
En El Amor que Permanece, Hlynur Pálmason explora con ternura y humor una separación familiar marcada por recuerdos, cambios y afectos duraderos.
El próximo 7 de agosto llega a los cines El Amor que Permanece, la nueva película del cineasta islandés Hlynur Pálmason. Tras el reconocimiento internacional obtenido con Godland, el director cambia la épica histórica por una mirada íntima, sensible y profundamente humana sobre una familia que atraviesa una separación.
Hay películas que hablan de grandes acontecimientos y otras que encuentran lo extraordinario en lo cotidiano. El Amor que Permanece pertenece a esta segunda categoría. La nueva obra de Hlynur Pálmason retrata un año en la vida de una familia de cinco miembros mientras sus padres afrontan el difícil proceso de separarse. A través de pequeños gestos, escenas domésticas y momentos cargados de emoción y humor, el director construye un retrato honesto sobre los vínculos familiares, el paso del tiempo y aquello que permanece incluso cuando el amor romántico parece haberse extinguido.

Una película sobre las pequeñas cosas que sostienen la vida.
Lejos de los paisajes majestuosos y la dimensión histórica de Godland, Pálmason dirige ahora su mirada hacia un entorno mucho más cercano. El cineasta ha explicado que, después de aquella producción, sintió la necesidad de contar una historia contemporánea, situada en el presente y vinculada a aquello que tenía más cerca: su familia, su hogar y su entorno cotidiano. La decisión no supone una ruptura con su filmografía anterior, sino una evolución natural de unas inquietudes que siempre han girado alrededor de la naturaleza, la memoria y las relaciones humanas.
La película evita los grandes conflictos dramáticos para centrarse en las zonas grises de las relaciones. Aquí no existen villanos ni héroes. Los personajes conviven con sentimientos contradictorios, como sucede en la vida real. El cariño permanece incluso cuando una pareja deja de funcionar, y esa complejidad emocional constituye uno de los grandes aciertos de la propuesta. Pálmason observa a sus personajes sin juzgarlos, permitiendo que el espectador encuentre sus propias respuestas en los silencios, las miradas y los pequeños gestos cotidianos.

La separación no es el final de una historia, sino el comienzo de otra.
Uno de los aspectos más interesantes de El Amor que Permanece es su capacidad para encontrar belleza y sentido en momentos aparentemente insignificantes. El director se interesa por aquello que suele quedar fuera de los grandes relatos: las conversaciones familiares, los juegos infantiles, las rutinas compartidas o los silencios que dicen más que muchas palabras. Su mirada convierte lo cotidiano en materia cinematográfica y demuestra que las emociones más profundas suelen esconderse en los detalles más sencillos.
La narración avanza siguiendo el ritmo de las estaciones. El paso del tiempo se convierte así en un elemento fundamental de la película, no solo como recurso visual, sino también como reflejo de las transformaciones emocionales que atraviesan sus protagonistas. El invierno, la primavera, el verano y el otoño funcionan como metáforas de una evolución inevitable que afecta tanto a las personas como a los espacios que habitan. Como ocurre en la naturaleza, nada permanece exactamente igual, pero tampoco desaparece del todo.

Los hijos no son espectadores de la historia: son parte esencial de ella.
Especial relevancia adquieren los tres hijos de la pareja, interpretados por los propios hijos del director. Su presencia aporta una espontaneidad difícil de reproducir y convierte muchas escenas en momentos de una autenticidad desarmante. A través de sus juegos y descubrimientos, la película observa cómo los niños procesan los cambios familiares desde una perspectiva diferente a la de los adultos, aportando ligereza, humor y una energía vital que equilibra el tono melancólico de la historia.
La sensibilidad visual de Pálmason, forjada inicialmente en el ámbito de las artes plásticas, vuelve a estar muy presente. Cada encuadre parece cuidadosamente construido, pero sin perder naturalidad. El director busca que la película fluya con la misma libertad que la vida, permitiendo que lo inesperado tenga espacio dentro de la narración. También destaca la presencia del arte como forma de búsqueda personal, a través de un personaje que intenta conciliar la creación artística con las exigencias de la maternidad y la vida cotidiana.

Su lirismo visual deslumbra, aunque algunos de sus desvíos surrealistas pueden distraer al espectador de la historia.
Sin embargo, la propuesta no está exenta de riesgos. El ritmo pausado y contemplativo de la película exige una implicación activa por parte del espectador. Del mismo modo, algunos de sus elementos oníricos y surrealistas, habituales en el universo creativo de Pálmason, pueden resultar tan desconcertantes como fascinantes. En determinados momentos, estas imágenes simbólicas llegan a romper la conexión emocional con la historia, sacando temporalmente al espectador de un relato que, por lo demás, destaca por su cercanía y autenticidad.
Aun así, esa voluntad de explorar nuevas formas narrativas forma parte de la personalidad artística de Pálmason y contribuye a que El Amor que Permanece sea una obra singular dentro del panorama europeo actual. El resultado es una película delicada, melancólica y luminosa que reflexiona sobre qué ocurre con los recuerdos, los afectos y la familia cuando una relación termina. Más que una historia sobre una ruptura, es una reflexión sobre aquello que sobrevive a ella.

Una película sincera y profundamente humana sobre todo aquello que permanece cuando la vida sigue adelante.
Presentada en Cannes Première y posteriormente en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, El amor que permanece confirma la madurez de uno de los cineastas europeos más interesantes de su generación. Con sensibilidad, humor y una mirada profundamente humana, Hlynur Pálmason nos recuerda que, incluso cuando todo parece cambiar, hay vínculos que siguen acompañándonos mucho después de que el amor haya adoptado una nueva forma.
