Pichiglás viste Perritos Calientes, coctelería con hot dogs

La coctelería Perritos Calientes lleva la cultura queer a la barra y el clásico que le da nombre a la cocina, dentro de un espacio barcelonés que ha reformado y diseñado el estudio Pichiglás.

Enric Rebordosa y Grupo Godard encomendaron a Pichiglás transformase esta coctelería en una sucesión de sorpresas: 5 mundos de 20 m² que, juntos, condensan 100 20 m² de fantasía. Perritos Calientes salta del cromo al agua, del azar al vergel imaginado por Palomo Spain. “Se trata de un cliente peculiar, de un grupo que apuesta por retos diferentes que buscan conceptos transgresores con temas que no estén tan explotados”, apunta Alfonso de la Fuente, fundador del despacho.

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La primera sala: un diner estadounidense para comer los perritos calientes

Las paredes de Perritos Calientes, ubicado en número 50 de la calle Aribau, podrían citar a John Waters, Luchino Visconti, Divine, Prince o Leslie Cheung. La puerta, en cambio, solo dice una cosa: adelante. Alfonso de la Fuente nos indica que la idea “era hacer un bar de ambiente mixto”, un lugar donde las expectativas se queden en la acera. La primera sala recrea un clásico diner estadounidense, con mucho acero inoxidable, barras metálicas, superficies pulidas, taburetes circulares y neones rosas y naranjas.

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En ella se despachan perritos calientes elaborados con salchichas artesanales de Ultramarinos y pan brioche. La salsa queda a libre elección; el resto se personaliza a voluntad. El hot dog cuesta 5 € y cada añadido –kimchi, pepinillo encurtido, cebolla tierna o cebolla frita– incrementa la cuenta en un euro.

Del fast food al arte contemporáneo

La siguiente sala se tiñe por completo de rosa chicle. Poco o nada tiene que ver con la anterior. Dedicada al arte y la creación contemporánea, da cabida al showroom del merchandising del local y a obras a la venta de artistas como Marina Salazar o El Dios de los Tres. Además, está llamada a convertirse en el hogar de una futura revista digital, una editorial y una marca de ropa vinculadas al proyecto.

Todos a bordo

La siguiente puerta invita a subir a bordo. Una lancha inspirada en las Riva de los años ochenta toma el timón entre maderas lacadas, acero inoxidable, una pecera en la barra y tapizados exuberantes. Hasta el último detalle está pensado, incluso los uniformes marineros de los camareros, en un homenaje a Jean Paul Gaultier.

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Entre viaje y viaje sirven cócteles de autor como el Prince Collins (11 €), elaborado con Roku Gin, vermouth mancino sakura, zumo de limón, tónica y cherry blossom; el Frida Paloma (11 €), que mezcla mezcal, Aperol, zumo de lima y soda de pomelo; el Carol Martini (12 €), preparado con vodka Haku, sandía con eucalipto y vermouth seco; o el Old Robert (13 €), una combinación de ron Brugal doble reserva, mantequilla y espuma de plátano. Y como el atuendo obliga, las ostras Marennes Oléron también suben a bordo. Se piden por unidades (5 €) o en raciones de tres (12 €) o de seis (22 €).

La suerte en la coctelería

La suerte reparte las cartas en Dirty Casino, una cuarta sala inundada de rojo chillón donde el póker se cuela hasta en los espejos. No hay sitio para multitudes, pues apenas cinco taburetes rodean una barra donde nunca faltan la ruleta, el tapete de cartas y un barman dispuesto a ejercer de crupier. La fortuna decide si el cóctel corre por cuenta de la casa, el vecino o uno mismo.

Hasta este punto, todo lleva la firma de Pichiglás. Preguntamos a Alfonso de la Fuente cuál fue el mayor desafío del proyecto y lo tiene más que claro: “Las barras , ya que había que respetar la distribución antigua por un tema de licencias , ya que no puedes modificar a tu antojo”.

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El Edén de Palomo Spain para Perritos Calientes

El final del viaje tiene otro autor. Palomo Spain creó el último ambiente y lo transformó en un jardín del Edén sin serpiente a la vista, pero con moqueta verde, mármol, bustos clásicos y un cielo pintado que no distingue entre pared y techo. No obstante, el cambio de manos no fue absoluto. Pichiglás participó aportó un punto de luz al espacio con una columna central coronada por un aro de globos blancos.

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La coctelería Perritos Calientes ocupa el antiguo restaurante Dionisos, cuya fachada modernista se conservó durante la reforma interior.

Sobre Pichiglás

Fundado en Barcelona en 1997 por Alfonso de la Fuente, Pichiglás Studio está especializado en el diseño de interiores para locales de restauración y ocio. Sus proyectos destacan por el uso del color, la combinación de materiales y una iluminación diseñada específicamente para cada espacio. “Hoy debemos contar cosas cuando creamos, sorprender y conmocionar, pero sin perder nunca nuestra esencia, aquello que nos define”, asegura De la Fuente en su web. A lo largo de su trayectoria, Pichiglás también ha desarrollado proyectos fuera de España, con encargos en países como Francia e Italia.

Ficha técnica

Proyecto: Perritos Calientes.
Ubicación: carrer d’Aribau, 50, Barcelona.
Promotor: Grupo Godard.
Dirección creativa: Enric Rebordosa.
Interiorismo: Pichiglás Studio.
Diseño de la sala Palomo: Palomo Spain.
Tipo de intervención: reforma integral.
Antiguo uso: restaurante Dionisos.
Fecha de finalización: noviembre de 2025.
Superficie: 100 m².
Distribución: cinco espacios temáticos.
Materiales: acero inoxidable, cerámica, espejo, fórmica, cemento, madera, polipiel, yeso, tejidos para tapicería y mármol.
Iluminación: diseño a medida de Pichiglás Studio.
Duración de la obra: seis meses.
Constructor: Pichiglás Studio.
Fotografías: Moneomoneo