THE SKIN SHE WEARS

Me aburre el debate sobre la conexión entre arte y moda. Hoy, todo está conectado, es evidente. ¿Dónde está el debate? Dicho esto, no voy a elucubrar sobre semántica textil. Eso se lo dejo a Naiza H. Khan, artista pakistaní que dentro de un mes presenta su primera exposición europea en solitario, The Skin She Wears. Proyecto que comenzó hace una década como una estrategia de exploración del contenido emocional de la anatomía femenina a través de sus atavíos: algunos anacrónicos, como los cinturones de castidad, otros, como el corsé, no tanto; siempre algún cliché, lencería; apropiaciones de género, la armadura medieval de Juana de Arco; diseños asexuales, camisas de fuerza… En los dos últimos años muchos de sus dibujos se han metalizado en faldas-armadura, cuerpo y ropa al mismo tiempo. Símbolos, para Naiza, de seducción y opresión. Prendas que ocupan un espacio ambiguo entre el amor y la guerra. Según la propia artista, esta obra es una respuesta armada, pero discreta, a la agresividad con la que muchas compatriotas defienden vestimentas asociadas a creencias religiosas. ¿El hábito de monja? No, el hijad. De hecho, su reciente instalación en ArtDubai 2008, The Crossing, causó un cierto revuelo. Con esta obra (un barco de madera, armaduras galvanizadas, telas y cuero), Naiza daba a entender como en su país, de alguna forma, aún se vive en la edad media. Ahora, lo hace con esta exposición, un pequeño ejército de 15 armaduras (esculturas en acero, dibujos y acrílicos). Las obras, disponibles en ediciones de tres, oscilan entre 1.000 y 10.000 libras esterlinas (haz tú mismo el cambio); pero, siempre te quedará el catálogo. La expo es en Londres, en la Rossi & Rossi.

THE SKIN SHE WEARS

The Skin She Wears: Naiza H. Khan

Rossi & Rossi Ltd (Londres). Del 24 de septiembre al 25 de octubre

Imagen 1: Armour Lingerie IV, 2007 – Carbón vegetal sobre papel. 100 x 70 cm. Foto: Mahmood Ali

Imagen 2: Armour , 2007 – Acero Galvanizado (edición 2/3) 82 x 40 x 24 cm. Foto: Mahmood Ali

Imagen 3: Naiza Khan currando en su estudio

Agradecimientos: Sue Bond