Wake Up Call festival

Planta 24 del hotel vela. Noche cerrada en Barcelona. El cristal panorámico de la habitación vibra por los graves a ritmo de una línea de bajo. Asomarse en picado permite descubrir un escenario en miniatura e incandescente. Luces flúor, pantallas, cañones de humo, fuegos artificiales. Hormigas que se mueven al unísono. Apenas se reconoce a Martin Solveig pilotando su cabina en plena sesión vespertina. Es el último sábado del verano y Neo2 se ha introducido en el Wake Up Call, la serie de festivales de música electrónica que transcurre íntegramente en un hotel de la marca W Hotels. En esta edición, la llamada tiene lugar en el W Barcelona.

Wake Up Call festival

Superada la extrañeza, queda el vértigo. De la habitación de la planta 24, a demasiados metros del suelo, con la Barceloneta llenando la ventana y más fuegos artificiales al fondo por la celebración de las fiestas de La Mercè, el ascensor se convierte en la cápsula de desplazamiento principal por el festival mientras la pulsera naranja abre cordones de seguridad y consume crédito en la cuenta.

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Así, tan sólo un piso más arriba, la terraza de la Extreme Wow Suite fue el punto de encuentro para arrancar el día anterior el Wake Up Call. Desde esta plataforma sólo es mar lo que alcanza la vista. Dentro, una desmesurada habitación de hotel con mesa de mezclas, cama redonda e influencers disparándose selfies en la bañera exenta. “La música es un lenguaje universal, uno que hablamos desde el día uno en W”, reiteró en la presentación Antonhy Ingham, Global Leader de W Hotels Worldwide. Daba comienzo a un fin de semana de máxima intensidad en el que dejar el hotel era de cobardes.

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Imagen superior: sesión de Robin Schulz en el Wake Up Call

Como la cosa iba de desafíos, todavía quedaba por subir una planta más. Encaramado a la 26, el bar Eclipse ha servido como uno de los escenarios del festival. Allí asistimos a la sesión del británico Simon Marlin (la mitad de The Shapeshifters), el viernes, o a la de Zdar (la mitad de los franceses Cassius), la noche del sábado, siendo un éxito de convocatoria y fin de fiesta apoteósico. El resto de las actuaciones se dieron a ras de suelo, en Wet Deck –¿la piscina más fotografiada de la ciudad?–, en el lounge y en el Frequency Stage. ¿Qué actuaciones? Las de un lineup que reunió a estrellas de la escena clubber como Robin Schulz, Black Coffee o Martin Solveig, más los citados The Shapeshifters y Cassius, además de Gorgon City, Thomas Jack, Pete Tong, Booka Shade, Boston Bun, Lovra o Themba. Marriott, casa madre de los W, no se anda con chiquitas.

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Imagen superior: imagen del Wet Deck del W Barcelona durante el Wake Up Call

También se contó con la presencia de Kristina Dolgova, directora musical de W Hotels. Ella nos presentó la W Sound Suite, una habitación situada en la planta sótano del hotel y que responde a la idea de contar con un estudio de grabación que el cliente puede alquilar para hacer arreglos, establecer sinergias con otros músicos locales o incluso terminar de grabar discos.

Wake Up Call festival

Imagen superior: sesión de Martin Solveig en el Wake Up Call

Y es que Wake Up Call es en realidad una experiencia integral, no sólo relevante por el contacto directo con la música de algunos de los mejores djs del mundo. Es una W Experience en toda regla, algo que sin duda no se podría dar en ningún otro hotel, sólo en esta marca que revolucionó la hotelería hace casi dos décadas con su “actitud atrevida y cultura 24/7”, que propagó desde Nueva York hasta convertirse en una lujosa referencia de vocación internacional: más de 50 hoteles repartidos por metrópolis de todo el globo. Su mentalidad Whatever/Whenever siempre fue indisoluble de su espíritu musical y, como dice el propio Antonhy Ingham, “ahora lanzamos nuestra innovadora serie de festivales Wake Up Call por el mundo, irrumpiendo otra vez en la escena musical de una manera única: alojando nuestro propio festival en un hotel, algo únicamente posible en los W Hotels”. Del 1 al 3 de septiembre se celebró la anterior edición del Wake Up Call en el W Hollywood y del 4 al 6 de octubre se cerrará la temporada en el W Bali. La de 2019 arrancará por primera vez en W Dubai – The Palm.

Wake Up Call festival

Imagen superior: sesión de Gordon City en el Wake Up Call

En el Wake Up Call ha habido momento para los cócteles retox de Eclipse y para el momento détox en el Bliss Spa, con masajes de pies y piernas y mascarilla hidratante para seguir bailando toda la noche, o exfoliaciones para lucir en el desayuno brillo facial como si nada. De paso, el spa aprovechó para dar a conocer sus nuevas manicuras y pedicuras Chrome by OPI. Y como el outfit es religión, la marca Kipling contó con un stand en la zona de leisure, además de ofrecerse la posibilidad de maquillaje, peluquería e incluso de tatuaje (temporal) a cargo de la barcelonesa firma Geometric Vibes. Si quedó un mínimo hueco libre en el fin de semana, se llenó con el entrenamiento de Urban Gorillas, el primer bootcamp urbano de Barcelona, o con la clase de Stand UP Paddle Yoga & Pilates liderada por la instructora Ely Merino. Estirar y saludar al sol sobre el mar para seguir quemando la mecha del Wake Up Call.

En el festival se estableció la guerra por el mejor perreo, el outfit más atrevido y la felicidad más instagrameable. Guerra de stories. Posa, sonríe, sube, comparte. Baila. No han quedado fuerzas más que para pedir que llegue cuanto antes el próximo Wake Up Call (el de Bali, sin ir más lejos), para recordar el elegante deep house del sudafricano Black Coffee, los subidones con Robin Schulz (Headlights, entre otros, estaría bueno) o la after party con Martin Solveig en la Extreme Wow Suite. Pues eso, ¡wow! Hasta el siguiente Wake Up Call.

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Wake Up Call, A W Hotels Music Festival
wakeupcallfest.com

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