
Georgina Amorós, Ángela Molina y Manu Ríos nos hablan de El Homenaje, un thriller sobre poder, ambición y familia donde nada es lo que parece.
El pasado 23 de abril llegaba a SkyShowtime la primera mitad de El Homenaje, una producción de Stellar Studios que nos adentra en el universo de los Novak. Una familia poderosa y hermética en la que la corrupción, la violencia y el interés funcionan casi como normas no escritas, marcando las dinámicas internas de unos personajes tan fascinantes como moralmente cuestionables.
Construida como un thriller de estructura que parece evocar una especie de matrioska, la serie propone al espectador un juego constante: reconstruir pieza a pieza una historia donde nada es lo que parece, las lealtades se desdibujan con facilidad y a veces parece prevalecer el interés ante los lazos de sangre.
Este relato adquiere además un peso especial al tratarse de una obra póstuma del ya legendario Eusebio Poncela, quien encarna al patriarca de los Novak y aporta una capa aún más profunda a esta historia de poder y sombras. En su juventud, ese mismo personaje cobra vida a través de Manu Ríos, dando forma a un joven y ambicioso Adolfo Novak que sueña con abrirse paso en la alta sociedad y alcanzar el éxito cueste lo que cueste.
Esa dualidad en el tiempo se ve reflejada también en Norma Bianchi, la matriarca interpretada por Ángela Molina, que resulta clave en la construcción del legado familiar. En su versión más joven, es interpretada por Georgina Amorós, que nos ayuda a entender un poco más a ese personaje con tantas aristas. Así, este cuarteto se erigiría como la semilla de toda la historia. Y, por si este combo fuera poco, el reparto se completa con Elsa Pataky, Miriam Giovanelli, Juana Acosta, Enrique Arce, Álvaro Rico, Óscar de la Fuente, y Luis Tosar.
Manu Rios y Georgina Amoros. Foto @sharonlopez
La segunda mitad de la serie llegará el próximo 30 de abril con sus cuatro últimos episodios, en los que El Homenaje va in crescendo hasta desembocar en una apoteósica escena final que es, además, la premisa de toda la historia. Un cierre que promete no solo resolver el puzzle narrativo, sino que también resignifica todo lo visto hasta ese momento. Parece que nada es lo que parece en la mansión de los Novak.
De todo ello charlamos con Georgina Amorós, Ángela Molina y Manu Ríos, tres de los rostros clave de esta historia.
NEO2: Empecemos por el principio ¿en qué momento de vuestra carrera llegó El homenaje a vosotros y cómo fue enfrentaros con el guion, esa primera toma de contacto?
Manu Ríos: Abrumadora en el buen sentido porque es un guion con una historia que te cautiva, que te atrapa y que quieres conocer a estos personajes a fondo y ver cómo se desarrolla toda la historia de principio a fin. Luego tiene esta estructura tan enrevesada donde el espectador va a ir completando ese puzzle. A nivel de carrera también, siempre abordar personajes tan contradictorios y donde no es tan fácil juzgarlos o crear esta parte más humana dentro de una historia donde hay tanta corrupción, abuso de poder y codicia, a mí me parecía súper interesante.
Georgina Amorós: Sí, me atrajo mucho el guion y la historia, pero también trabajar con Manu la verdad es que es algo que me apetecía muchísimo, y fue muy divertido, creo que. Y me llegó en un momento en mi carrera en el que priorizo mucho el hacer proyectos que me llenen, pues de donde sea, pero que yo sepa que voy a disfrutar haciendo.
Ángela Molina: Sí, y el aliciente de trabajar con Sergio (Canovas). Los guiones estaban muy muy bien construidos. Había un casting con muchos compañeros con los que ya había trabajado más de una vez y a los que quiero muchísimo; también estaba Eusebio. Hay muchos compañeros que aprecio mucho. He sumado ahora otros que ya no voy a olvidar nunca y que espero que podamos seguir compartiendo trabajo siempre. Así que ha sido muy aleccionador y muy bonito.
Ángela Molina. Foto @sharonlopez
NEO2: Justo los tres interpretáis a personajes como desdoblados en el tiempo, ¿no?¿Cómo ha sido trabajar eso? No sé si lo habéis hecho de forma conjunta
Ángela Molina: Pues no sé cómo lo hemos trabajado, pero ha resultado que hemos tenido gestos latentes iguales sin saber por qué. Y yo creo que al atravesar periplos así —por ejemplo, la histeria—… ¿qué es la histeria?, ¿se puede interpretar la histeria? Nosotras hemos tenido que atravesar momentos humanos que son bien singulares y si los desarrollas desde lo humano, obviamente te vas a dar la mano.
Y desde personalidades que aparentemente somos a lo mejor no tan iguales, resulta que es absolutamente consecuente porque has estado en esa línea de observación de lo que estás tratando en ese momento. Y luego que haya dado la coincidencia de que de alguna manera hayan coincidido gestos y maneras de hacer, de esa especie de picardía extraña que tiene este personaje tan conflictivo consigo misma, que coincidieran ciertos gestos, me ha parecido asombroso. Me ha encantado porque he dicho: “Dios, ¿cómo ha sucedido, no?”. Es imposible de saber.

Georgina Amorós: Era imposible de saber, porque no estábamos viendo lo que estaba haciendo la otra. Pero bueno, como también un poco siguiendo lo que estaba escrito del personaje y siguiendo las escenas que estaban muy bien escritas. Y como creo que hay un componente también de intuición, de oler como un poco la energía de la otra, ¿no? Esa conexión del cine.
Manu Ríos: En mi caso, evidentemente teniendo en el imaginario a Eusebio y teniendo presente también a Ángela, pero más que desde un lugar de réplica o imitación, era más un descubrimiento a nivel de origen: de dónde viene este personaje y cómo se va desarrollando con su entorno, cómo se va relacionando con el poder, con el control. Y también algo muy fundamental que solidifica mucho la relación de Norma y Adolfo, y del resto de los personajes, que nace de este amor de ellos dos, de una primera mirada y de un primer encuentro tan apasionante y tan visceral. Hicimos mucho hincapié en cómo estos dos personajes se conocían y se relacionaban desde un primer momento. De ahí yo creo que van apareciendo otros componentes.

NEO2: Pensaba que igual algo de corporal también es esa parte italiana que tenéis.
Ángela Molina: Puede ser que hay algo muy italiano, un arrojo muy espontáneo.
NEO2: Y quería preguntar también por la estructura de la serie. Es muy coral y casi todos tienen su episodio, excepto vosotros tres que sois más transversales. Entonces, no sé si a la hora de enfrentaros al rodaje os daba vértigo
Manu Ríos: Es confiar en el equipo de montaje y de guion. Desde un primer momento ya sabíamos que estábamos trabajando con gente profesional, competente y entusiasmada con la historia. Y creo que esta estructura ayuda mucho a que el espectador se convierta en un investigador más de lo sucedido. Las idas y venidas te hacen ir componiendo el puzzle en tu cabeza, y vas uniendo piezas para llegar finalmente al desenlace. Sorprenderte, pero al mismo tiempo ya conocer bastante de los personajes y decir: “¡ostras, claro, esto puede ser!”.

NEO2: Indudablemente El homenaje es un thriller, pero creo que también hay un poso de crítica social sobre el poder, la corrupción y demás.
Ángela Molina: El poso que deja en el espectador esa reflexión en otra cosa en que es un juego de ambiciones. Todo forma parte de esas vidas que estamos mostrando entre todos. Es un componente muy álgido, muy extraño, ver a todos esos seres tan delirantemente trágicos, porque cada uno tiene su propio drama, es tremendo, y lo están habitando como si no lo fuera. Entonces realmente eso crea un vértigo. En mí creaba algo que decía: “Dios mío, ¿qué va a ser esto cuando sea una expresión viva?”. Pero con los compañeros y entre todos nosotros se ha logrado algo que te lleva a dejarte llevar y a pensar por qué. Cómo, de qué manera ha sido posible eso, abandonando qué principios, qué necesidad había de hacer daño. Todo esto que se plantea la serie va muy allá, hasta la destrucción absoluta.

NEO2: Sí, pero es cierto que empieza como siendo un poco un juego. Vosotros dos en concreto sois como Bonnie y Clyde, y luego acaba en algo…
Manu Ríos: En una masacre.
Ángela Molina: En una guerra, en un horror.
Georgina Amorós: Sí, hablábamos de ese interés creciente de este tipo de series o proyectos que hablan del poder, de las familias, de estas esferas que son un poco inalcanzables y que de repente el meterte dentro y poder observar lo que ocurre ahí tiene algo excitante y peligroso. Y realmente muy a la orden del día, porque toda esta oscuridad viene acompañada muchas veces del poder. No hay más que mirar los telediarios para darse cuenta de que la realidad supera la ficción.
Ángela Molina: Hay que investigar por qué y dónde nace el mal para poder erradicarlo. Siempre el ser humano tiene tendencia a encontrarse consigo mismo y cuando uno no está consigo mismo, necesita paz.
