Precollapse /// Grip Face

Cierto es que todo empieza antes de que suceda. Lo que precede al colapso es lo que debería realmente captar nuestra atención. Para enfrentarnos al hoy y preparar el mañana. Pues, en cualquier momento, todo puede petar :)

Muchos y muchas son los que reconocen la obra de Grip Face por la calle. La evolución de su lenguaje es un hecho constatable, sobre todo, en sus exquisitos cuadernos. Su iconografía se ha ido depurando con los años, presentándose agrupada en saturadas imágenes o desmembrada en aparente y aislada desconexión. Precollapse aglutina tres de sus elementos iconográficos más recientes: la máscara, el muro y la basura. Los tres suponen imágenes ambiguas, confusas entre ellas y para cualquiera de nosotros. Metáforas clásicas y aparentemente fáciles (y quizá por esta misma razón pasen desapercibidas) para referirnos al individuo, sus límites y a todo aquello que vamos generando. Llevando máscara corremos el riesgo de que esta se confunda con nuestra propia cara o, peor aún, que esta nos acabe representando más que nuestro propio rostro. Pero, ¿acaso no hemos aprendido a lidiar con cada una de las situaciones que nos acechan? Aun así, un muro no es percibido igual por todas y todos los que ante él se sitúan. Como la máscara, puede estar o no estar.

Precollapse /// Grip Face

Si la pared es una construcción vertical que sirve para dividir o limitar espacios, los muros pueden ser divisorios o muros de carga. En Precollapse, Grip Face ha trabajado en espiral respecto a la ocupación espacial de sus obras en la galería Pep Llabrés. Ha tapiado lugares de acceso, ha ubicado un luminoso en el backstage, ha pintado textos y imágenes en la pared y sobre madera pero, sobre todo, ha entrado definitivamente en la tercera dimensión. Una gran tela con una mampostería de ladrillos representada se desliza de la pared adentrándose al suelo. Perfecta. Se podría izar como una bandera o desplazar como una sutil cortina, pero una parte de la misma está atrapada en su parte inferior por siete bolsas de basura. Si se hubiera cargado el muro verticalmente, quizá este hubiera empezado a deshilacharse y, probablemente, hubiera caído el telón antes de que nada hubiera empezado. Gris sobre rosa. Este proyecto supone, entre otras cosas, un ejercicio escenográfico que contempla seleccionadas aproximaciones a la realidad. Imágenes que se superponen, manchas, garabatos y fragmentos de texturas en una dramatización en la que nada es lo que parece. La forma del registro.

Precollapse /// Grip Face

En Precollapse, la paleta cromática es precisa, intencionada y se genera en base a dos escalas de color: la del rosa (gamas solubles al agua que van del magenta al “rosa amor”) y, sobre todo, la de grises. La presencia del primero viene a compensar y retrasar la llegada de ese gris oscuro próximo al colapso. Una cuidada estética en la que se evidencia nuestra ceguera frente a lo que tenemos delante. Una paradoja que viene acompañada de agrias risas, una previsible complacencia ante lo expuesto y un smiley rosa que sonríe intermitentemente cual bufón a tanta pulcritud pictórica. Un rosa que Grip Face lleva años reivindicando como parte de una lucha personal que le impide ceder a determinados valores impuestos por la sociedad. Hiperesteticidad. En este proceso, son fundamentales las capas. Cada una de las piezas de Precollapse concentra una cantidad de capas que, mediante reservas, esconden todo lo que somos. Una acción efímera de hacer y tapar propia de las intervenciones callejeras que el artista se plantea aquí de manera escrupulosa, documentándolo todo antes de ser ocultado para que el espectador solo vea el resultado final. Piezas que merecen ser vistas también por detrás.

Precollapse /// Grip Face

Capas que no dejan de ser máscaras que nos sirven de placebos a una realidad que no nos gusta y en las que reaparecen rostros anónimos junto a la iconografía antes mencionada. Retratos de ambiguas expresiones con manchas y mucho vello facial a través de los cuales podemos intuir qué hay detrás. Dípticos. Iconos de la comedia y de la tragedia. Los mismos que observan cómo su propia basura, una vez depositada en bolsas, adquiriere formas inquietantes y desconcertantes. Una basura que el artista se ha atrevido a exhibir, depositándola en la misma galería. Orgánica o inorgánica, se trata de basura post-removal. Bolsas que nos representan y nos ponen en evidencia al recordarnos la cantidad de refugiados que se amontonan por igual en las fronteras. Generamos muros para evitar e impedir ver al otro mientras sacamos la basura para higienizarnos de nosotros mismos. Grises o rosas, se trata de muros de mierda europea. Colores que nos ciegan como viene apuntando Grip Face en trabajos paralelos como Black Rubbish is the Future (2018). Un proyecto online en formato video que circula irónico y amenazante. Un teaser que nos increpa. Un documento que relata nuestra inevitable mutación. Fronteras, plásticos, bolsas… basura… Cuando todo esté irreversiblemente atascado, nadie podrá decir que no nos avisó. Nos tiraremos de los pelos y nos ocultaremos extraños tras el telón.

Precollapse /// Grip Face

Precollapse no es el primer proyecto indoor en solitario de Grip Face, ni siquiera en Mallorca. Aun así, probablemente sea el que reúna, hasta el momento, su obra más madura, personal y comprometida. Descompuesto en un presente incierto (Miscelánea, Barcelona, 2015) fue un título que en su momento constató un estado de ánimo representado en un trabajo en el que distintos rostros se dividían resignados ante una realidad difícil de creer. Un proyecto que precedió a Black Faces (SC Gallery, Bilbao, 2016-2017), en el que el artista hizo visible un necesario enmascaramiento individual y colectivo resultado de sus intervenciones en distintas ciudades europeas. El abanderamiento de una máscara como guiño a lo que somos. A esa cara B que todos tenemos y que extrapoló a una serie de billboards intervenidos por la parte de atrás en el proyecto Exported ítems (Jan Arnold Gallery, Viena, 2017).

Precollapse /// Grip Face

Esta línea de investigación sobre nuestras propias contradicciones prosigue en Doors whithout destination (CCA, Andratx, 2016). Un trabajo outdoor e indoor que consistió en proteger y ocultar imágenes en una hábil dialéctica entre continente y contenido. Un diálogo dentro/fuera en el que el muro tomó un extraño protagonismo. Y es que, de modo fragmentario, los ladrillos han ido formando parte en muchos de sus trabajos como algo que aparece y desaparece. En el espacio público, reproducirlo o darle visibilidad supone un cierto reconocimiento a esa otra historia de la ciudad. A la cara más profunda, auténtica y primera de cualquier pared. En Óbices de una quimera millennial (Espacio Solo, Madrid, 2017), Grip Face realiza una extraordinaria intervención en las paredes internas de un ascensor. Todo un reto para un espacio vertical de tránsito en el que rostros de expresión agridulce aparecen atrapados entre sugerentes despojos y, de nuevo, fragmentos de muros. En su ascenso o descenso, el espectador es testigo de un proceso catártico mientras (se) observa a través del cristal del ascensor.

Texto: Jordi Pallarès, 2018

Precollapse
Galería Pep Llabrés (Palma de Mallorca)
Del 20 de septiembre al 9 de noviembre de 2018

Precollapse /// Grip Face