
Candela Arestegui vive uno de los momentos más decisivos de su carrera. La actriz se transforma por completo para dar vida a Milena en Salvador, un personaje intenso que le ha exigido entregarse en cuerpo y alma.
Quizás aún no la conozcas, pero todo apunta a que muy pronto lo harás. Arestegui es una actriz en plena proyección, de esas que hablan de su trabajo como un regalo y de los personajes como algo que se encarna desde lo físico hasta lo emocional. En Salvador, su último proyecto en Netflix, interpreta a Milena, una joven que se adentra en un grupo neonazi, un papel que le exigió transformaciones extremas —desde la imagen hasta la forma de moverse— y que ha supuesto un antes y un después en su trayectoria y, probablemente, también en su vida.

Cuando me llegó el casting ponía: “Solo la gente que esté de acuerdo con el corte de pelo”. De repente fue verme desnuda con la cabeza rapada.
Te quería preguntar por el concepto de la serie de Salvador. ¿Cómo ha sido enfrentarte a un personaje tan visceral a nivel emocional?
Candela Arestegui: Ha sido como de esos regalos que hace la profesión muy pocas veces y sobre todo a gente joven como yo. Ha sido increíble encontrar las heridas del personaje de Milena y buscarlas en mi propio cuerpo para ver de dónde saldría toda esa rabia, fue algo superfísico
Milena ha implicado un cambio físico para ti, ¿cómo contribuye a la hora de meterte en la piel del personaje?
Candela Arestegui: Cuando me llegó el casting ponía: “Solo la gente que esté de acuerdo con el corte de pelo”. De repente fue verme desnuda con la cabeza rapada. Luego me ponía la ropa de Milena y es verdad que tenía que hacer muy poco. Me ponían el piercing y la ropa y ya había como otra fisicalidad. Te cambia hasta la forma de caminar, el cambio fue todo para el personaje, lo agradezco un montón.

El personaje está en un grupo neonazi. ¿Cómo te metiste en un papel tan crispado sin caer en la caricatura? ¿Qué semilla crees que busca dejar la serie sobre la radicalización?
Candela Arestegui: No pensé en su ideología porque creo que este personaje es el que menos idea puede tener de política. Ella tiene heridas que vienen de otros lugares y lo canaliza así. De repente, en ese grupo encuentra un lugar. Eso a mí también me parecía muy bonito, que necesitamos sentir que pertenecemos. Si no lo tienes en tu familia, lo buscas fuera. La serie ha querido que el propio público hiciese una valoración por sí mismo, que cada uno sacase las conclusiones que quisiera sacar. Está a la orden del día, son historias que no paramos de ver en las noticias.

El primer día de rodaje grabamos mi muerte y fue tan emocionante que al llegar a casa lloré de alegría por haber compartido eso con un actor que admiro de toda la vida.
¿Cómo fue trabajar con el elenco?
Candela Arestegui: Ha sido increíble, yo con quien más he coincidido ha sido con Luis (Tosar). Hemos tenido un feeling precioso y para mí ha sido un regalo. El primer día de rodaje grabamos mi muerte y fue tan emocionante que al llegar a casa lloré de alegría por haber compartido eso con un actor que admiro de toda la vida. Con Claudia (Salas) éramos las dos chicas jóvenes del elenco. He aprendido un montón y me ha dado muchísimas cosas.
¿Te intimida más un casting o un rodaje complicado?
Candela Arestegui: Me intimida más un casting porque siento que tengo que demostrar algo. Cuando llego a set, he pasado muchas pruebas y siento que si estoy allí es porque mucha gente lo ha decidido y lo ha querido, llego con otra seguridad.

El no es horrible y yo creo que nunca te acostumbras. Sobre todo cuando te llegan proyectos que de primeras te ilusionan y te emocionan.
¿Y como es para ti lidiar con un no?
Candela Arestegui: El no es horrible y yo creo que nunca te acostumbras. Sobre todo cuando te llegan proyectos que de primeras te ilusionan y te emocionan. Hay proyectos que de repente te gusta un montón el personaje y cuando te llega el no duele mucho. La mayoría de las veces influyen cosas que ni siquiera nosotros podemos controlar. El no es un asco y quien te diga que no, miente.
Tienes varios estrenos pendientes, como El ser Querido que además ha ido a Cannes
Candela Arestegui: El ser querido ha sido increíble para todos. Hay unos claros protagonistas que son Javier Bardem y Victoria Luengo y luego hay otros personajes secundarios que estamos de apoyo. Va sobre una relación de padre e hija y todo transcurre en el rodaje de una película y nosotros somos como el equipo técnico. Fueron dos meses de rodaje en Fuerteventura muy intensos. Tenemos muchas ganas de que los espectadores vean la película y ver si les llega de la misma forma que nos ha llegado a nosotros, porque fue muy especial. Para mí es lo mejor que ha hecho Sorogoyen. Y lo de Cannes es increíble, poder haber aportado ese granito de arena, es increíble, la verdad.

He aprendido a no compararme y a ver mi físico como algo poderoso que me diferencia del resto, en lugar de querer encajar en un prototipo.
Como actriz joven, ¿cómo lidias con la mirada externa sobre tu cuerpo?
Candela Arestegui: No lo pienso mucho porque no estoy en un nivel tan mediático. He aprendido a no compararme y a ver mi físico como algo poderoso que me diferencia del resto, en lugar de querer encajar en un prototipo.
¿Hay algún reto que te dé vértigo en el futuro?
Candela Arestegui: Todos dan vértigo, pero tengo ganas de hacer todos los personajes. Creo que el personaje de Milena me puede abrir muchas puertas porque he entrado en esta exposición con un personaje completamente diferente a mí.

¿Qué viene después de Salvador y El ser querido?
Candela Arestegui: Tengo 2 proyectos para Netflix, En el Círculo del Asesino y otro que aún no se puede decir y me hace mucha ilusión. Además, este otro personaje es la antítesis de Milena, me encanta.
Para cerrar, ¿hacia dónde quieres llevar tu carrera?
Candela Arestegui: Quiero trabajar con directores y compañeros que admiro. No tengo ninguna expectativa. Quiero trabajar y no parar de trabajar y poder vivir de esto. Después de un año de mucho audiovisual, tengo muchas ganas de volver al teatro. Me motiva cada historia que cuento y me siento muy afortunada con los proyectos que me han llegado.
Fotografías de Martina Hache
