
Rodrigo Sorogoyen abandona el thriller para explorar las heridas familiares en El Ser Querido, un intenso drama protagonizado por Javier Bardem y Victoria Luengo que reflexiona sobre el abandono y la memoria.
Tras su paso por la Sección Oficial a Competición del Festival de Cannes, El Ser Querido, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, llegará a los cines españoles el próximo 26 de agosto antes de incorporarse en exclusiva al catálogo de Movistar Plus. Protagonizada por Javier Bardem y Victoria Luengo, la cinta se adentra en una compleja relación entre padre e hija utilizando el propio cine como escenario y herramienta de exploración emocional.
Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña han construido a lo largo de los años una de las filmografías más sólidas y reconocibles del cine español contemporáneo. Sin embargo, El Ser Querido supone un giro significativo dentro de su trayectoria. Lejos de los mecanismos narrativos del thriller que marcaron títulos como El Reino, Que Dios nos Perdone o As Bestas, esta nueva propuesta apuesta por un drama íntimo centrado en los vínculos familiares, los silencios acumulados y las heridas que nunca terminan de cerrarse.

Una historia sobre el abandono, el amor y las segundas oportunidades.
La película sigue a Esteban Martínez, un prestigioso director de cine cuya fama está tan ligada a su talento como a un pasado marcado por los excesos y la violencia. Cuando ofrece un papel a su hija Emilia, una actriz cuya carrera atraviesa un momento de estancamiento, parece estar tendiéndole una mano profesional. Sin embargo, el rodaje acabará convirtiéndose en un espacio de confrontación emocional donde ambos deberán enfrentarse a años de distancia, reproches y dolor.

La premisa resulta universal. Todos conocemos relaciones familiares complejas, afectos que sobreviven a pesar de las decepciones y vínculos imposibles de romper incluso cuando parecen destruidos. Sorogoyen y Peña encuentran precisamente en esa dimensión cotidiana la fuerza dramática de la historia. No hay grandes conspiraciones ni amenazas externas: el conflicto nace de las emociones humanas más reconocibles.
Cuando el rodaje de una película se convierte en terapia involuntaria.
Uno de los aspectos más fascinantes de El Ser Querido es su carácter metacinematográfico. La acción transcurre durante el rodaje de una película, un entorno que la mayoría de los espectadores conoce solo desde fuera. El set se convierte en una especie de laboratorio emocional donde las jerarquías profesionales amplifican las tensiones familiares. Esteban es el director; Emilia, la actriz. Padre e hija. Poder y vulnerabilidad. Autoridad y necesidad de afecto. Todo sucede simultáneamente.

La reflexión va incluso más allá. La película plantea preguntas especialmente pertinentes en el contexto cultural actual: ¿hasta dónde pueden perdonarse los excesos de un genio creativo? ¿Puede el talento justificar determinados comportamientos? ¿Debe prevalecer la obra sobre la persona? Sorogoyen evita ofrecer respuestas cerradas y prefiere situar al espectador frente a esos dilemas para que construya su propia lectura.
Pero si el contenido resulta ambicioso, la forma no se queda atrás. El director ha definido esta película como uno de los proyectos más experimentales de toda su carrera. Para contar una historia sobre personajes que constantemente construyen y reconstruyen relatos sobre sí mismos, decidió romper también las reglas visuales tradicionales.

El interés por las relaciones familiares complejas parece atravesar algunas de las propuestas más destacadas del cine europeo reciente.
No deja de resultar llamativo que El Ser Querido coincida en ciertos elementos argumentales con Valor Sentimental, la película de Joachim Trier premiada en Cannes. Ambas historias parten de la figura de un director de cine que intenta recomponer una relación fracturada con una hija vinculada también al mundo de la interpretación. Sin embargo, donde Trier se inclina por la contención emocional y una mirada más contemplativa, Sorogoyen apuesta por la intensidad dramática y por una experimentación formal que convierte la película en una experiencia mucho más física. Más que una influencia o una coincidencia anecdótica, este paralelismo revela el interés del cine contemporáneo por explorar los conflictos familiares desde perspectivas cada vez más complejas y sofisticadas.

Una experiencia cinematográfica que desafía cualquier etiqueta.
La producción combina múltiples formatos de imagen: digital, Mini DV, 16 mm, 35 mm, 65 mm y Super 8. Blanco y negro y color conviven en una misma obra, generando una diversidad estética que refleja los diferentes puntos de vista y capas narrativas presentes en la historia. Lejos de ser un mero ejercicio de estilo, esta estrategia busca reforzar la idea central de la película: toda historia depende de quién la cuenta.
La apuesta por la autenticidad también alcanzó al trabajo interpretativo. Sorogoyen llevó el proceso creativo al límite al proponer que Javier Bardem y Victoria Luengo no se vieran antes de rodar su primera escena juntos. El resultado fue una secuencia marcada por una tensión real, construida sobre silencios, dudas y miradas cargadas de significado.

No es casualidad que el director considere esta película como una de las más personales y arriesgadas de su carrera. Tampoco que haya reunido un reparto de enorme nivel en el que destacan, además de Bardem y Luengo, nombres como Raúl Arévalo, Marina Foïs, Mourad Ouani, Raúl Prieto, Laura Birn, Nuria Prims o Malena Villa.

Una obra íntima con la ambición de un gran acontecimiento cinematográfico.
Con una duración de 135 minutos y una puesta en escena de gran envergadura, El Ser Querido demuestra que las historias más íntimas también pueden aspirar a la grandeza. La película habla de cineastas, de padres e hijas, de recuerdos distorsionados y de relatos enfrentados. Pero, sobre todo, habla de algo que todos compartimos: la necesidad de comprender nuestro pasado para poder convivir con él.
Después de conquistar Cannes, la nueva propuesta de Rodrigo Sorogoyen se perfila como uno de los acontecimientos cinematográficos más relevantes del año y como una de las obras más complejas, maduras y emocionalmente intensas de su filmografía.
El Ser Querido se estrenará en cines el 26 de agosto
Imágenes @ Manolo Pavón
