Farrucas, la adolescencia en el barrio marginal de El Puche

Farrucas se ha estrenado este fin de semana en el Festival de Cine de Málaga. El cortometraje supone todo un retrato de lo que es tener dieciocho años en un barrio marginal.

Ian de la Rosa ha sido el primer director que se ha decidido a rodar en El Puche, barrio que, en la periferia de Almería, carece de infraestructuras básicas como servicios de limpieza o transporte público. En la actualidad está habitado mayoritariamente por familias de origen magrebí y gitanas. De entre sus adolescentes escogió a cuatro chicas sin conocimientos interpretativos para que protagonizaran su historia. El resultado es Farrucas.

Farrucas, la adolescencia en el barrio marginal de El Puche

Farrucas es la primera película rodada en El Puche, un barrio periférico de Almería. Has decidido mirar a tu tierra para el corto, ¿llevaba mucho tiempo en tu cabeza?

Ian de la Rosa: Conocí el barrio y a una de sus familias en 2018, y desde entonces la idea de grabar algo allí, de armar una historia. No me dejó hasta que conseguimos hacer Farrucas. Lo de rodar en Almería es algo que de momento voy a seguir haciendo.

Ha sido más de un año de trabajo junto a la Asociación Ítaca, ¿cómo ha sido el proceso?

Largo y difícil, como no podía ser de otra manera en un proyecto con estas características. Ítaca ha sido un pilar fundamental para que Farrucas se pudiera llevar a cabo. No sólo por el apoyo logístico, que ha sido mucho; también porque la asociación es para las protagonistas como una segunda casa. Esto lo hacia todo más fácil en muchos sentidos.

Farrucas, la adolescencia en el barrio marginal de El Puche

Ninguna de las cuatro protagonistas son actrices. ¿Cómo las elegiste?

Me guío por primeras impresiones y lo que tenga yo de intuición. La primera vez que vi a Hadoum, una de las protagonistas y la que guía el hilo argumental del corto, algo se despertó en mí y comenzó a operar desde el: tengo que hacer una peli con esta chica. A Fátima, Sheima y Sokayna, y a otras chicas que al final no aparecen en el corto, las conocí luego a través de Ítaca. Resultó que en mayor o menor medida las cuatro eran amigas. Fue a través de la observación, entrevistas grabadas y el propio azar que quedó el elenco final.

¿Cuál ha sido su reacción al ver Farrucas?

Diversa. En general creo que les ha gustado. Son personas muy inteligentes y exigentes en todos los niveles, y eso me encanta. Por lo que a nivel cinematográfico también tienen su propia mirada. Para mí lo más importante, y de lo que tengo muchas ganas, es de que ellas se vean en gran pantalla y reciban la reacción del público in situ.

Farrucas, la adolescencia en el barrio marginal de El Puche

El director, Ian de la Rosa.

¿Cuánto tienen de improvisación el guion y los diálogos?

Escribí el guion junto a una de las productoras, Jana Díaz Juhl. En ese sentido intentamos respetar las estructuras y reglas básicas. Luego en rodaje olvidamos por completo lo que habíamos escrito, excepto en algunos puntos o frases del guion que eran claves para armar el retrato de las cuatro protagonistas. Ellas realmente tienen una intuición y una vitalidad que traspasa la pantalla. Nunca se aprendieron el guion, sólo plantábamos la situación junto al coach, Nahuel Cardozo Basteiro. Marcábamos las frases y movimientos importantes y para el resto tenían bastante libertad.

Se estrena en el Festival de Málaga. ¿Qué ha supuesto para ti?

Es todo un honor y tengo muchas ganas, respondo a estas preguntas en el autobús de camino al Festival. Podré ver el corto en gran pantalla, algo que aún no ha sucedido, pues se montó a través de videollamadas en pleno confinamiento.

Farrucas, la adolescencia en el barrio marginal de El Puche

¿Qué recorrido va a tener a partir de ahora?

Espero que mucho. Marvin&Wayne es el sello que distribuye el cortometraje, estamos en las mejores manos. Hay un par de selecciones más, nada que se pueda hacer público aún.

Farrucas, la adolescencia en el barrio marginal de El Puche

Afirmas que Farrucas te ha mostrado “un nuevo camino cinematográfico y existencial por el que seguir e indagar”. ¿Ha cambiado tu modo de ver el cine?

Con esta afirmación me refiero al concepto de autoría, que a nivel personal, ha desaparecido. No es nada nuevo, el cine nunca ha sido posible gracias sólo a una persona. Es un acto de creación y esfuerzo colectivo. Farrucasme ha dejado esto claro, más que cualquier proyecto anterior en el que haya estado. Y digo esto sobre todo por las cuatro protagonistas, porque la mayoría de veces en rodaje sentía que eran ellas las que decidían qué ofrecían y qué no ante la cámara. Esa independencia y ese poder de decisión me parecieron preciosas y han hecho que el cortometraje esté mucho más vivo de lo que yo nunca hubiera podido conseguir tras siglos de escritura.