Chunlin Yu, chef del restaurante Ginnan en Barcelona, dibuja con su propuesta un nuevo concepto de tradición. Una tradición que ensambla lo mejor de la cocina catalana con la china más auténtica y ancestral.
Si hay una ciudad que ha sabido adaptarse a los tiempos, esa es Barcelona. Lejos de la avalancha de aperturas que vive Madrid, de sus grandes grupos de restauración y de sus hoteles de lujo, aquí los jóvenes cocineros han sabido encontrar su lugar. Todo vale: un antiguo garaje se reconvierte en un bar de vinos o en un gastronómico. Con unos pocos miles de euros, una cafetería en plena calle Aragón puede acabar siendo un restaurante chino-catalán, si es que la cocina de Ginnan puede definirse de alguna manera.
Imagenes superiores: Chunlin Yu con su equipo y Taro relleno de ostras
Chunlin Yu estudió en la Hoffman, en Barcelona
Cuando Chunlin Yu llegó a España con 15 años no sabía hablar español. Tampoco le gustaba la cocina. “De niño, tenía cero interés por la cocina, solo me gustaban el KFC y los fideos instantáneos”, comenta Yu, sentado en un taburete de la barra de su restaurante. Aunque su entrada en la restauración fue a través de un curso de grado medio de pastelería, pronto se decantó por la cocina salada, por lo que estudió en la Hoffman, en Barcelona. De ahí pasó a hacer prácticas en Luerna, en Santa Coloma, para después irse al Casino de Madrid con Paco Roncero, una experiencia que no le acabó de llenar.
Imagen superior: Guiso de alubias con galeras
Tras una pequeña parada en Mallorca, recaló en Gresca, donde adopta la cocina catalana como algo propio. Aun así, empezó a interesarse por la cocina china, que aprendió a través de YouTube, TikTok y los pocos recuerdos que conservaba.
Fue en 2025 cuando abrió el restaurante Ginko, en la calle Aragón, que más tarde cambió de nombre a Ginnan por un problema legal.
Aunque de su niñez guarda pocos recuerdos culinarios, sí recuerda un tofu con cangrejo o una Oreja guisada con pepino encurtido (12€) ahora versionada en su restaurante de Barcelona. Una oreja que, tras un guiso previo, se plancha y se acompaña de pepino encurtido, que aporta al conjunto un carácter fresco pese al sabor profundo de la casquería.
Chunlin Yu en su cocina
Ginnan, en Barcelona, un restaurante con varios registros
La fragilidad y la elegancia de la cocina de Chunlin Yu se condensan en una etérea Masa de taro frita, rellena de un guiso de ostra y kimchi (5€). Si algo define su proceso creativo es la obsesión, o quizá la necesidad, de unir sus dos culturas principales. De esa pulsión, nacen platos como el Guiso de tendones con habas tiernas y pilpil de bacalao (24€) sin duda una de las mejores elaboraciones del menú. Unos tendones poco habituales en la cocina mediterránea se cocinan durante horas hasta alcanzar una textura melosa, ideal junto al crujiente de las habitas. El pilpil aporta una untuosidad elegante y precisa.
Imagen superior: Montaje de mesa
De la huerta trae su Berenjena dorada con glaseado agripicante (8€) una elaboración pensada para compartir. Se rebozan en harina de maíz y después reciben un golpe de freidora. Una vez fritas, se glasean con sésamo y pimienta de Sichuan. Aunque en los primeros bocados la pimienta acapara el protagonismo, pronto empieza a abrirse paso el sabor de la berenjena. Aunque esta elaboración no siga del todo la línea de las anteriores, merece la pena probarla
Chunlin Yu tira de recuerdos para elaborar su carta
Otro rasgo que no pasa desapercibido en la cocina de Chunlin Yu, más allá del mestizaje de sabores, es la madurez. Con el Guiso de mongetes, galeras y colmenillas (21€) se despoja de las especias. Tan presentes en buena parte de sus platos, para llevarlo hacia sabores puros, reconocibles e intensos, un común denominador en el restaurante Ginnan en Barcelona
Oreja con pepino
Ya en los postres, el rollo de Arroz glutinoso se acompaña de un helado de alubia negra y frijoles dulces (7€) Como en los platos anteriores, la intensidad vuelve a ocupar el centro, aunque quizá este pase ganaría equilibrio si se redujera la cantidad de frijoles y de rollo.
Cuando se le pregunta a este joven cocinero cómo se ve dentro de cinco años, lo tiene claro: seguir creciendo. Aunque actualmente maneja varios proyectos que prefiere no hacer públicos, Yu posee algo que pocos cocineros tienen: instinto y una notable capacidad para combinar elementos que no son fáciles de armonizar.
Alubias con tendones
Todo en su cocina rezuma madurez, pero también deseo de profundizar y de abrir nuevos caminos. Tender puentes entre estas dos cocinas no es fácil, pero él lo ha conseguido.
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Ginnan Restaurante
Carrer de Aragó, 191
Barcelona
Precio medio: 40-50€
ig: ginnanrestaurante
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