
Patin Chair convierte una estructura de madera maciza en un gesto casi cinematográfico: una silla tapizada, ligera y rotunda, que Patricia Urquiola firma para Andreu World.
Patin Chair es, probablemente, una de las mejores sillas que hemos visto en lo que va de 2026. Y no lo pensamos solo nosotros: Patin acaba de ganar el People’s Choice Award en Best of NeoCon 2026. Patricia Urquiola diseña para Andreu World una pieza que parece sencilla, casi evidente, pero que en realidad condensa una idea muy poderosa: convertir una silla tapizada en un objeto gráfico, cálido y con una personalidad directa.

Patin Chair: Una base que define toda la pieza
Su gran hallazgo está en la base. En lugar de recurrir a cuatro patas convencionales, Patín se apoya sobre una estructura continua de madera maciza de fresno que recuerda a un patín de trineo. Ese gesto le da estabilidad, pero también construye toda su identidad visual. La silla parece deslizarse, quedar suspendida, apoyarse con suavidad sobre el suelo. Es una solución técnica que funciona también como imagen, y ahí está buena parte de su fuerza.

Una memoria abstracta llevada al confort
El asiento y el respaldo, completamente tapizados, introducen una sensación de confort muy directa. Hay algo en su proporción y en su manera de recoger el cuerpo que recuerda a las butacas de los cines, pero llevado a un territorio más doméstico, ligero y sofisticado. No es una referencia literal, sino una memoria: la de sentarse en una pieza envolvente, frontal, amable, pensada para detenerse un momento. Urquiola toma esa familiaridad y la convierte en diseño contemporáneo de primer nivel, un trabajo impecable para Andreu World

Una colección versátil sin perder identidad
La colección se presenta en versiones con y sin brazos, y también incorpora una banqueta alta, lo que amplía su uso sin diluir la fuerza de la idea original. Puede funcionar alrededor de una mesa de comedor, en un restaurante, en una sala de reuniones, en un hotel o junto a una barra de bar, siempre con esa mezcla de naturalidad y presencia que tienen los buenos diseños. La versión con brazos se acerca más al sillón compacto; la versión sin brazos condensa mejor el gesto esencial de la pieza, y la banqueta alta lleva esa misma combinación de madera, textil y curva a un formato más vertical, ligero y pensado para espacios de encuentro.

Una silla pensada para quedarse
Lo mejor de Patin Chair es que no parece diseñada para llamar la atención durante una temporada, sino para quedarse. Tiene algo escandinavo en la honestidad de la madera, algo artesanal en la manera de resolver la estructura y una mirada mediterránea en la combinación de colores, entre tapicerías cálidas, tonos profundos y madera natural. En un año lleno de lanzamientos, esta silla destaca por la rotundidad visual con la que combina una base inesperada, un asiento generoso y una silueta con memoria. No necesita demasiados recursos para resultar convincente: le basta una idea clara, bien construida, para convertirse en una de las piezas más interesantes del momento.