
Los dibujos de Escif trasladan su universo visual a una escala más íntima, donde la observación, la intuición y el gesto encuentran otro ritmo. El papel se convierte así en un espacio de exploración tan esencial como la calle.
Entrevistamos a Escif para acercarnos a una faceta menos visible de su trabajo: sus dibujos. Lejos de la monumentalidad de los muros, el papel abre un territorio más íntimo en el que aparecen nuevas formas, asociaciones e inquietudes. Esa práctica convive con una trayectoria marcada por el espacio público y se conecta con proyectos recientes como Los Cimientos de la Armonía y de la Invención, el libro que reúne diez años de trabajo, y Catálogo de Vallas, la instalación que puede verse actualmente en L’ETNO, en Valencia.

Hay artistas cuya obra se reconoce antes incluso de leer su firma. Escif pertenece a esa categoría. Sus imágenes, sobrias, irónicas y abiertas a múltiples lecturas, han recorrido durante años muros, fachadas y espacios urbanos dentro y fuera de España. Pero, lejos de la escala monumental con la que suele asociarse su nombre, existe también un trabajo más íntimo que sucede sobre el papel y permite asomarse a otra dimensión de su universo visual. El dibujo aparece aquí como un territorio propio, capaz de condensar intuiciones, formas y preguntas que después dialogan con el resto de su práctica. Ese recorrido se prolonga hoy en proyectos como Catálogo de Vallas, actualmente en L’ETNO, y en Los Cimientos de la Armonía y de la Invención, el libro que reúne una década de trabajo. Esta conversación recorre ese espacio entre la calle y el estudio, entre la obra pública y el gesto privado.

Del muro al papel
Tus murales dialogan con la ciudad y tus dibujos parecen invitar a una mirada más cercana. ¿Qué cambia entre trabajar en un muro y hacerlo sobre el papel?
Pintar una pared en una ciudad implica un compromiso con el territorio, porque el lugar en el que intervienes tiene su propia historia, hecha de capas y capas de vida. Como artista, no pretendo comprender por completo ese contexto, sería inabarcable e imposible, pero sí acercarme a él con el mayor respeto posible, desde una actitud de escucha y evitando cualquier gesto de imposición. El ideal sería intervenir sin interferir como si tu aportación hubiera estado ya allí antes de tu llegada. La pintura solo es un acento en el territorio que participa como catalizador de historias, un canal que permite que las paredes hablen. Pintar en un papel, desde la mesa de tu estudio, es algo diferente. Aquí el territorio que necesita expresarse es el interior de uno mismo. Ciertamente podemos encontrar una analogía entre lo que es fuera es dentro, y bien podemos entender que expresarse con respeto hacia si mismo implica soltar el control de la mente y permitir que el alma se exprese libremente. Cambia el formato, cambia el soporte y cambia el lenguaje. Se mantienen la actitud de escucha y la intención de acompañar el proceso natural de la vida. La poesía nos ayuda a deshacer la materia, los prejuicios, las creencias, los miedos.

“El dibujo es una herramienta de meditación. El pasado y el futuro apenas tienen espacio en ese proceso: la mente desaparece y, de pronto, descubres que hay un dibujo en el papel que tienes delante.” Escif
¿Cómo decides si una idea acaba en un cuaderno, en una sala de exposiciones o en la fachada de un edificio?
Me gusta pensar que no soy yo quien toma esa decisión. Las ideas aparecen libremente en nuestra cabeza. No decidimos nosotros cuando. Mi trabajo es más escuchar que decidir. Hay ideas que piden la intimidad y el cuidado de un dibujo. Hay ideas que necesitan el marco y profundidad de una sala de exposiciones; hay otras que requieren del territorio de la ciudad para poder existir. A veces una misma idea puede desarrollarse en formatos diferentes, mutando y generando nuevos espacios de interacción.

El dibujo como espacio interior
¿Qué te interesa del dibujo?
El dibujo es una herramienta de meditación. Cuando dibujas necesitas concentrar plenamente tu atención en lo que quieres representar. Conectas directamente con tu momento presente. El pasado y el futuro apenas tienen espacio en este proceso. La mente desaparece y de pronto descubres que hay un dibujo en el papel que tienes delante. Es muy poderoso.

¿Qué temas ocupan tu pensamiento ahora mismo?
Estoy cada vez mas fascinado con la idea del infinito. Es la prueba irrefutable de que no somos nada. Por mucho que intentemos explicarlo todo, nunca conseguiremos asimilar que detrás del último planeta hay otra galaxia. Esta curiosidad me está llevando a investigar teosofías como el sufí o el budismo; el Inconsciente Colectivo de Jung, el Mundus Imaginalis de Corbin o la Magia del Caos de Austin Osman Spare. Estoy muy fascinado con ese territorio desconocido en el que se alberga nuestro subconsciente.
Crear, mirar, transformar
Has dicho que el significado de la obra lo construye el espectador. ¿Qué esperas que ocurra cuando alguien se encuentra con una de tus piezas?
El arte, la poesía, la creatividad no pueden cambiar el mundo, pero lo hacen constantemente. Me explico: el mundo, con los ecosistemas que lo componen, es una estructura viva, autorregulada y autocreadora, y como tal, es cambiante por naturaleza. El arte no puede interrumpir ese cambio, pero sí puede acompañarlo y ayudar a que sea más fluido. Me gustaría pensar que mi trabajo se inscribe ahí, aligerando las cargas que congestionan el libre curso de la vida en todas sus acepciones. Me gustaría pensar que cuando alguien se encuentre con una pieza mía sienta, de una u otra manera, una pequeña descompresión. Que salga, aunque solo sea un segundo, de su automatismo y mire lo que tiene delante con curiosidad en vez de con la mirada ya entrenada de quien sabe de antemano lo que va a ver. A partir de ahí el significado ya no me pertenece, ya que cada persona completa la pieza con su propia historia, y esa versión es tan legítima como la que yo tenía en la cabeza cuando la hice.

“El significado ya no me pertenece. Cada persona completa la pieza con su propia historia, y esa versión es tan legítima como la que yo tenía en la cabeza cuando la hice.” Escif
Durante años te han comparado con Banksy. ¿Es una comparación con la que te sientes cómodo o te pesa?
Es una comparación cómoda para el periodismo rápido, que responde a algo real. Los dos venimos de un marco parecido. Trabajamos en la calle, en contacto directo con la realidad, con los movimientos sociales, con las luchas por el territorio. Banksy ha sido un referente y un gran apoyo en mi carrera, y esa cercanía es innegable. Donde quizás nos separamos es en la dirección que tomamos desde ese punto de partida. Su trabajo busca de forma explícita la denuncia: señala, nombra, confronta. El mío parte de un lugar parecido, pero lo uso como herramienta, no como destino. Me interesa que ese punto de fricción abra una puerta hacia algo menos nombrable como el inconsciente, el mundo imaginario que surge precisamente de los contrastes, de lo que todavía no está legitimado, de lo que no tiene un lugar claro donde alojarse. Mi intención no es juzgar ni determinar lo que esta bien o mal. Es mas bien la de abrir nuevos espacios de comprensión.

Una década entre armonía e invención
El año pasado publicaste tu libro Los Cimientos de la Armonía y de la Invención. ¿Qué pueden encontrar los lectores en sus páginas y qué inquietud te llevó a publicarlo?
El libro reúne diez años de trabajo, entre 2014 y 2024: murales, dibujos, exposiciones, textos y colaboraciones. No está pensado como un catálogo cronológico sino como un relato transversal que busca las raíces estéticas, poéticas y filosóficas de todo ese recorrido. El título viene de Vivaldi, de Il cimento dell’armonia e dell’inventione. Me interesaba esa tensión entre orden y creación, entre estructura y ruptura, que también atraviesa mi trabajo.

“Las paredes caerán y los papeles se desharán. Las ideas también se transformarán en pequeñas semillas capaces de hacer brotar otras nuevas.” Escif
La inquietud que me llevó a publicarlo fue doble. Por un lado, sentía la necesidad de hacer un alto en el camino e intentar trazar un hilo invisible capaz de conectar piezas e ideas que, a priori, parecían tan distintas. Por otro, quería volver a reivindicar la autoedición editorial como una posición cuidada, pausada y necesaria hoy en día, frente a las lógicas frenéticas del algoritmo y la rentabilidad. Lo hice interiormente con Muros y Paredes en 2009 y con Elsewhere en 2014, sin depender de editoriales ni distribuidoras. Los Cimientos de la Armonía y la Creatividad salió adelante gracias a una campaña de micromecenazgo, con la complicidad y el apoyo de casi cuatrocientas personas. Salió una primera edición de 1000 ejemplares de los que apenas quedan unos cuantos.

Exposiciones y proyectos futuros
¿Piensas alguna vez en cómo envejecerán tus obras?
Imagino que sucederá como con todos nosotros. Las paredes caerán y los papeles se desharán. La materia descompuesta se reorganizará en nuevas estructuras que permitirán la continuidad del flujo constante. Sucederá lo mismo con las ideas. Simplemente esto ocurrirá en otro plano. En el plano de lo imaginal, las ideas se descomponen en pequeñas semillas que permiten a nuevas ideas brotar. Es el alma del mundo, Anima Mundis, expresándose una y otra vez. La esencia del artista, como la del alquimista, es justamente la de entender este proceso, poner la mente de lado y disfrutar como observadores de la magia de la creación.

¿Dónde podemos descubrir o ver tus dibujos? ¿Hay alguna exposición prevista próximamente?
Ahora mismo tengo una instalación activa, Catálogo de Vallas, en L’ETNO, el Museu Valencià d’Etnologia, en Valencia, que se puede visitar hasta octubre. Está comisariada junto al antropólogo Hasan López, y parte de pensar las fronteras, físicas y simbólicas, como espacios de conflicto pero también de encuentro. No es una pieza cerrada, sino parte de un proyecto más amplio de mesas de diálogo y encuentros que venimos desarrollando desde hace un año, y que se cerrará con un libro-archivo en octubre. Para 2027 tengo previstos un par de proyectos expositivos grandes en Valencia y Alemania que todavía no querría desvelar. También presentaré un libro nuevo que saldrá con una editorial holandesa, celebrando 30 años de intervenciones en la calle.

Para conocer más sobre la obra de Escif visita su web.
