PUNK vs.BACH

Madrid recibe con las manos abiertas el local del empresario y amante de la gastronomía Emiliano Suárez. Un restaurante donde ver y ser visto, en plena Castellana, 74.

Faltaban en la capital más puntos de encuentro y ocio variopintos como el que nos ocupa. Tomando como referencia brasseries internacionales de capitales como Nueva York o Londres, el Punk Bach responde al sobrenombre de ‘brasserie canalla’, un lugar donde parece que el tiempo se detiene y donde lo clásico y tradicional se enfrentan a lo moderno y punkarra, en un maridaje perfecto firmado por el diseñador de interiores Lázaro Rosa-Violán. Un local donde la vajilla de los Hermanos Chichinabo, fabricadas por Vistalegre, presenta símbolos punk tatuados, en contraposición a los impecables trajes de Lander Urquijo de los camareros que caen en la tachuela como guiño macarra, mientras se sirve una cocina creativa y contemporánea, poniendo especial atención a los platos de toda la vida, a menús especiales para celiacos, a propuestas solidarias (de algunos platos se destina 1€ a Caritas) y a una selecta oferta ecológica. Un restaurante donde podríamos encontrar a Patti Smith sentada junto a David Bowie y Mocedades, comiéndose un plato de anchoas de Santoña en salazón y un salmorejo con picatostes vegetales y trocitos de jamón, seguidos por Serrat, Ana Belén e Iggy Pop, disfrutando de unos canelones rellenos de ventresca, mientras que en la mesa contigua Davidelfin y Alaska despachan sus últimas movidas con Elena Ochoa, Eduardo Punset y Nicola Formichetti, entre arroz negro con chipis y gamba roja, lomos de atún encebollado a lo Pelayo y variada selección de ostras. Porque todos tenemos nuestro lado punk y nuestro lado Bach, y que sigan viviendo los canallas.
PUNK vs.BACH
PUNK vs.BACH
PUNK vs.BACH
PUNK vs.BACH
PUNK vs.BACH
PUNK vs.BACH
PUNK vs.BACH