
Cercana, divertida y con una resiliencia que se nota al hablar con Lucía Martín Abello. La actriz, que seguro reconoces por proyectos como Servir y Proteger, La Ruta o Amar es Para Siempre.
No obstante, la madrileña es mucho más que eso. Es una profesional a la que le gusta transitar en cualquier piel, vivir entre tramas que la sacan de su zona de confort y crear personajes que perduren. Por ello, sin temor busca el cambio, porque si hay algo que identifique y haga especial a un actor es esa capacidad: la de ser ecléctico. Y ella lo demuestra con Chesca, su último papel donde cierra el círculo de la trilogía de Carmen Mola de La Novia Gitana.

¿Cómo fue tu primer contacto con la interpretación?
Lucía Martín Abello: Fue bastante aleatorio, porque todo vino de la mano de Eva y Yolanda. Yo estaba en el instituto y dedicarme a esto no estaba entre mis planes. Sí que siempre fantaseaba con la interpretación, pero lo veía como algo muy utópico, muy lejano y de difícil acceso. Mis amigas me animaron a presentarme a un casting y acabé, tras varios cambios, me cogieron como coprotagonista. A partir de ahí me enamoré perdidamente, pero también me di cuenta enseguida de una cosa: yo no era actriz y no tenía formación. Desde ese momento me empecé a formar y pare al entrar en Amar es Para Siempre.
¿Cómo fue crecer como persona y profesional a la vez en esta industria llena de incertidumbres?
Lucía Martín Abello: He transitado muchas fases. Al principio es muy complicado asumir que esta incertidumbre va a formar parte de tu día a día. Cuando no trabajas durante un tiempo o recibes muchos “no” después de hacer pruebas, es fácil empezar a dudar de ti, de si lo estás haciendo bien o de si tus decisiones son las acertadas. Con el tiempo te das cuenta de que hay muchísimos factores que determinan un sí o un no después de un casting y que no todo depende únicamente de ti. Ni que te cojan es solo por ti ni que no te cojan significa que hayas hecho mal tu trabajo.

Amar es Para Siempre fue un punto importante en tu carrera, ¿cuál fue el mayor aprendizaje al grabar tantos días?
Lucía Martín Abello: Era un tren en marcha y además iba a mucha velocidad. O te subías y rendías al nivel de la gente que ya llevaba años ahí o era muy difícil sostenerlo. Sí que es verdad que cuando llegas te cuidan mucho, te explican las cosas y son muy cálidos, pero el ritmo de una diaria es el que es… Muchísimo volumen de trabajo en muy poco tiempo. Eso te obliga a ejercitar un músculo muy concreto y a adquirir herramientas de resolución muy rápido.
En este sector a veces da la sensación de que se encasilla mucho a los actores, ¿cómo fue lograr un papel que te sacara de las “series diarias”?
Lucía Martín Abello: Además, durante una época yo tenía la sensación de que a las actrices y actores que veníamos de series diarias se nos colocaba en otro escalafón, como si estuviéramos en una categoría distinta. Y eso daba bastante rabia, porque una diaria exige muchísimo a todos los niveles.
A veces parece que, si ya te han visto en un registro concreto, cuesta mucho imaginarte en otro. Que una actriz te haya hecho hasta ahora una cosa concreta no significa que no pueda hacer justo lo contrario. Al final nuestro trabajo tiene mucho que ver con la transformación. A veces lo único que hace falta es que te den la oportunidad de demostrarlo.

Y a ti te la dieron, tuviste ese cambio, esa oportunidad.
Lucía Martín Abello: Sí, encima hay una anécdota muy graciosa del proceso. El casting de La Novia Gitana lo llevaba Laura Cepeda, a la que admiro muchísimo. En aquella época, en el book que tenía mi representante casi todo el material era de Amar es Para Siempre, así que yo aparecía muy producida, muy marcada por ese personaje. Al principio Paco no me imaginaba, pero Laura insistió en hacerme esa prueba y al verme Paco le preguntó quién era esa actriz. Ahí parece que vio mucho de Chesca en mi propuesta.
¿Te ha costado entrar y salir de este personaje?
Lucía Martín Abello: Hace poco, en una presentación en Madrid de los proyectos que íbamos a llevar al Festival de Málaga, me preguntaron por ella y me di cuenta de que todavía no la he soltado. No por querer agarrarme al personaje, sino porque ha sido un viaje muy largo. Han sido tres temporadas y es un personaje que me ha atravesado bastante. Sigue ahí, y ya se irá cuando se tenga que ir, si es que se va.

Pero ya estás cerrando el círculo con La Nena, ¿qué será lo siguiente?
Lucía Martín Abello: Ahora mismo estamos grabando Trazos Ocultos, justo me pillas en Tenerife porque estamos rodando aquí. Es un thriller familiar que me hace especial ilusión porque las guionistas son Paula y Sara, con quienes ya trabajé en Los Años Nuevos de Rodrigo Sorogoyen. También están Rodolfo Sancho y Toni Acosta, y me he enamorado muy fuerte de Toni Acosta, la admiro muchísimo.
Y de cara al futuro, me atrae mucho justo eso… El hacer personajes que se alejen de lo que yo pueda dar de forma más evidente a nivel personal o de lo que ya se haya visto de mí. Todo lo que rompa moldes y me lleve a otro lugar me interesa especialmente.
Fotos Aitana Sainz