
La clienta de Sadovye quería vivir rodeada de paz y tranquilidad, no de puertas, soluciones de almacenaje ni objetos a la vista. El estudio de interiorismo Antwe resolvió este arduo dilema escondiendo toda la trastienda doméstica dentro de un gran volumen ovalado.
La calma inmaculada del interior ocultaba el reto de integrar dos armarios obligatorios –uno principal y otro para abrigos–, instalaciones y funciones auxiliares. Pensado para una madre joven y su hija, el proyecto de Antwe, oficina con sede en San Petersburgo, combina paredes blancas, materiales naturales y una paleta neutra con muebles vintage y arte emergente. Pero lo verdaderamente singular de la casa es esa pieza que se traga todo su universo práctico, como una guarida XXL o una puerta secreta que dirige al morador hacia el lado menos fotogénico de apartamento de 130 m² ubicado en el décimo piso de un edificio en Sadovye, localidad de Moscú.

El gran volumen ovalado que organiza Sadovye
Diseñada a medida, la estructura de carpintería separa la entrada y, a la par, ordena el hogar a través de una circulación continua y circular. Antwe renunció a extender la estructura hasta el techo para preservar su condición de artefacto extraño y autónomo, un “objeto dentro del espacio”. Gracias a su geometría curva, el elemento protagonista consigue la pequeña proeza de parecer compacto mientras cuenta con una cantidad casi inagotable de usos. Una mitad alberga un armario para abrigos y la otra contiene un rincón de almacenamiento con numerosos sistemas técnicos y lugar para equipamiento, tal como se le solicitó al despacho.





Una arquitectura construida a partir de la luz y el reflejo
Otro importante objetivo era hacer desaparecer todo rastro de la cotidianeidad. Por ello, en la zona culinaria, todos los electrodomésticos y elementos funcionales se ocultan tras paneles plegables, que, al cerrarse, transforman el área en una superficie informe y ordenada.





Un baño dividido entre funcionalidad y relax
Nada tiene de típico el baño principal. Antwe aprovechó los dos accesos para dividirlo entre una zona funcional vinculada al lavabo y otra más privada alrededor de la bañera exenta, conectadas mediante una ducha pasante.
Una habitación infantil concebida para crecer
La habitación infantil también se fracciona en dos. Los diseñadores consideraron importante que una niña pueda distinguir físicamente entre las áreas asignada al juego y las encaminadas al descanso, así que añadieron un gran armario central con una apertura tipo portal que convierte el paso entre ambos ámbitos en un cambio de universo. Además, el mobiliario móvil permitirá adaptar la habitación a medida que la menor crezca.


El rojo como toque de color dentro de un paisaje neutro
La neutralidad dominante amplifica el impacto de los detalles rojos. Un zapatero lacado en el dormitorio, el lavabo de resina del baño de invitados o ciertos matices en piedra rosada son algunos de los ejemplos más llamativos. “Nos encargamos de la curaduría y especificación de todo el mobiliario, la iluminación y los elementos decorativos como parte del servicio de diseño de interiores”, nos comentan Alexandra Vorobyeva y Nikita Voynov.
El arte como punto de fuga de la vivienda de Antwe
Respecto al arte, la obra más importante se encuentra en la zona de cocina-salón. Elaborada en resina epoxi creada a partir de un boceto de los propios diseñadores, y situada exactamente donde desembocan las líneas visuales del espacio.
