
¿Marisco sin mantel de gala? Faltaría más. Andarica aterriza en Gijón con un bar que tiene lo mejor de una marisquería y lo sirve en un formato mucho más desenfadado.
No podía llamarse de cualquier manera una marisquería que quiere rendir homenaje al mar y a la cultura de bar. Andarica, que en Asturias significa nécora, es el nombre elegido por Dimas Noval, Marcos García y Laura Palacio, tres amigos y socios que han hecho piña para brindar por placeres que los asturianos conocen de sobra: los frutos del Cantábrico y el ambiente de barra, raciones y culines. El resultado ya se puede descubrir en la calle Santa Rosa, 8, en Gijón.

Imágenes superiores: 1) Calamar con su consomé. 2) Barra de acero inoxidable con taburetes y lámparas .
De tal familia, tal marisco
De casta le viene el marisco a Dimas Noval. Con una familia vinculada desde hace más de 40 años a su selección y comercialización, y raíces bien ancladas en Tazones, el también fundador de La Mar de Tazones ahora se aventura por primera vez en la hostelería con Andarica. Para transformar esa materia prima en una propuesta gastronómica ha confiado el diseño de la carta a Rubén Briones, un cocinero asturiano con experiencia en Londres, París y Barcelona.
Picar, compartir y darse un homenaje en Gijón
El menú está pensado tanto para quienes solo quieren picotear como para quienes llegan con el apetito bien despierto. Los primeros pueden elegir entre Gildas (2,50 €), Ensaladilla rusa con ventresca de bonito (6,50 / 12 €), Vieira en crudo con cítricos (12,50 € la unidad) o chacinas como el Chicharrón de Cádiz (9 €) y el Chorizo ibérico de bellota (10,50 €).

Vieira en crudo con cítricos.



Ensaladilla rusa con ventresca de bonito.
Los segundos tienen una cita con la brasa, donde esperan andaricas de gran tamaño (12 €), un apetitoso Pepito de andarica con gambón y pollo (14 €), Pulpo con patata y pimentón (22 €), Calamar con su consomé (19 €) y Arroz meloso con bogavante azul (23 €).
El último bocado no está dispuesto a pasar sin pena ni gloria. Puede ser de Piña asada con natilla de clavo y sorbete de piña y lemongrass (7 €), de Tarta de queso con helado de yogur y kaffir (7,50 €) o de Helado bombón de La Ibense (4 €).Y para los feligreses del buen queso, una selección asturiana con Cueva del Llonín, Gamoneu y Rey Silo (16 €).
Además, el menú no estará escrito en piedra. Cada día habrá tres o cuatro platos que dependerán de lo que haya dado de sí la pesca y de las ideas que le ronden al chef. Para acompañarlos, cañas, vermús y una selección de casi 30 referencias de vino, tanto por copas como por botellas, que da prioridad a pequeños productores y bodegas familiares. Abundan blancos, espumosos y caldos atlánticos, sin olvidar los asturianos de la DOP Cangas, algunas etiquetas centroeuropeas y clásicos generosos como el fino y la manzanilla.





Pulpo a la brasa con patata y pimentón.
Tan marisquería como bar
Con capacidad para 49 personas, Andarica ocupa un local situado en un edificio protegido del centro de Gijón, ideado por el arquitecto ecuatoriano Felipe Escudero, que debuta con este proyecto en la restauración española, y el asturiano Víctor Arce. Como el marisco es el rey de la casa, tiene su propio trono: una gran barra central de acero inoxidable donde se exhibe a la vista de todos.
El blanco, el azul y el naranja, colores de la marca, se han combinado con una iluminación cálida para crear un espacio cómodo y animado, con el espíritu de los bares de toda la vida.