
En un momento en el que las comedias románticas parecen seguir fórmulas cada vez más previsibles, Casi Todo Bien llega para darle la vuelta al género y aterrizarlo en una realidad mucho más reconocible y también más honesta. Estreno en cines el 22 de abril.
Casi Todo Bien, protagonizada por Silma López y Marcel Borràs, explora las contradicciones del amor contemporáneo, las expectativas que proyectamos sobre los demás y esa sensación tan generacional de que, aunque digamos que todo va bien, en realidad casi todo está en un equilibrio precario. Borrás interpreta a Hilario, un escritor frustrado, ofuscado en su gran novela que parece haber detenido el tiempo (o su vida) los últimos 9 años. En contrapartida, Silma López encarna a Carolina, que trabaja en un gimnasio y no le gusta leer. Un “pero” que podría suponerlo todo para el personaje del catalán.
Con personajes llenos de aristas y una mirada que mezcla humor, vulnerabilidad y crítica social, la historia se aleja del ideal romántico para hablarnos de conexiones imperfectas, crisis personales y segundas oportunidades que no siempre llegan a tiempo.
Hoy hablamos con sus protagonistas sobre cómo han construido este universo tan cercano rodeado de literatura. Tal es así, que su estreno coincidirá con el Día del libro (23 de abril).
Desde la deconstrucción del mito de la musa hasta esa idea de “comedia antirromántica” que atraviesa toda la película, pasando por los choques ideológicos, las inseguridades creativas o el retrato de una generación que navega entre la precariedad y la autoexigencia, Casi Todo Bien pone sobre la mesa preguntas muy actuales sin perder ligereza ni ironía. De esto (y un poco más) charlamos con la pareja protagonista.

Neo2: La película rompe un poco con el mito este de la musa ¿no?. Habitualmente la musa suele ser como más una proyección del creador y en este caso es una persona con mucho mundo interior, con mucha energía, un torbellino en la vida del escritor. Entonces, ¿cómo fue enfrentaros a ese nuevo modelo?.
Silma: Pues es verdad que yo creo que quizá la palabra “musa” igual en el imaginario común evoca algo como más etéreo o onírico. De pronto, Carolina es alguien como más llana, más sencilla, más práctica en la vida. No sé si es que se salga del estereotipo, pero lo que sí creo es que al final una musa es alguien que inspira y quizá lo interesante es descubrir qué es lo que nos inspira a cada uno. En este caso a Hilario le inspira algo que choca directamente con sus creencias y con lo que le apasiona hacer.
Marcel: A mí me interesa la idea de que la proyección que hace Hilario de la musa es alguien que genera lo contrario de lo que él es. Él es una persona muy tensa, muy ambiciosa y muy “enroscado”, como decían los directores; un término argentino para alguien obsesivo y un poco perdido. Ella, en cambio, es “la vida fácil”. Muchas veces buscamos lo contrario de lo que somos y la aparición de este personaje permite que él pueda fluir un poco más, aunque sea por poco tiempo.

Neo2: Luego quería preguntaros por la parte de comedia romántica de la película, que también rompe con el tópico. Empieza con un “meeting cute” idílico y luego esa pareja ideal se va desinflando. ¿Cómo fue trabajar en ese sentido descendente?.
Marcel: Estaba en el guion. No lo viví como algo raro, sino que entendía que la historia pedía que fuera así. Lo que los directores querían enseñar era cómo un personaje tan ofuscado y obsesivo no es capaz de ver la luz incluso teniéndola delante. La historia pedía esto que ellos llaman una comedia antirromántica.
Silma: Creo que es parte de la gracia de Casi Todo Bien y del sentido de lo que ellos quieren transmitir. Estaba escrito totalmente, no tuvimos que hacer un trabajo extra de crear nada específico porque ya estaba en el guion. Me interesa que los directores hayan sido fieles a esa idea de que él no se da cuenta, y el no darte cuenta tiene la consecuencia de no acabar juntos. El personaje de Marcel tiene un arco, pero cambiar para mejor no asegura que no dejes “muertos en el armario” por el camino.

Neo2: También quería preguntaros por el núcleo de la película: la dicotomía de que la atracción depende de los valores ideológicos de la otra persona. Es un debate muy a la orden del día. ¿Qué os evoca esta dicotomía?.
Marcel: A ver, este se cree más guay que los que también leen y que todo el mundo. Da igual que hayas leído, él siempre creerá que ha leído más libros que tú y mejores, y que los ha entendido con toda su profundidad. Es una persona que para proteger su vulnerabilidad se crea este personaje de tipo cínico por encima del bien y del mal, pero en el fondo es una defensa. Él no es intransigente con eso; queda con ella y sigue quedando tras descubrir que no lee. Lo que le pasa es que tiene una incapacidad de relacionarse sexualmente con ella por su propia “roscada vital” y le pone la etiqueta de “no lee” como una excusa. Creo que él la necesita más a ella que ella a él, porque él está más perdido y la presencia de alguien que fluye le resulta gratificante.
Silma: Es interesante cómo a veces queremos que nos guste alguien con quien compartamos todo (ideas políticas, hobbies) y al final eso se convierte en una jaula que no permite la entrada de algo nuevo e inesperado. El personaje de Hilario también es un soplo de aire fresco para Carolina; alguien distinto que ella no esperaba pero que, de alguna manera, estaba buscando.

Neo2: Ambos tenéis una trayectoria muy vinculada al teatro. ¿Cómo veis el contraste al meteros en el audiovisual? ¿Cómo es cambiar el chip?.
Marcel: Hay cosas que se parecen y otras que no, como la magnitud. No es lo mismo actuar para la cámara que para 300 personas en un escenario donde la energía debe ponerse en otro foco. En esta película los directores nos empujaban mucho a ser naturales e improvisar. Hay un tipo de teatro en salas pequeñas que se parece a este cine, pero otras obras te exigen una energía más física y hacia afuera.
Silma: Estoy de acuerdo. Yo me he sentido muy cómoda en el teatro porque soy una “tipa grande” y en el audiovisual a veces me sentía cohibida por esa presión sobre las mujeres de ocupar poco espacio. En el teatro era satisfactorio poder ocupar el espacio. He ido ganando libertad en el formato audiovisual, dándome cuenta de que actuar para 400 personas requiere una expresividad amplia, mientras que en un microteatro o en el cine se busca algo más contenido.
Neo2: Marcel, sobre tu personaje Hilario, es un personaje lleno de aristas: sensible pero cerrado de mente, vulnerable pero ególatra. Y aun así, transmite cierta ternura.
Marcel: Esa es la habilidad de los directores al colocarlo en situaciones donde la vida le da los palos que él mismo se busca: lo echan del piso, tiene que vivir con su madre, nadie le hace caso. Eso hace que el público sienta empatía por ese “pobre diablo”. Además, tiene un aprendizaje y se atreve a pedir perdón a su amigo. En alguien tan ególatra y estúpido al principio que ese pequeño cambio se recibe como un gran paso y una redención. Se da cuenta de que su novela no es tan importante como relacionarse mejor con su entorno.
Silma: Con la gente que le quiere.

Neo2: Yo viví la película más como un coming of age de un cuarentón.
Marcel: Sí, es un poco así. Es un personaje muy adolescente todavía. Solo le importa su novela y le da igual vivir.
Silma: Es una contradicción muy humana.
Neo2: Es un personaje muy bajado a tierra. Casi Todo Bien, sin ser un drama social primario, tiene capas de crítica social: gente de 40 años compartiendo piso, la imposibilidad de dedicarse a lo estudiado, la “fuga de cerebros”. ¿Cómo vivís esto?.
Marcel: Me parece un acierto no quedarse en un Madrid “super brilli brilli”.
Silma: No es un Madrid saturado ni el “Madrid de Valeria”, es un Madrid más real, aterrizado y actual. Es difícil alquilar en el centro y la periferia acaba acogiendo al corazón de la ciudad.
Marcel: No enseña el mundo bohemio de Malasaña, sino gente de barrio que lleva toda la vida luchando. Ese contexto es importante para entender la crisis del personaje; en esa situación social uno es más propenso a las crisis nerviosas y a sentirse solo. El hecho de que sea un cretino también está relacionado con un contexto neocapitalista donde el éxito va atado al dinero, y su frustración nace de una sociedad precaria.
Silma: La meritocracia no sirve de nada en la película.

Neo2: Silma, tú eres “la otra cara de la moneda” entre tantos personajes culturetas. ¿Viste eso como un antagonismo o como un soplo de aire fresco?.
Silma: Es divertida la idea de que lo inspirador sea lo más llano y sencillo. Aunque todos son culturetas, a Carolina no le cuesta esfuerzo relacionarse con ellos; creo que está más agotada de la gente de su propio entorno.
Neo2: Es como el contrapunto o el equilibrio. Como un reflejo de lo que Marcel no puede ser por estar encerrado en sí mismo.
Silma: Podría ser. Lo que funciona es el complemento y la pasión. A Carolina le atrae encontrar a alguien apasionado por lo que hace. Ella no ha encontrado una vocación clara y no está peleada con ello, pero compartir con alguien que persigue un sueño la complementa. Ella no se pelea con la vida; “si no nos dejan entrar, nos vamos a otro sitio”. Es como el día y la noche, como dice la canción.

Neo2: Me recordó un poco Amarga Navidad. Esperaba el momento de ver qué era lo que escribía tu personaje y pensaba que igual estaba “vampirizando” a los otros personajes
Marcel: Se podría haber ido al rollo Nolan, pero la Casi Todo Bien es más aterrizada. Es humildemente sencilla y no intenta romperle la cabeza al espectador con giros de guion, sino transmitir vida real y la transformación de los personajes a través de lo relacional.
Silma: Ese es uno de sus valores: que el público no diga “wow”, sino “hostia, me veo ahí”, porque se ve reflejado en lo común y en la rutina.
Neo2: Marcel, ¿cómo fue interpretar a un escritor siendo tú también creador?. ¿Te viste reflejado?.
Marcel: Siempre buscas puntos en común. He vivido en mis carnes la obsesión de sentir que una creación es lo más importante de tu vida, aunque ahora ya estoy en un punto diferente y no me afecta igual. Pero creo que lo de la creación es una excusa para hablar de un tío “enroscado”; podría haber sido carnicero y querer abrir la mejor carnicería y el viaje habría sido el mismo: un tipo tan obsesivo que no ve el mundo.

Neo2: Vuestra relación se sostiene en momentos muy aislados pero de mucha conexión. ¿Cómo se trabaja esa conexión?.
Marcel: Está muy vinculado a la energía del set. Los directores estaban tan relajados que nos hacían sentir que confiaban en nosotros. Al permitirnos improvisar, nos daban libertad para encontrar maneras de conectar y hallar el ritmo de la escena. Fue un rodaje muy agradable.
Silma: Realmente está en manos de los directores crear esa atmósfera. Cuando te sientes cómoda y puedes probar sin la prisa de obtener un resultado inmediato como pasa a veces en las series, es “supergustoso”. Como actriz, sentí la libertad que se tiene en una escuela: probar juntos más allá del resultado.
Marcel: No es que improvisáramos las escenas enteras, estaban escritas. Pero nos dejaban libertad al terminarlas; no cortaban y nos dejaban seguir hablando en situación. De ahí han sacado pequeños momentos reales, aunque el transcurso de la historia seguía el guion.
Silma: Es inteligente por su parte. El guion son las vigas de la casa y ellos nos dieron confianza para pintarla o colocar los muebles. Eso le da otro volumen y lo hace más real.

Neo2: Leí que el título original era Cool Books. Creo que el actual, Casi Todo Bien, funciona mejor y es muy simbólico.
Silma: Sí, está conectada con el momento presente. Pues sí, “casi todo bien”. Cuando te encuentras con alguien y te preguntan “¿cómo estás?”, tendemos a decir “bien, bien” aunque estés jodidísimo. El título va de ser un poco más honestos: “bien… o casi todo bien”.
Marcel: Todo muy bien.
Silma: Casi todo bien, ¿no?.
