
Ana Laura Aláez regresa a Madrid con una exposición que recorre su trayectoria, explorando cuerpo, deseo y disidencias en The Ryder Projects.
Ana Laura Aláez regresa a Madrid seis años después de su exposición en el Museo CA2M, con Anatomía Nevada con Saliva primera muestra junto a su nueva galería, The Ryder Projects, situada en pleno corazón de Malasaña. La exposición cuenta con el comisariado de Carmen Lael Hines y Roberto Majano y se puede visitar hasta el 18 de abril de 2026.
Imagen superior: Vista de la exposición.
Anatomía Nevada con Saliva.
La galería refuerza su papel como puente entre lo local y lo internacional desde el corazón de Malasaña.
The Ryder Projects es una de esas galerías a tener en cuenta en los recorridos artísticos por Madrid. Inició su trayectoria en Londres en 2015 y se estableció en la capital en 2019. Tras varios años ubicada en la calle Miguel Servet, en 2025 se trasladó a su localización actual: un antiguo secadero de jamones en Malasaña. Desde allí, su directora, Pati Lara, busca dar a conocer el trabajo de artistas internacionales en la escena local, así como servir de plataforma para difundir la trayectoria de creadoras de aquí en el exterior. Entre su cartera de artistas destacan Rosana Antolí, Patricia Domínguez, Nora Barón, Lúa Coderch y, ahora también, Ana Laura Aláez.
Soy Palacio, soy Establo.
Más de tres décadas de trabajo consolidan una práctica que incomoda y cuestiona las normas del deseo.
Bajo el sugerente título de Anatomía Nevada con Saliva, la exposición se despliega en las distintas salas a modo de pequeña retrospectiva de esta artista vasca, que se define siempre como escultora y que inició su trayectoria en 1992 con su primera individual de renombre, Superficie, en el Espai 13 de la Fundación Joan Miró de Barcelona. Desde entonces, ha consolidado una trayectoria extensa y no exenta de polémica, debido a la incomodidad que suscitan temas como la representación de la sexualidad y el deseo femenino, así como las disidencias de los cuerpos queer.
Otra Hembra Como tú a la Intemperie.
Su obra, antes polémica, hoy se reivindica como pionera en abrir el museo a nuevas sensibilidades culturales.
En 2019, el Museo CA2M de la Comunidad de Madrid, entonces dirigido por Manuel Segade, le dedicó la exposición Todos los Conciertos, Todas las Noches, Todo Vacío, en la que, a partir de la tradición escultórica vasca de un Oteiza o un Chillida, reinterpreta los cánones de belleza con un sentido siempre hedonista de la vida y poniendo en valor la cultura popular, el costumbrismo y el sentido del humor.
Entre Amables Desconocidos.
Antes, en el año 2000, Aláez había presentado Dance & Disco en el Espacio 1 del MNCARS en Madrid: una experiencia de discoteca dentro del museo que despertó grandes contradicciones en su momento, pero que hoy se considera, con la perspectiva del tiempo, un hito en la incorporación de las denominadas culturas de la noche a la institución museística, abriéndola a nuevos y diversos públicos. En 2001 participó en el Pabellón Español de la 49ª Bienal de Venecia, y después llegó un periodo de silencio, aunque nunca desapareció del todo. Veinticinco años después de convertir el Reina Sofía en un club, Manuel Segade, su actual director, adquiere la mítica pieza Dance & Disco a través del Ministerio de Cultura para la colección permanente del museo, aumentando así la presencia de mujeres artistas.
Identity Craft.
Cuerpos, materiales y símbolos construyen un universo donde lo íntimo se vuelve político.
Anatomía Nevada con Saliva responde al nombre de una de las obras más recientes de Ana Laura Aláez. Se trata de una pieza volumétrica en escayola de forma orgánica que nos remite a la naturaleza animal, a un organismo microscópico que nos hace reflexionar, como indica el texto curatorial; “un campo de fuerzas donde las polaridades se tensan y se sostienen mutuamente”. De entre la nueva producción, cabe destacar Cabalgando con Palos de Escoba (2026), realizada a partir de prendas de ropa de mujer usadas.
Cabalgando con Palos de Escoba.
Aláez explica que la obra recuerda al pueblo de su infancia y a los adjetivos despectivos con los que tradicionalmente se dirigían a algunas mujeres del lugar, como “la loca” o “la bruja”. Las telas, la ropa interior, la exploración de materiales como el cuero y el acero, así como las estéticas bondage y el movimiento punk han estado presentes a lo largo de todos estos años. El espacio central de la sala está ocupado por la instalación Entre Amables Desconocidos (2026): una serie de piezas de lencería de colores vivos suspendidas de ensamblajes negros con cadenas que remiten a organismos vivos y fluidos. Este es un buen ejemplo de esa incomodidad ligada a las disidencias sexuales que la artista ha investigado durante décadas.
Christina.
La artista propone habitar la ambigüedad como espacio de resistencia frente a lo normativo.
En la puesta en escena destaca también la obra Soy Palacio, soy Establo (2024-2026) en material de esparto que simboliza el pecho de una mujer colgando de unas barras de acero. Aquí Ana Laura Aláez deconstruye el género a través de una performatividad teatral que se basa en elementos naturales.
Hay algo oscuro y de permanente estado de seducción en la práctica de Ana Laura Aláez. Partiendo de la evidencia de que la sexualidad humana es una construcción política, “cualquier deconstrucción genera, en palabras de la artista, inevitablemente algo que el individuo —él mismo una construcción política y en ningún caso «natural»— es perfectamente incapaz de comprender y gestionar.”
En Contacto con la Bestia.
La trayectoria de Ana Laura Aláez confirma hoy la fuerza de una escultura contemporánea en clave femenina.
Ana Laura Aláez ha trabajado durante más de treinta años desde la autoficción y la experiencia personal; así, nos invita a habitar una zona ambivalente donde la sombra se proyecta como una fantasía alternativa a la norma.
Celebramos este momento dulce de Ana Laura Aláez, en el que, además de esta exposición, puede verse la obra Tigras y Felinas (1995) en la reorganización de la colección permanente de arte contemporáneo del MNCARS. El equipo del museo le ha concedido una de las salas más interesantes y estéticamente más logradas del recorrido, dedicada a las nuevas materialidades, junto a artistas de nueva generación destacadas internacionalmente como June Crespo y Teresa Solar, lo que demuestra que hoy la escultura en el país les pertenece a ellas.
Ana Laura Aláez.
Anatomía Nevada con Saliva, que se puede visitar hasta el 18 de abril en la madrileña galería The Ryder Projects.
Todas las imágenes son de Roberto Ruiz cortesía de la galería.
Texto de Natalia Piñuel Martín.
Natalia Piñuel Martín es Historiadora del arte, investigadora cultural y curadora. Cofundadora de la plataforma Playtime Audiovisuales con base en Madrid desde donde comisaria exposiciones y actividades. Dirige el proyecto y festival She Makes Noise. Trabaja en radio y podcast desde 2018. Escribe regularmente en medios y da clases y charlas sobre prácticas artísticas contemporáneas y temas de género.