Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformación

Entre la instalación sonora, la escultura cinética y la improvisación, Yuko Mohri ha desarrollado un lenguaje propio donde el azar, la materia y los fenómenos invisibles desempeñan un papel fundamental.

Entrevistamos a Yuko Mohri, una de las voces más singulares del arte contemporáneo actual. A través de instalaciones donde conviven sonido, movimiento, agua, electricidad y procesos de improvisación, la artista convierte objetos cotidianos y fenómenos invisibles en sistemas abiertos en continua transformación. Representante de Japón en la 60ª Bienal de Venecia, presenta en el Centro Botín Entrelazamientos, una exposición concebida para dialogar con el océano, la luz y la arquitectura.

Imagen superior: Piano Solo: Belle-Île, 2024. Vista de exposición, Pirelli HangarBicocca, Milán, 2025. Cortesía de la artista y Pirelli HangarBicocca, Milán. Foto: Agostino Osio

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónEntanglements. Moré Moré (Leaky); Variations (Flow #2),2018. Las dos vistas de exposición, Pirelli HangarBicocca, Milán. 2025. Foto: Agostino Osio.

Afincada en Tokio, Yuko Mohri ha desarrollado una práctica situada entre la escultura cinética, la instalación sonora y la improvisación, donde el error, la filtración o el accidente funcionan como motores de creación y transformación constante dentro de sus instalaciones. Sus obras operan como sistemas abiertos, combinando objetos cotidianos, fenómenos físicos, sonido, agua o electricidad en estructuras inestables que reaccionan continuamente al entorno. Con motivo de Entrelazamientos, su primera gran exposición en España y la más amplia presentada hasta ahora en Europa, conversamos con la artista sobre procesos orgánicos, escucha, colaboración y formas de percepción. La muestra, presentada en el Centro Botín tras su paso por Pirelli HangarBicocca, ha sido reconfigurada específicamente para dialogar con las vistas al océano, la luz, la humedad y la acústica del espacio, incorporando el paisaje y sus variaciones atmosféricas como parte activa de la experiencia expositiva y sonora.

 

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónYuko Mohri. Foto: Belén de Benito.

La exposición como ecosistema

Belén Vera: Entrelazamientos, la exposición presentada en el Centro Botín, propone un sistema de relaciones constantes entre sonido, espacio y materia. ¿Cómo construyes esa interconexión dentro de la exposición?

Yuko Mohri: Aunque se me define como artista visual, mi práctica nunca ha trabajado únicamente desde lo visual. Utilizo escultura cinética, sonido, movimiento, fenómenos naturales y elementos invisibles como la gravedad, la vibración o los sonidos ya existentes dentro del espacio. Desde el principio me interesó pensar cómo esas energías podían formar parte de una obra y generar relaciones entre distintos elementos. Muchas veces entendemos la escultura como algo sólido o estable, pero a mí siempre me han atraído elementos inestables como el sonido, la electricidad, el agua o los procesos de transformación. La idea de “entrelazamiento” tiene mucho que ver con eso.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónInstalación para el pabellón de Japón de la 60ª Bienal internacional de Venecia. Foto: kugeyasuhide. Cortesía de la artista, Project Fulfill Art Space, mother’s tankstation, Yutaka Kikutake Gallery, Tanya Bonakdar Gallery.

Durante la pandemia esta reflexión se intensificó porque empezamos a comunicarnos principalmente a través de pantallas y desaparecieron muchas capas físicas de la experiencia: la presencia del cuerpo, la atmósfera o la energía que compartimos en un mismo espacio. A partir de ahí empecé a pensar más conscientemente en cómo activar esas energías invisibles dentro de la exposición. En Entrelazamientos conviven proyectos que trabajan con sonido, vibración, agua, luz o movimiento y generan relaciones constantes entre sí. La arquitectura abierta del Centro Botín también forma parte de la obra: los sonidos viajan entre espacios, la luz cambia durante el día y el paisaje exterior entra continuamente en la exposición.

“La pandemia me llevó a preguntarme si realmente necesitábamos un museo para experimentar una obra. Fue entonces cuando empecé a pensar el entorno no solo como contexto, sino como un colaborador activo en la creación.” Yuko Mohri

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónMoré Moré (Leaky): Variations, 2018 (detalle). Vista de la instalación, Same As It Ever Was, Project Fulfill Art Space, Taipéi, Taiwán, 2018. 

B.V.: Has reconfigurado las obras para el contexto de Santander incorporando sonidos del litoral. ¿Qué sucede cuando un entorno específico se convierte en una parte activa de la obra?

Yuko Mohri: El contexto nunca es algo secundario en mi trabajo. Siempre necesito visitar el lugar antes de pensar una exposición para entender qué tipo de energía tiene el espacio y cómo dialoga con el entorno. Cuando llegué a Santander me impresionó la relación del Centro Botín con el océano. La arquitectura abierta hacia el paisaje transformaba completamente la experiencia respecto a Hangar Bicocca, que era un entorno mucho más industrial y cerrado. Suelo trabajar con elementos ya existentes del lugar: los sonidos, la luz, la humedad o la atmósfera del espacio.

En Santander añadí nuevas piezas vinculadas al agua y produje una nueva versión de Piano Solo relacionada con la costa cántabra. Un surfista local me llevó a distintos puntos del litoral y descubrí cómo el sonido de las olas cambia según la geografía, las piedras o la forma de la costa. Incluso a pocos minutos de distancia, el océano sonaba completamente distinto. Esto me fascinó. El paisaje no es solo visual, también es acústico, físico y energético. Por eso pienso estas obras más como colaboraciones con el entorno que como representaciones del entorno.

“Muchas de mis obras funcionan a partir de sistemas que cambian constantemente y que nunca pueden controlarse del todo.” Yuko Mohri

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónInstalación para el pabellón de Japón de la 60ª Bienal internacional de Venecia. Foto: kugeyasuhide. Cortesía de la artista, Project Fulfill Art Space, mother’s tankstation, Yutaka Kikutake Gallery, Tanya Bonakdar Gallery.

B.V.: La exposición reúne obras desde mediados de los 2000 hasta la actualidad. ¿Qué continuidad percibes en tu práctica y qué ha cambiado?

Yuko Mohri: La obra más antigua de la exposición es de 2003, cuando todavía estaba en la universidad. Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que muchas de las cuestiones que sigo trabajando hoy ya estaban presentes entonces. Desde el principio me atrajeron elementos inestables como el sonido, la gravedad, la electricidad o los procesos orgánicos. Recuerdo que una de mis primeras piezas, Magnetic Organ, generó dudas sobre si podía considerarse realmente una escultura o más bien un experimento científico. Pero precisamente esa ambigüedad era importante para mí.

Siempre me ha interesado cuestionar qué puede formar parte de una escultura y por qué ciertos fenómenos se perciben como artísticos y otros no. Muchas de mis obras funcionan a partir de sistemas que cambian constantemente y que nunca pueden controlarse del todo. Creo que la continuidad en mi práctica tiene que ver con esa fascinación por lo inestable y lo imprevisible. Lo que sí ha cambiado con el tiempo es que ahora mi trabajo es más abierto y más consciente de cómo las obras dialogan con el entorno y con otras formas de existencia.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónDeComposition, 2024. Fotos: Foto: Belén de Benito.

Esculpir con sonido

B.V.: En tu práctica, el sonido no funciona como un elemento añadido, sino como un principio estructural. ¿Cómo entiendes la relación entre sonido, espacio y escultura?

Yuko Mohri: El sonido siempre ha ocupado un lugar central en mi práctica. No lo entiendo como un acompañamiento, sino como una fuerza física capaz de transformar el espacio y alterar la percepción del cuerpo. Cuando era adolescente estaba mucho más conectada con la música experimental que con el arte contemporáneo, y fue ahí donde descubrí artistas que trabajaban el sonido desde una dimensión espacial y performativa.

Me interesa pensar el sonido como un material escultórico: tiene vibración, movimiento y una relación directa con el aire, la arquitectura y el cuerpo. Nunca permanece fijo; siempre está expandiéndose y modificando el entorno. Por eso suelo trabajar con altavoces, cables, motores o vibraciones como si fueran materiales escultóricos. Además, el sonido tiene una capacidad muy especial para atravesar disciplinas y generar conexiones entre música, performance, tecnología o espacio.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónEntanglements. Moré Moré (Leaky); Variations (Flow #2),2018. Las dos vistas de exposición, Pirelli HangarBicocca, Milán. 2025. Foto: Agostino Osio.

B.V.: En Piano Solo: Belle-Île, el piano traduce los sonidos de la naturaleza en música. ¿Cómo influyó la pandemia en tu manera de pensar la autoría y el papel de lo no humano en la creación sonora?

Yuko Mohri: Esta serie nació durante la pandemia, cuando muchas exposiciones fueron canceladas y empecé a preguntarme si realmente necesitábamos un museo para experimentar una obra. Me trasladé temporalmente al campo, lejos de Tokio, y pasaba mucho tiempo grabando sonidos del agua, del viento y del paisaje. Más tarde conecté esas grabaciones con un proyecto previo relacionado con el piano. Un micrófono capta el sonido del océano y un ordenador traduce esas frecuencias en señales MIDI que activan automáticamente las teclas del piano. El resultado es una especie de intento imposible del piano por imitar la complejidad acústica de la naturaleza. Ahí también aparecía una reflexión sobre la autoría, porque en realidad yo no compongo completamente la pieza: el sonido del mar participa activamente en la creación de la obra y el entorno se convierte en colaborador.

“Me interesa escuchar sonidos que normalmente ignoramos: una vibración, el agua, una máquina o el viento entrando en un edificio. A veces incluso puedes sentir una vibración antes de identificar su origen.” Yuko Mohri

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónMoré Moré (Leaky): Flow #1, “Same As It Ever Was”, 2018.

B.V.: Algunas de tus obras recuerdan a la idea de “música de mobiliario” de Erik Satie, donde el sonido forma parte del entorno. ¿Qué te atrae de esa idea?

Yuko Mohri: Erik Satie es muy importante para mí porque entendió que el sonido no pertenece solo al concierto, sino también al entorno cotidiano. Me interesa escuchar sonidos que normalmente ignoramos: una vibración, el agua, una máquina o el viento entrando en un edificio. Cuando introduzco sonido en mis instalaciones no quiero que funcione como una banda sonora dominante, sino como una presencia ambiental que transforma lentamente la percepción del espacio. A veces incluso puedes sentir una vibración antes de identificar su origen. Por eso pienso el sonido como algo vivo, que respira junto al espacio y junto al visitante.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónDecomposition, 2022. Vista de la instalación, Art & New Ecology, The 5th Floor, Tokyo, Japan, 2022. Foto: Naoki Takehisa

El arte de lo imprevisible

B.V.: En Decomposition utilizas frutas y procesos orgánicos para generar sonido y luz. ¿Cómo surgió esa investigación?

Yuko Mohri: No intento transmitir mensajes cerrados ni respuestas concretas, sino mantener una actitud de experimentación constante. Vivimos en una sociedad muy compleja donde todo cambia rápidamente, desde la tecnología hasta las formas de comunicación o nuestra relación con el entorno, y creo que el arte puede funcionar como un espacio desde el que seguir investigando y convivir con esa complejidad. Muchas de mis obras nacen del error, de la improvisación o de situaciones imprevisibles. Las instalaciones funcionan como sistemas abiertos donde personas, materiales, máquinas y fenómenos naturales interactúan continuamente, de manera que nunca sé exactamente qué va a ocurrir. Me interesa generar experiencias donde el espectador pueda percibir que el mundo no es algo completamente estable o controlable, sino un conjunto de relaciones en transformación constante.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónDecomposition, 2021. Vista de la instalación SOLO, Project Fulfill Art Space, Taipéi, Taiwán, 2021. Cortesía de la artista.

B.V.: Muchas de tus obras abordan cuestiones ambientales y sociales. ¿Qué tipo de percepción buscas generar en el espectador?

Yuko Mohri: No intento transmitir mensajes cerrados ni respuestas concretas. Me interesa mantener una actitud de experimentación constante. Vivimos en una sociedad muy compleja donde todo cambia rápidamente, desde la tecnología hasta las formas de comunicación o nuestra relación con el entorno, y creo que el arte puede funcionar como un espacio desde el que seguir investigando y convivir con esa complejidad. Muchas de mis obras nacen del error, de la improvisación o de situaciones imprevisibles. Las instalaciones funcionan como sistemas abiertos donde personas, materiales, máquinas y fenómenos naturales interactúan continuamente, de manera que nunca sé exactamente qué va a ocurrir. Me interesa generar experiencias donde el espectador pueda percibir que el mundo no es algo completamente estable o controlable, sino un conjunto de relaciones en transformación constante.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónMoré Moré (Leaky): Variations, 2022. Foto: Lorenzo Palmer

Espirales y resonancias

B.V.: En You Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave la circularidad aparece como una forma de pensar lo político y lo cósmico. ¿Cómo trabajas esa idea dentro de la instalación?

Yuko Mohri: Esta pieza parte de mi interés por la espiral como forma y como símbolo. Empecé a observar cómo aparece constantemente en cables eléctricos, instrumentos musicales o estructuras arquitectónicas, siempre vinculada al movimiento y a la circulación de energía. La obra está relacionada además con la figura de Louis Auguste Blanqui, un revolucionario francés que escribió sobre el universo mientras estaba encarcelado. Me parecía muy potente esa conexión entre pensamiento político y dimensión cósmica. En la instalación utilizo sonido, luz y movimiento rotatorio para crear una especie de coreografía continua. La circularidad aparece aquí como una forma de pensar el cambio constante y la imposibilidad de permanecer completamente fijo.

“Todavía hoy la música sigue siendo una gran inspiración porque tiene una capacidad muy especial para atravesar disciplinas y conectar con la vida cotidiana.” Yuko Mohri

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónCompose, 2024 (detalle). Vista de la instalación, Pabellón de Japón, Bienal de Venecia, 2024. Project Fulfill Art Space, mother’s tankstation, Yutaka Kikutake Gallery, Tanya Bonakdar Gallery. Encargo de The Japan Foundation. Foto: kugeyasuhide.

B.V.: Tu práctica reúne referencias muy diversas, desde la filosofía hasta la cultura pop o la experimentación sonora. ¿Qué conexiones encuentras entre todas ellas?

Yuko Mohri: Cuando era adolescente descubrí muchos artistas a través de discos y conciertos antes de entrar realmente en el mundo del arte contemporáneo. Me fascinaban especialmente los músicos que entendían la música como una experiencia total donde convivían sonido, espacio, diseño o performance. También me interesaban artistas y músicos que transformaban completamente los instrumentos o inventaban nuevas maneras de producir sonido. Todavía hoy la música sigue siendo una gran inspiración porque tiene una capacidad muy especial para atravesar disciplinas y conectar con la vida cotidiana.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónMoré Moré (Leaky): Variations, 2022. Cortesía de la artista, Project Fulfill Art Space, mother’s tankstation, Yutaka Kikutake Gallery, Tanya Bonakdar Gallery.

Aprender de las filtraciones

B.V.: En relación con el taller Moré Moré (Leaky): Santander, concebido como un espacio de convivencia e intercambio colectivo, ¿qué te interesa activar entre los participantes más allá de la producción de obra?

Yuko Mohri: El proyecto surgió observando filtraciones de agua en estaciones de metro de Tokio. Los trabajadores improvisaban soluciones utilizando tubos, botellas de plástico o materiales temporales para contener el agua. Aquello me parecía casi una instalación escultórica involuntaria. Me hizo pensar que la creatividad no pertenece únicamente a los artistas. Todos tenemos creatividad, aunque muchas veces dejamos de confiar en ella al crecer. En este taller pretendo recuperar precisamente esa capacidad de experimentar libremente. Los participantes trabajarán a partir de situaciones improvisadas o pequeños problemas cotidianos. No se trata de producir una obra perfecta, sino de reaccionar colectivamente, probar cosas nuevas y aceptar también el error. Lo importante para mí es generar un espacio donde puedan surgir formas inesperadas de colaboración y creatividad compartida.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónYou Locked Me Up in a Grave, You Owe Me at Least the Peace of a Grave, 2018. Vista de la instalación, Pirelli HangarBicocca, Milan, 2025. Foto: Agostino Osio.

B.V.: ¿En qué estás trabajando actualmente?

Yuko Mohri: Después de Santander presentaré nuevos proyectos en Miami y en el Barbican de Londres. El proyecto del Barbican es especialmente estimulante porque el edificio está en proceso de renovación y existen filtraciones de agua y problemas estructurales reales. Estoy investigando esos espacios ocultos y trabajando con materiales encontrados allí. Me atrae observar cómo las infraestructuras envejecen y cómo los sistemas invisibles de un edificio pueden convertirse en parte de una obra.

Yuko Mohri. El arte de lo imprevisible y la transformaciónEntanglements. Vista de exposición, Pirelli HangarBicocca, Milán, 2025. Cortesía de la artista y Pirelli HangarBicocca, Milán. Foto: Agostino Osio.

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