Entrevista a Pol Guasch: Pensando en el amor y la escritura

Pol Guasch, tarraconense del 97 me responde desde Quebec, allí puede recrearse con paisajes nevados, tan alejados de su raíz mediterránea.

Acaba de publicar Reliquia (Anagrama), pero en esta ocasión no hablamos de cifras o de críticas, sino de lo que tiene sobre la mesa. Pol Guasch no compra flores; las suyas son siempre regalos que marcan fechas. Entre anécdotas domésticas, también nos ponemos serias para abordar lo más importante: lidiar la vida y su cotidianeidad.

Entrevista a Pol Guasch: Pensando en el amor y la escritura

Pol me interesa mucho como manejas el concepto del amor, esa reflexión como refugio para nuestra generación. Para las que miramos hacia dentro, porque consideramos que en la pausa y la introspección también hay combate.

Pol Guasch: Pensar en el amor me ha servido para pensar en la escritura, y viceversa. Marguerite Duras dice que el amor se hace a tres: un ojo que mira, mientras el deseo circula de uno al otro. Y la escritura es el tercer elemento de la historia. Así lo imagino yo también. Y creo que todo lo que creo indaga, de algún modo, en esta triangulación.

Habitamos siempre fascinados con la idea de “lo último”, en todo lo que nos rodea. Hablas en Reliquia sobre la promesa de llegar hasta el final, aunque ese camino sea horrible. ¿Te has enfrentado a ello, o piensas que en el proceso de escribir no hay alternativa?

Pol Guasch: Escribir este libro, sobre todo en las últimas semanas de escritura, lo hice pensando en la idea de Lispector que dice que el verdadero deber es el de llegar hasta el final. Nunca lo paso mal, cuando escribo, pero siempre hay una última parte del proceso en que escribir se convierte en persistir, en sostener la promesa.

Entrevista a Pol Guasch: Pensando en el amor y la escritura

¿Cuál es tu idea sobre el protocolo del duelo que se tiende a realizar en nuestro contexto? En cuanto a la generalización e insensibilidad hacia los afectados.

Pol Guasch: El duelo no es un proceso que se resuelva, y así lo entendemos socialmente: etapas que hay que superar. Pero no hay nada que superar, sólo una pérdida que encarnar. Es distinto, ¿no? Cuando hablamos de superar el duelo, supongo que nos referimos al olvido inevitable que llega con el tiempo, y para no pensar que hemos olvidado, decimos “superar”.

Es singular tu forma de señalar el tiempo: señalas la distancia entre los cumpleaños, las muertes y los enamoramientos. Los números están cargados de simbología, quizás también pueda ser un alivio dar léxico y cantidad a las cosas, encontrando ahí un destello de significado y una extensión al lenguaje que tantas veces se nos queda corto.

Pol Guasch: Sí, y hay algo del tiempo que lo descubrí escribiendo y leyendo, en esos dos momentos en los que la materialidad del tiempo se hace presente de una manera sólida y distinta, extraña y única. El tiempo que, de repente, es imposible dominar. Es el tiempo que crea la lectura. El tiempo que pide la escritura.

Entrevista a Pol Guasch: Pensando en el amor y la escritura

De todas y todos los suicidas que aparecen en Reliquia me interesa la figura de Arthur Cravan, el suicida que no deja rastro, que inventa una vida o varias como alternativa para preservar la suya. Esto lo hacen muchos cómicos o personas que ponen como eje el humor en sus vidas, y así ocultar ciertos abismos. Partiendo de la anécdota de Cravan ¿has sacado alguna conclusión general de la forma de actuar de las y los suicidas?

Pol Guasch: El libro no intenta llegar a ninguna verdad reluciente, sino dar rodeos a la pregunta por la muerte voluntaria, que es una pregunta por el deseo de vivir, también. El gesto de Cravan es especialmente simbólico: irse sin dejar rastro, desaparecer. ¿Es eso posible? Creo que no. No habrá nota, no habrá cuerpo, pero el rastro de la vida vivida es indeleble.

Entrevista a Pol Guasch: Pensando en el amor y la escritura

Hablamos en tu casa sobre la espiritualidad como tapadera, como pilar al que te aferras como garantía a la solución de tus problemas, cuando quizás esos problemas serían solventados con un grito o una simple conversación a tiempo. Pero a veces no se tiene el valor y se acuden a alternativas que pueden aliviar un rato, pero en ocasiones dilatan el problema y dejan a los demás y a una misma en la cruel incertidumbre. ¿Lo ves como otra vía de escape o iluminación?

Pol Guasch: Hay algo en la historia que cuento que tiene que ver con la huida a otro reino, como para no sentir tanto, como para sentir menos. Pero esa huida se convierte en una fuga imposible…

Intentar existir sin familia, o despegarse de ella, con unos vínculos de raíz Mediterránea es como extirparte los órganos, aunque la fuerza estaría en trabajar para ver lo bueno, y conocer hasta que punto es limitante la familia tradicional. ¿Cómo es tu proceso? ¿Consideras que los vínculos los estás creando fuera?

Pol Guasch: Yo quería escribir un libro en que la familia se viera en su dimensión artificial y escogida, en su cotidianidad, en el fallo de la promesa de no agresión en la que se funda. A la vez, como un lugar que no te lo puede dar todo, al que no se lo puedes pedir todo. Y en esa encrucijada, en esa complejidad, está lo que quería escribir.

Entrevista a Pol Guasch: Pensando en el amor y la escritura

Entonces, ¿son los vínculos de amistad la alternativa a la familia del presente?

Pol Guasch: Una alternativa real, ¿no? La posibilidad de pensar otra vida juntos. Aunque esa es una lucha en la que cada vez me siento más solo. Leí Un Deseo Desmesurado De Amistad y me encantó. Repetiría cada frase de ese libro como si fuera mía.

¿Qué flores te gustan más ¿Porque te gustan que habiten la casa también secas?

Pol Guasch: La flores de mi casa tienen siempre una historia. Casi siempre tengo pero casi nunca las compro, son regalos que celebran momentos importantes. Mis favoritas: girasoles (por su rudeza bella), el lirio africano (flor del amor, se dice también), el lirio azafranado (por su fragilidad). Me encantan los ramos de flores silvestres.

¿Con qué palabra o frase iniciarías la carta a un recién nacido?

Pol Guasch: Dando la bienvenida, ¿no? Que eso es lo más importante.

Un paisaje

Pol Guasch: El que veo ahora: una placita nevada de la ciudad de Quebec.

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Pol Guasch Acaba de publicar Reliquia con la editorial Anagrama

Texto y fotos Rocío Madrid