
Gon Architects ha reformado por completo Casa Jam, ubicada en la última planta de un edificio residencial del barrio madrileño de Argüelles.
Con 78 m² interiores y una terraza de 12 m² orientada al este, Gon Architects rediseñó Casa Jam para que contuviese la suma de intereses de Toni, el propietario, un responsable de proyectos aeronáuticos, periodista y gran apasionado de la cultura pop, que además comparte su vida con su perra Kea. Un espacio que se creó para habitarlo dentro de una “obra artística” que embellezca la rutina.

Imágenes superiores. Mobiliario del salón: mueble de televisión Besta suspendido de Ikea, sofá Galene de tres plazas de Kave Home, butaca Hee lounge de Hay, lámpara suspendida Ok de Flos y apliques Luna de Faro.
La herencia de una “vivienda tubo”
Como tantas moradas nacidas bajo el dictado del Plan Castro, Casa Jam arrancaba con una genética condición, una planta larga, estrecha y fragmentada. Ese patrón, característico de la villa y corte decimonónica, fue el principal reto de la intervención de Gon Architects. En origen, el inmueble encarnaba lo que se denomina una “vivienda tubo”, con 18 metros de longitud y con apenas 3,5 metros de ancho en su punto más estrecho. Su distribución se organizaba mediante un pasillo oscuro adosado a la medianera, desde el cual se accedía a habitaciones independientes.

Mesa: Stockholm 2025. Lámpara Green Nola.

Baldas de pared: Juego de 6 – Alysa. Silla de escritorio: Haru, de Banak.


Taburetes: modelo Elton de Sklum en blanco gardenia. Aplique pared: Linestra dimable blanco, de Faro. Lámpara suspendida en isla: Edge. Lámpara colgante minimalista metal blanco, de Las Sola.
Romper la rigidez del pasillo
Gon Architects empezó por arrebartar al corredor su rol más conservador –el de separar zonas privadas de públicas, aislar actividades y ordenar jerarquías–. Para ello diseñó una gran diagonal que corta la planta y la organiza. Apoyándose en las ideas del historiador Robin Evans, quien estudió cómo las conexiones entre estancias condicionan las relaciones humanas dentro de la casa, las puertas dejan de ser barreras de separación para transformarse en mediadores de encuentro.


Aplique ducha: Luna, de Faro.

Silla: Isabellini, de Sklum.


Puertas que transforman Casa Jam
Para hacer posible esa arquitectura de relaciones variables, el despacho optó por un sistema de puertas correderas de suelo a techo que, fabricadas con distintos materiales, texturas y colores, trabajan como gradientes de intimidad. Según su posición, las dependencias pueden abrirse por completo y fundirse entre sí o cerrarse y recuperar su autonomía.
Cuatro cajas, cuatro identidades
Además, Casa Jam está dividida en cuatro bloques, cada uno con un tono y una función diferente. La azul resuelve el baño; la segunda, construida en madera y vidrio, contiene dormitorio y vestidor y aporta una pausa de calidez; la verde delimita la ducha; y la amarilla concentra la cocina.

La última caja marca un antes y un después en la propiedad. Libera la inicial compresión y revela la parte más abierta y social de Casa Jam, donde comedor, salón y un pequeño rincón de trabajo se funden en un único ambiente que conecta con la terraza, pensada como una habitación exterior, una extensión del interior hacia el cielo y la ciudad.
El collage de Gon Architects
Conceptualmente, Casa Jam se inspira en la lógica del collage y la cultura pop. La superposición de materiales, transparencias, tonalidades y usos produce un espacio que se arma a partir de diversos fragmentos.
Aquí puedes ver el plano de la planta del proyecto y aquí el de la sección longitudinal.