela nómada y multidisciplinar basada en el aprendizaje no jerárquico. Explícanos que te impulsó a crearla y cómo se trabaja en ella.

Marinella Senatore: La escuela nació tras finalizar dos proyectos enormes: Nui Simu, presentado en la exposición central ILLUMInations de la 54ª Bienal de Venecia en 2011; y Rosas-Tea Bar, una opera en tres capítulos con la participación de mas de 20.000 personas desde España, Alemania y Reino Unido. Después de trabajar con tantas personas, años de preparación, siendo yo nómada y viviendo con las comunidades participantes, entendí que no sólo era ético y político entrar en una comunidad y formar parte de ella, sino que también era difícil salir de estas para integrarme en otras que esperaban para el próximo proyecto. Me pasó especialmente con los mineros de Nui Simu —término que significa“somos nosotros” en dialecto siciliano—. Ahí entendí que era imposible separarme emocionalmente de la comunidad, y que para ellos era muy doloroso separarse de mí. De hecho mantengo las relaciones mucho tiempo después de acabar los proyectos. Estas experiencias me cambiaron, ya no pude ser la misma. Me encontré con un debate interno y por eso decidí crear la escuela, a modo de contenedor donde la gente se encontrase, como un paraguas donde los miembros sientan una pertenencia que los conecte a pesar de su geolocalización. Si hay algo que he visto que se repite en los más de 23 países que he visitado, es la soledad y la falta de sentimiento de formar parte de algo.

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“Rosas – Tea Bar”, 2015. Vista instalación en ABC – Art Berlin Contemporary 2015. Foto: Hans-Georg Gaul

M.M.: ¡Qué emocionante!, y que éxito, pues la escuela se ha establecido en sitios tan dispares como Finlandia o Ecuador. Cuando te contacté para la entrevista me preguntaste en que idioma respondías. Por curiosidad, ¿cuántos idiomas hablas?

M.S.: Hablo cinco idiomas, incluido lenguaje de signos británico.

M.M.: ¡Wow!, y ¿notas alguna diferencia en el desarrollo y recepción en diferentes contextos culturales?

M.S.: Bueno, no elijo los sitios donde se establece la escuela, nos eligen las fundaciones y museos. Me interesa mucho trabajar con museos públicos. El desarrollo es siempre diferente y la recepción también. Tengo que decir que siempre preparo la convocatoria pública de modo diferente para cada ocasión. Me interesa que no sólo acudan personas amantes del arte, sino atraer comunidades que nunca se hayan sentido invitadas a este mundo.

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“The School of Narrative Dance: Ecuador #2”, 2018

M.M.: Y con respecto a las formas de movimiento y el lenguaje corporal, ¿se establecen también de forma colaborativa?, ¿qué procesos utilizas?

M.S.: A través de los años he ido colaborando con varios coreógrafos, coaches de Parkour o de L’art du deplacement, que trabajan conmigo y viven en varios sitios del mundo. Muchas veces son ex participantes. Como digo, no me interesa tener una idea a priori sino trabajar sobre el vocabulario de los movimientos del cuerpo de cada participante. Esto tiene que ver con la memoria personal, autobiográfica, colectiva, social y política.

Comunidades al borde de la exclusión

M.M.: Una cosa es un grupo de personas colaborando y otra trabajar con comunidades o grupos con ciertas problemáticas. En tus prácticas, has involucrado escuelas, personas mayores, reclusas, solicitantes de asilo o personas con discapacidad. ¿Cómo se estructura la participación de una “comunidad” en sí?

M.S.: Muchas veces es la comunidad misma la que me guía. Por eso hablo de metodología extremadamente flexible. Me interesa mucho que la gente se sienta invitada. Es lo que llevo a cabo con el open call, esta parte es fundamental. Paso mucho tiempo con las comunidades, vivo allí por un tiempo, entrevisto a muchísima gente de cualquier tipología social, étnica, religiosa o sexual. Dentro de cada comunidad hay otras comunidades y grupos y dentro de los pequeños grupos hay individuos. No me interesa el concepto de masa, me provoca estrés. Lo que me interesa es conocer personalmente a cada participante y que el proyecto se desarrolle teniendo en cuenta la individualidad de cada uno: la felicidad, el sufrimiento, los deseos, el desafío. También es importante negociar lo que cada persona quiere del proyecto, esta es la parte más complicada pero debe ser así.

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“The School of Narrative Dance: Finland”, 2018

M.M.: Debido a ese trabajo humanista que desarrollas en diferentes partes del globo, ¿hay algún problema o conflicto en particular que detectes se repita?

M.S.: Realmente no, a veces alguien puede ser más prepotente y aparece algún conflicto. Pero todo eso refleja que la vida y la belleza está en encontrar la solución.

Arte participativo y autoría

M.M.: La participación en el mundo del arte tiene ya un largo recorrido y muchas veces significa echar mano de teoría y metodología, ¿hay mucha distancia entre la teoría y la práctica artística colaborativa?

M.S.: Yo creo que sí, aunque yo no me oriento sólo por la teoría. Cuando hablo de números increíbles de personas, hablo de vidas, de palabras, sentimientos, experiencias, cuerpos. Esto es lo que realmente me ha hecho aprender y ha marcado mi trayectoria. Por supuesto que hay teorías que me interesan, como las de Maria Linde o Jacques Rancière cuando habla del maestro ignorante. O también Zygmunt Bauman y muchos activistas.

M.M.: Luego esta el tema de la autoría. En tu caso ese concepto sufre una transformación radical, ¿se convierte tu obra en autoría colectiva?, ¿cuál es tu opinión sobre el concepto de autoría?

M.S.: Yo creo que soy la autora de muchas cosas, pero las comparto encantada. Hay que renunciar al ego y no es un sacrificio grande para mí. El papel de activadora me interesa mucho más.

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“Rosas – Tea Bar”, 2015. Detalle performer en la instalación en ABC – Art Berlin Contemporary 2015. Foto: Hans-Georg Gaul

Sororidad

M.M.: Ahora entre nosotras se habla mucho de sororidad. ¿Crees que las mujeres nos atacamos y desprestigiamos entre nosotras?, o ¿es una estrategia masculina para enfrentarnos, como siempre?

Marinella Senatore: Creo que hay de todo. Las estrategias masculinas están muy claras, pero lo bueno es que hay mucha crítica dentro de la masculinidad actualmente. Creo que sería muy sano discutir entre todos, independientemente de la cuestión de género, que por otro lado siempre está presente. Creo en la alianza entre las personas, y sé que como mujeres tenemos que luchar mucho, es una opresión que nunca acaba. Tengo la esperanza de ofrecer un modelo de alianza muy claro con la forma en que conduzco mi vida.

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“Luminarie”, 2020. Vista instalación para el desfile Dior 2020, colección 2021, Lecce (Italia). Foto: Alessandro Garofalo. Cortesía de la artista y de Dior

El gran desfile de Dior

M.M.: Pasemos de comunidades desfavorecidas a la élite de la alta costura. Precisamente sororidad es lo que la directora creativa de Dior, Maria Grazia Chiuri practica. Tanto que en los últimos desfiles de la Maison Dior y en sus podcast señala a artistas feministas, entre las que te cuentas. ¿Cómo nace esa colaboración y dónde encontraste la inspiración para la instalación?

M.S.: La colección Cruise 2021 de Dior se presentó en plena pandemia el año pasado y en la nada usual ciudad sureña de Lecce (Italia) de donde procede Maria Grazia Chiuri. Ella es coleccionista de arte y feminista, muy centrada en la producción artística femenina, sobre todo relacionada con instancias sociales y políticas. Maria Grazia conocía las instalaciones luminosas que hice anteriormente en Estados Unidos. Para nosotras fue muy fácil conectar, ambas nos inspiramos en la tradición. Esta manera de trabajar instalaciones con luz es típica de Apulia, y los motivos son semejantes a los detalles que puedes ver en los edificios barrocos del sur de Italia.

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“Luminarie”, 2020. Detalle de montaje de la luces en la fábrica para la instalación del desfile Dior 2020, Lecce (Italia). Foto: Antonio Maria Fantetti. Cortesía de la artista y de Dior

M.M.: No por ser un desfile de moda dejas atrás tus principios, la instalación lumínica además alude al empoderamiento feminista, ¿en que se ha diferenciado trabajar para Dior de otros proyectos? Y, ¿cómo planteaste el trabajo para adaptarlo a un desfile de moda?

M.S.: La verdad es que no tuve que adaptar nada. Más bien lo contrario, simplemente tuve que ajustar las cuestiones técnicas y obviamente adaptarme al espacio.Es muy bonito y dice mucho del compromiso de Dior. Ya habíamos comenzado los preparativos antes de la pandemia, iba a ser un proyecto mucho más grande. Después Chiuri y yo decidimos continuar a pesar de las dificultades, porque había muchos artesanos y pequeñas empresas familiares que dependían de nosotras. Cuanto más político y más feminista mas feliz estaba Maria Grazia. Cada una con sus creaciones, nos influenciamos mutuamente; al final incluso la música, creada especialmente para el desfile e inspirada en la tarantela—música y baile tradicional de Puglia—se integró de manera perfecta: música, cuerpo, instalaciones de arte contemporáneo, vestidos y texto. El hecho de que sea un desfile de moda o que sea una exposición en un museo no marca mi modo de trabajar. Por parte de Dior no recibí ninguna directriz estricta, ni objeción, ni censura y eso es un privilegio. Además pienso que trabajar en un proyecto así permite llegar a un público más amplio fuera del mundo del arte. Para mí el arte no debe ser elitista. Obvio que existe un mercado del arte, que se compra y se venden piezas, pero del mismo modo, hay criterios intelectuales en una marca de moda. La multidisciplinariedad, desde el teatro, el white cube, o la calle, todo tiene sentido. No quiero fronteras en mi vida, de ningún tipo.

Narrativas y distopías contemporáneas

M.M.: Feminismo, fluidez de sexo, filosofías queer, prácticas inclusivas. También Gucci, con Alessandro Michele al frente, contó con el filósofo trans Paul B. Preciado en el capítulo 1º de su Gucci Fest, dirigido por él mismo y el cineasta Gus Van Sant. ¿Por qué piensas que estas narrativas en general y el activismo en particular interesan ahora a las marcas de lujo?

M.S.: Francamente no lo sé, se lo tendrías que preguntar a ellxs. Pero me alegro enormemente porque son máquinas comunicativas enormes, y por ello instancias, pensamientos y transformaciones muy importantes para el público en general. En estos casos no creo que sea una estrategia narrativa o cinismo, sino que son cuestiones que se están desarrollando en la sociedad con las que mucha gente se puede sentir identificada y que hablan de libertad, de confort y de apaciguar el miedo. Por lo tanto me parece perfecto.

M.M.: Por otro lado: machismo, supremacía blanca, racismo… A punto de cumplirse el primer cuarto del siglo XXI y todavía seguimos en lucha. ¿No crees que todo esto debería estar ya naturalizado en la sociedad? ¿Por qué la sociedad no avanza en este sentido?

M.S.: Porque hay muchos intereses económicos, hay muchas culturas que no quieren enfrentarse a lo que han hecho. En los poderes políticos hay mucha corrupción y mala propaganda, muy mala. Toda mi vida he luchado contra la supremacía blanca y como blanca me ha sido difícil entender los privilegios de los que disfrutamos. Me ha ayudado la gente con la que he trabajado, esos millones de personas. Hay que seguir luchando, todavía hay mucho por hacer. Aún estamos cuestionando cosas básicas: el feminismo, el aborto, la igualdad, el género, la violencia brutal doméstica. Los seres humanos son imperfectos y tienen miedo, y el miedo genera muchos problemas. Pero cuando nos encontramos de verdad, nos miramos y hablamos, el resultado es un proceso transformador. No es utopía, yo lo he visto y vivido.

Marinella Senatore, entrevista a la susurradora de masas

“Rehearsals for the crowd”, 2019. Collage

M.M.: Siguiendo el mal royo, ¿es la educación, a la que por cierto te dedicas también, la única salida al fascismo, populismo y todas estas lacras que ahora más que nunca nos invaden?

M.S.: Por supuesto, pienso que la educación tiene un papel fundamental, aunque la vida cotidiana, el día a día y la empatía desde personas que no han tenido educación es crucial. Por ejemplo, yo he trabajado con analfabetos y te puedo decir que hay emancipación en ellos. Como decía Rancière: “solo un hombre puede emancipar a otro hombre”; sé que es cierto y ocurre. Está claro que si la educación es un manifiesto del poder, no vamos a llegar muy lejos. En Europa sobre todo, no se le da la importancia que tendría que tener, no se dedican fondos a la educación. Nosotras venimos de dos países donde la educación no pasa por un buen momento. A pesar de que tengo mucho trabajo como artista he decidido dar clase, porque también es mi forma de hacer algo para la sociedad, más allá de mi rol como artista que por supuesto, ya es un rol social.

Senatore: referente para las nuevas generaciones

M.M.: Como hemos visto, el empoderamiento social es parte de tu trabajo. Yo tengo constancia de que te estás convirtiendo en un referente para muchas otras artistas y mujeres. ¿Tienes conocimiento de que las nuevas generaciones de artistas van a seguir en esta línea? ¿Puede el arte intervenir o corregir tendencias en el pensamiento colectivo?

M.S.: Te agradezco esto que me dices. Me doy cuenta por todas las tesis doctorales que se hacen sobre mi trabajo, que he aportado algo que no existía en mi país. En 2003 me decían: “¿esto es arte?” y ahora me llaman pionera. No sé si soy pionera, lo que sí sé es que era arte. Las mujeres artistas siguen esta línea representando instancias que necesitan visibilidad. Muchas se interesan por mis investigaciones y me piden colaboraciones. Todas hacemos lo que podemos, yo no poseo la fórmula mágica, pero sí que creo que el arte puede intervenir más que corregir, porque abre visiones. Necesitamos nuevas visiones y pensar que las cosas se pueden hacer de forma diferente.

Marinella Senatore, entrevista a la susurradora de masas

“Protest Bike”, 2018. Video escultura

M.M.: Y de ser referente a tus referentes, ¿qué artistas, pensadoras o movimientos te han influido?

M.S.: Como he dicho antes los activistas que he conocido personalmente como ex Black Panthers y especialmente el movimiento Black Lives Matter. Carlos Aponte, líder de los Young Lords con el que me encontré en Nueva York en 2017 y con el que tuve una de las charles más importantes y transformadoras de toda mi vida. También muchísimas poetisas feministas y estudios teóricos. Del arte visual me gusta lo que no tiene que ver con lo que yo hago, como el minimalismo americano, también amo a Felix Gonzalez Torres. Luego Tiravanija por supuesto. Un referente increíble para mí ha sido Tim Rollins, al que tuve la suerte de conocer antes de que muriese, ese encuentro fue fundamental para mí. También Carla Lonzi, pensadora feminista, y además escritorxs, cineastas. Todo mi universo y mis constelaciones son influencias diarias para mí.

Nuestro presente pandémico

M.M.: Con la Covid-19 se impusieron una restricciones que todavía siguen, pero también llegó la hecatombe de la cultura online. Hemos renunciado a muchos de los eventos colectivos, pero hemos podido repensar algunos de ellos. Tu práctica se basa en la cercanía mental y física, ¿cómo ha cambiado tu trabajo con la pandemia?

M.S.: Pues en realidad nunca he trabajado tanto como en 2020. Mi foco es la participación, pero no se acaba el cuerpo porque no nos podamos tocar. En pleno primer lockdown, The School of Narrative Dance fue invitada a Amsterdam. A mediado de julio se estrenó el filme que cuenta esta experiencia. Cuando se cerraban las fronteras, trabajábamos online porque había gran necesidad por parte de los participantes de seguir con esto. Además, yo siempre he trabajado online para tener una horizontalidad dentro de la participación en el caso de personas que no pueden estar presencialmente.Durante la pandemiahe trabajado con un grupo de mujeres de la cárcel de Florencia. O con enfermos y ancianos que debían permanecer en el hospital. En 2017 desarrollé un proyecto con las escuelas de primaria de toda Italia, en el que participaron 3 millones de niños. Y como puedes imaginar las plataformas online fueron el medio de comunicación. Mis instalaciones luminosas son monumentos a la ciudadanía, a la comunidad y a las personas, los textos que hay en ellas funcionancomo mantras. Es importante saber que la comunidad no se para por pasar por dificultades, es importante saber que sigue ahí. La pandemia, en mi opinión, incluso ha ayudado a entender cosas sobre el nuevo concepto de comunidad y de cómo estar juntos.

Marinella Senatore, entrevista a la susurradora de masas

“Bodies in Alliance”, 2021. Para Park Platz, Berlinische Galerie (Berlín). Foto: Nuno de Brito Rocha

El mercado del arte

M.M.: Con respecto al mercado del arte, tienes varias galerías y ahora también has fichado por la Galeria ADN de Barcelona, ¿qué planes tienes con ellos?

M.S.: Me alegro mucho después de haber vivido 7 años en España, volver y tener una representación aquí. Este país tiene mucho que ver con mi desarrollo personal y con mi memoria. Tengo planes para hacer cosas con mucho sentido con ADN, de momento tenemos planeada una expo para septiembre. Es vital para mí poder hablar a un público variado, por eso tengo interés en tener varias galerías en diferentes partes del mundo. Cuando sea posible tengo pensado hacer proyectos participativos site specfic en España.

Cyberbulling

M.M.: Cambiando de tercio pero siguiendo con la comunicación: Internet como medio por excelencia. ¿Qué piensas sobre el poder de manipulación, la proliferación de odio y otras distopías que surgen en la red y que muchos defienden como libertad de expresión? ¿Dónde acaba lo uno y comienza lo otro?

M.S.: Internet puede ser muy violento, pero a la vez puede ser un gran recurso. Recomiendo siempre tomar lo bueno y no abusar. Personalmente y debido a que soy bastante conocida en Italia, he tenido que defenderme de trolls y ataques casi maníacos de acosadores. Así que sé que la gente, aunque no te conozca, puede ser muy dañina, imperfecta, infeliz. Para ser visibles deben atacar. Lo que me preocupa más en este momento es el cyberbulling. Yo desarrollo una ecología personal para el uso de Internet. No he nacido con Internet como es el caso de mis alumnos, para mi es más fácil no usarlo, aunque mi trabajo y la red internacional que tengo me comprometen a estar conectada. Lo que hago es cancelar, quitarme, dar un paso atrás, hacer un consumo responsable de la tecnología.

M.M.: Siguiendo con lo cruel de nuestra así llamada “civilización” que nos ha llevado al momento especial en el que vivimos, ¿qué te preocupa más: el cambio climático, la ecología, el racismo, la emergencia de políticas fascistas?

M.S.: Empezaría por la emergencia del fascismo, porque pienso que de ahí vienen todos los demás.

Marinella Senatore, entrevista a la susurradora de masas

Protest Forms, 2019. Vista instalación en La Commun (Ginebra). Foto: Annik-Wetter

M.M.: Hay muchos que dicen que después del colapso debido a la Covid habrá un resurgir como el Ave Fenix. ¿Que opinión tienes al respecto, ¿reset o paréntesis?

M.S.: Creo que un reset no es realista, pero también tengo la esperanza de que no sea un paréntesis, sino una oportunidad para desarrollar nuevas maneras de pensamiento y visualizar posibilidades de hacer las cosas diferentemente. Con tristeza, lo que veo de momento, es muchas ganas de volver donde estábamos, pero eso no debería ser posible en la sociedad civil. Hemos visto que la vulnerabilidad es espantosa, es un tema gravísimo. La población esta estigmatiza e indefensa. Debemos trabajar en revertir eso, sería tristísimo pensar que incluso el sistema cultural volviese al mismo punto como si nada hubiese pasado. Sería un ocasión perdida.

Planes futuros y proyectos vitales

M.M.: Vamos ya terminando, ¿crees en el proyecto definitivo que pueda definirnos absolutamente? ¿Cuál sería el tuyo?

M.S.: Voy a dar una respuesta muy personal: quiero encontrar más paz dentro de mí y entender que lo que ha pasado ha sido por un motivo, precisamente el de tener menos objetivos y más “querer ser”. Y esto lo amplio a todas las esferas de mi vida y mi trabajo.

M.M.: Cuéntanos tus planes presentes y de futuro próximo

M.S.: Tengo 16 exposiciones individuales en galerías, museos e instituciones y unas cuantas más colectivas. Muy importantes para mí son la Bienal de Sri Lanka y sobre todo la de São Paulo que se inaugura en septiembre. También sigo con muchos proyectos con The School of Narrative Dance.

Cuestionario personal (o trampa)

¿Izquierda o derecha?

Izquierda

¿Revolución o consenso?

Revolución

¿Irreverencia o pleitesía?

Irreverencia

¿Subvertir, transgredir o directamente romper?

Subvertir

¿Mainstream o underground?

Underground

¿Cultura del espectáculo o contracultura?

Contracultura


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ADN Galeria, Marinella Senatore