SahuquillodeArriba idea Chiquita: mitad café, mitad libros

El estudio de arquitectura SahuquillodeArriba, liderado por Adrián de Arriba y Guillermo Sahuquillo, tomó un local valenciano que ya tenía vida y le dio otra para convertirlo en Chiquita, un establecimiento donde caben café de especialidad, libros y vino.

A SahuquillodeArriba Gloria Izquierdo le solicitó un espacio cómodo en todos los sentidos de la palabra. La diseñadora de producto, socia y gerente del local imaginaba una Chiquita cálida e íntima, nada rígida, con un mobiliario flexible, una luz bien medida y una acústica que permitiera escuchar a quien tienes enfrente. También pedía una estética naíf, pero no demasiado inocente; canalla, pero sin perder cercanía, joven, creativa y pensada para hacer comunidad. Porque el propósito, entonces y ahora, sigue siendo el mismo, menos peregrinos y más habituales, hasta hacerse un hueco en la rutina del barrio El Botànic.

SahuquillodeArriba idea Chiquita: mitad café, mitad libros

Hacer sitio para toda Chiquita

Cumplir la lista de deseos de Gloria Izquierdo exigía empezar prácticamente desde cero de un recinto que antes había acogido a un bazar, una tienda de antigüedades y, en su última etapa conocida, a la marca Ethic&Tropic. SahuquillodeArriba, con un presupuesto de 600 € por m², maquinaria aparte, abordó una reforma integral que desmontó la distribución anterior, recolocó aseos y almacén y despejó la planta principal para afrontar uno de los retos centrales de la propuesta, conciliar la dualidad de usos entre cafetería y librería dentro de una zona unitaria.

De poner orden se encargan los materiales y las piezas de mobiliario, que orientan el movimiento y ayudan a organizar los distintos usos. El estudio destaca, por ejemplo, la extensa estantería de fresno teñida en burdeos que estructura uno de los lados del interior y señala discretamente por dónde seguir.

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Enfrente, el estudio colocó un banco corrido y pequeñas mesas de mármol blanco emparentadas con la barra. Además, al fondo incluyó una gran mesa prevista para clubes de lectura, reuniones y otras actividades culturales.

Quitar capas trajo alguna que otro imprevisto. La desaparición de los falsos techos dejó al descubierto el entramado de vigas, viguetas y bovedillas, hoy parte indisociable de la personalidad del negocio. Una sorpresa parecida aguardaba en la fachada, donde la obra, ejecutada en tres meses y medio, rescató de su escondite una ventana que llevaba quién sabe cuánto tiempo tapiada. Recuperarla posibilitó sumar una nueva entrada de iluminación natural, todo un regalo cuando solo se dispone de 59 m².

Otro de los retos

Otro de los desafíos consistió en dar con una paleta habilidosa, cualificada para hacer varias cosas a la vez. El color debía aportar identidad, distinguir ámbitos y relacionar elementos dentro del local. El burdeos, ya mencionado en la estantería de fresno, reaparece en el baño. Contrasta con el azul suave del techo, de apariencia más ligera, pero con una textura rugosa que añade relieve.

Qué se hizo con el suelo

El suelo también obligó a cambiar de planes. “Cuando llegamos por primera vez al local, en el suelo había un laminado de madera en muy mal estado, lo retiramos y encontramos una mezcla de cerámico y terrazo, el cual intentamos recuperar, pero debido a su deterioro fue completamente imposible”, cuentan desde el despacho. Ante la imposibilidad de conservarlo, SahuquillodeArriba recurrió a una pintura epoxi con el objetivo de crear un acabado continuo.

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Cómo se trataron las paredes y las humedades

Las paredes plantearon otro frente de trabajo. Bajo el trasdosado existente, SahuquillodeArriba halló los muros originales y también un importante problema de humedad. Después del saneamiento, aplicó un mortero transpirable de capa fina que deja respirar al muro sin borrar las irregularidades de su superficie, las que se querían mantener.

¿Cómo se resolvió la climatización?

Los arquitectos resolvieron la climatización mediante aire acondicionado por conductos y concentró las unidades interior y exterior en el almacén. La máquina exterior conecta con la calle a través de rejillas integradas en la ventana y las salidas de impulsión y retorno ocupan la parte superior de la estantería del fondo, junto a aseos y almacén.

SahuquillodeArriba idea Chiquita: mitad café, mitad libros

Gloria Izquierdo junto a Guillermo Sahuquillo y Adrián de Arriba, arquitectos de SahuquillodeArriba.

Sobre SahuquillodeArriba

Antes de fundar SahuquillodeArriba en Valencia en 2023, Guillermo Sahuquillo (Valencia, 1993) y Adrián de Arriba (Ferrol, 1994) siguieron recorridos formativos diferentes. Adrián estudió Arquitectura entre A Coruña y Alicante y se especializó después en arquitectura avanzada, paisaje, urbanismo, diseño, hábitat y proyectos sostenibles en Valencia. Guillermo se formó en Arquitectura en Valencia, continuó sus estudios en el Politecnico di Milano y concluyó su etapa académica con un Máster en Interiorismo en Barreira Arte + Diseño.

Ambos unieron esas experiencias con un propósito común: proyectar con libertad, alejados de metodologías rígidas, y trabajar sin quedar sujetos a una única escala. Del espacio urbano al mobiliario, buscan una arquitectura atenta a la técnica y los materiales y que combine referencias tradicionales con soluciones contemporáneas.

Aquí puedes ver el plano de la planta de Chiquitita.

Ficha técnica

Proyecto: Chiquita, café, libros y vino.
Tipología: cafetería, librería y espacio cultural.
Estudio: SahuquillodeArriba,
Arquitectos: Guillermo Sahuquillo y Adrián de Arriba.
Impulsora del proyecto: Gloria Izquierdo.
Localización: Valencia, barrio de El Botànic.
Superficie: 59 m².
Tipo de intervención: reforma integral.
Año: 2026.
Duración del proyecto y obra: 3 meses y medio.
Coste: 600 €/m² construido, excluida maquinaria.
Fotografía: Oleh Kardash,