La Casa Industrializada: Arquitectura del futuro

Durante toda la historia de la arquitectura la realización de casas indutrializadas ha sido un sueño que en muchos casos ha llegado a mal puerto. La arquitectura industrializada va evolucionando día a día y cada vez se utiliza más. En este artículo hablamos con dos arquitectos para que nos cuenten su experiencia en este asunto.

Pablo Saiz, arquitecto madrileño de 47 años, acaba de publicar un libro que analiza la historia hasta nuestros días de la industrialización de la arquitectura, concretamente en el mundo de la vivienda. La pregunta principal que se hace Pablo Saiz es, ¿cómo es posible que todavía se sigan construyendo las casas casi de la misma forma que en el siglo XIX? La tecnología ha llegado a todas las parcelas de nuestras vidas pero no a la arquitectura. Las casas, a excepción de un par de países en el mundo como son Japón y EEUU, se siguen haciendo de forma artesanal. En su libro da un repaso a la historia de las casas prefabricadas, desde la John Manning Portable Cottage (1833, Inglaterra), pasando por la vivienda (1929, Alemania) diseñada por Konrad Wachsmann para Albert Einstein, hasta ejemplos más recientes y cercanos como las casas de Modulab, o la Casa Garoza diseñada por Juan Herreros con la colaboración de la empresa Neoblock. En su libro, Pablo Saiz se enfrenta al tema con buen conocimiento ya que por un lado hizo su tesis doctoral sobre esta cuestión, y por otro lado, creó, junto a su hermano, la empresa Modulab. El título del volumen es “La Casa Industrializada, un sueño incompleto” (Nobuko diseño editorial), en él se compara repetidas veces la industria del automóvil con el de la construcción de viviendas. Mientras que en la primera, la tecnología, la calidad y el marketing han sido la clave, para la segunda, parece que la revolución industrial no ha llegado aún. ¿Por qué la casa industrializada no acaba de cuajar en España y en la mayoría de países del mundo? En este artículo entrevistamos a Pablo Saiz, autor del libro y también a Juan Herreros (1958, Madrid) uno de los arquitectos españoles más reconocidos internacionalmente y muy vinculado a la arquitectura industrializada.

La Casa Industrializada: Arquitectura del futuro

>>>> Entrevista con Pablo Saiz

¿Cuánto tiempo necesitaste para escribir tu libro?
El libro forma parte de mi tesis doctoral: La Casa Industrializada seis propuestas para este milenio. Comencé la investigación al fundar nuestro proyecto Modulab en el 2007, la escritura en serio comenzó por el 2010, la tesis la entregué a finales del 2015 y el libro finalmente salió en el 2018.

¿Qué dato o hecho histórico fue el que más te impactó cuando estabas haciendo la investigación? Por un lado, la cantidad de arquitectos e instituciones implicados en llevar este sueño adelante y, por otro, lo sonoro de sus fracasos. La historia de la casa industrializada es larga y a lo largo de ella cada uno se equivocó a su manera.

¿Qué diferencia hay entre una casa prefabricada de la casa industrializada?
Etimológicamente una casa prefabricada simplemente es una casa realizada de antemano, en taller o utilizando en su montaje elementos prefabricados. Una casa industrializada no solo puede emplear elementos prefabricados, sino que además utiliza las mismas estrategias de la industria con su misma finalidad: hacer accesible a la mayor población posible un producto de calidad. Para esto se ayudará de maquinaria, estandarización, diseño, organización del trabajo, etc.

Hablas de lo importante de la ligereza en la casa industrializada para que se puedan transportar sus elementos. ¿Ligereza es sinónimo de fragilidad, de mal aislamiento o de algo poco robusto? ¿Cómo tiene que ser una casa industrializada ligera para que su habitante se sienta cómo en una casa hecha de piedra o de hormigón?
En absoluto es sinónimo de todo eso. La cuestión de levedad o peso es una cuestión cultural. El mundo lo podemos dividir en dos zonas, las de los carpinteros y la de los albañiles, o más bien la de la tierra y la de los árboles, el aire. Cada uno se siente seguro en lo que su cultura ha definido como seguro. Un habitante de Suecia se encuentra perfectamente seguro en su casa de madera, ya que culturalmente le resulta habitual. En nuestro país resulta complicado convencer a alguien que no conoce las bondades de la madera o de la construcción ligera que abandone sus convicciones culturales que están ancladas en su cerebro reptiliano, en el hipotálamo. Pero una construcción ligera es estable y duradera, yo he estado en casas de madera construidas en el siglo XIX y se encuentran en perfecto estado y son además tremendamente confortables, y térmicamente funcionan mejor que una de ladrillo, piedra u hormigón sin minusvalorar estas.

Imágenes superiores de Vipp Shelter es una casa refugio industrializada de fin de semana para urbanitas. Se fabrica en 6 meses y se instala en tres días. Son 55 m2 con todo incluido, desde la cocina hasta las sábanas. Su precio, de 580.000 euros, la aleja del concepto de casas prefabricadas baratas. El creador es Vipp, una marca danesa de diseño y producción de objetos metálicos para el hogar que se fundó en 1939. Empezaron fabricando una papelera, años más tarde en 2012, una cocina y desde el 2014 también casas. vipp.com

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Imagen superior: Vivienda modular ecoeficiente. 2007 Modulab. Fotografía: Ojovivo

Creaste en 2007 con tu hermano la empresa Modulab, en la que tú ya no sigues trabajando pero tu hermano sí. Durante el tiempo que estuviste, ¿qué inconvenientes viste que había en el mercado para que este tipo de viviendas funcionen? ¿qué harías diferente si tuvieras que montar otra empresa similar hoy en día?
Inconvenientes varios. Aparecimos en el mercado en plena crisis y como en todas las crisis este tipo de construcciones se vio como el gran remedio. La gente se interesó ante la promesa que las casa fabricadas batirían por precio a la construcción tradicional más barata del mercado. La prensa y algunos fabricantes alimentaron este mito y se prometieron cosas que no eran una realidad. Por otro lado, nosotros apostamos por un sistema en madera y una construcción con unos estándares muy altos en sostenibilidad, biohabitabilidad, eficiencia energética. Teníamos un producto muy bueno pero no era quizá el momento del mercado. Hoy en día las cosas han cambiado mucho. La percepción hacia este tipo de construcciones es distinta. Se le sigue pidiendo precio, y no está mal que sea así, pero el público lo ve cada día más como una alternativa de calidad a la construcción tradicional. Crear una empresa similar ahora partiría de la ventaja que hemos aprendido, no solo de nuestros errores, sino de los errores de los demás. Ahora nos resultaría más sencillo encontrar un producto que encaje en un mercado como el de hoy, en el que la eficiencia energética y la sostenibilidad son inquietudes de un sector importante de la población. Y en esto es en lo que continúa Modulab.

Me llama la atención que hables de lo importante que es el marketing y la publicidad para que la casa industrializada funcione en España. Explícanos por qué.
La finalidad de los productos industriales no está en la misma producción, sino en ser finalmente consumidos por la población. Sin consumo no hay producción. Llegó un momento en el que el problema del coche no residía en la producción, sino en su venta, y esto pasó con el resto de productos industriales, había una enorme capacidad de producción y había que darle salida a través del consumo. Para eso se echó mano de la publicidad. Para que la casa consiga un grado de mejora a través de los procesos industriales, tiene que existir una producción sostenida y suficiente para soportar el entramado industrial sobre el que se sustenta y permitir mejoras continuadas. Para esto hay que dar a conocer la casa industrializada. Para que el público la demande tiene que convertirse en un objeto de deseo y este ha sido siempre el cometido de la publicidad y del marketing. La casa industrializada tiene que valerse de dichas estrategias, porque forman parte del resto de productos industriales. Todo lo que nos rodea está realizado por la industria, nuestro coche, el móvil, los utensilios que tenemos en casa, mobiliario, nuestra ropa, todo; y casi todo ello ha llegado antes a nosotros a través de la publicidad, que nos ha permitido conocerlo para desearlo. Sé que muchos, incluso yo, miramos con recelo los términos publicidad y consumo, pero debemos entenderlos, no como elementos perversos del sistema, sino como la posibilidad de dar a conocer lo que hacemos para que podamos seguir haciéndolo.

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Imagen superior: Transportando un módulo de vivienda de la empresa Modulab.

Está claro que el precio es algo importante para que este tipo de casas funcionen. Es curioso como Ikea ha llegado a todo el mundo, incluso a la gente que no presta demasiada importancia al diseño. En moda pasa lo mismo con Inditex. ¿Para que triunfe la casa industrializada en España habría que hacer una gran producción en serie y reducir el precio al máximo? Ikea ya está utilizando un sistema industrializado para realizar viviendas, de momento son pequeñas urbanizaciones de casas en hilera en Suecia y en Inglaterra, y aún no se ha animado a hacer pequeñas viviendas de fin de semana, que creo que sería un producto excelente para desarrollar. Por supuesto que el precio es algo importante, pero el objetivo no debe ser reducir el precio al máximo porque este sería un camino tendente a cero y es económicamente inviable. Ford no abarató el precio del automóvil, Ford encareció levemente el coche de caballos que era lo que el automóvil vino a sustituir. La producción industrial no hizo cada año coches más baratos que el año anterior sino coches mejores a un precio similar. Para mí esto es lo que tendría que hacer la casa industrializada. Los productores también tienen la posibilidad de elegir y, con el símil del coche decidir si quieres ser Dacia o Mercedes, habiendo sitio para todos los productores entre medias y por encima de eso.

Elemento de sostenibilidad y ecología. ¿Por qué una casa industrializada es más respetuosa con el medio ambiente que una, por ejemplo, de hormigón? ¿Una casa industrializada puede ser de hormigón?
Una casa industrializada puede ser de hormigón, y tienen la ventaja del factor cultural como dije antes. Sin animo de hablar mal de un material, puesto que todos son buenos en la función que deben cumplir, una casa en madera es de largo más sostenible que una casa de hormigón, si las cosas se hacen bien y se utiliza madera con sellos de explotación sostenible etc. Una casa industrializada es sostenible en cuanto a que usa los recursos apropiados, en su cantidad justa, para realizar de manera eficaz un objeto técnico que funciona de manera eficaz, es decir, no requiere excesivo mantenimiento, es duradera, funcional y consume poca energía. Esto es lo que propone la Casa Industrializada y lo que las buenas prácticas han demostrado que pueden lograr, aunque aún queda camino por delante, estamos empezando. Por otro lado, una casa industrializada se basa en el montaje más que en la fusión de sus elementos, en algo concreto e indestructible. Las lógicas del montaje funcionan a la inversa, como lógicas del desmontaje, con lo que la casa industrializada participa de la idea de reversibilidad que facilita una economía circular, en lugar de la cuna a la tumba, de la cuna a la cuna. Y ésta para mí es la gran promesa de la casa industrializada, poder vivir en una casa que sea fiel reflejo de las tecnologías e inquietudes de su tiempo.

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Imagen superior: Casa Garoza. 2010. Sierra de Ávila. Estudio Herreros. Fotografía: Javier Callejas.

>>> Entrevista a Juan Herreros

Diseñaste una casa unifamiliar industrializada, la Casa Garoza en 2008. ¿Has vuelto a hacer algún proyecto de casa unifamiliar industrializada?
La industrialización de la arquitectura, no solo de la casa, es una línea de trabajo constante en nuestro estudio. Nuestra última aportación a la cadena es una vivienda de vacaciones que acabamos de rematar en Mallorca.

¿Por qué crees que la casa unifamiliar industrializada no llega a despegar en España?
Creo que hay tres ideas preconcebidas, prejuicios en toda la regla, que frenan el desarrollo de la vivienda industrializada. La primera supone que entre una vivienda convencional y una industrializada, el motivo para elegir la industrializada es que es más barata, como si la aceptación de la industrialización fuera el precio que se paga por ese ahorro y no el aumento de calidad y prestaciones que proporciona la industria. La segunda se refiere a la fantasía de la estabilidad de la construcción tradicional frente a la fragilidad de la construcción industrializada, algo que contradice toda la cultura material y la confianza en la tecnología que desplegamos en todos los ingredientes de nuestra vida cotidiana. La tercera tiene que ver con el peso de la casa como modelo de prestigio de sus propietarios que hace que el mejor elogio que puede recibir una casa industrializada es que no lo parece.

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Imagen superior: Casa Garoza. 2010. Sierra de Ávila. Estudio Herreros. Fotografía: Javier Callejas.

¿Son todo ventajas en una casa industrializada? Desde tu punto de vista, ¿que aspectos positivos y negativos tiene la casa industrializada hoy en día?
Si nos atenemos a las razones más prácticas para tomar la decisión de habitar una de estas casas, lo primero que hay que mencionar es la anticipación precisa en materia de costes, tiempos y calidades, algo que destierra la incertidumbre muchas veces convertida en verdadera pesadilla que suele acompañar a los que deciden construirse una vivienda tradicional. Por otro lado, están las razones puramente técnicas, relativas a la posibilidad de usar materiales, instalaciones y sistemas constructivos de alta calidad no disponibles en todos los entornos para que puedan ser trasladados e instalados en el lugar de destino. La parte difícil viene del cambio de mentalidad que exige hacerse una casa en la que todo debe estar decidido antes de empezar a construir y de aceptar las limitaciones de la industria que, aunque son menos y más justificadas que las de la construcción tradicional, son diferentes y exigen entrar en sintonía con otra cultura constructiva que debe considerar los tamaños de los camiones, la renuncia al agua en la puesta en obra, la componente medioambiental de ciertos materiales, si bien son todos elementos de nuestros compromisos con el presente. No hay más que ver el destrozo del entorno y la cantidad de residuos incontrolados que acarrea la construcción de cualquier casa convencional.

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Imagen superior: Proceso de montaje de la Casa Garoza. 2010. Sierra de Ávila. Estudio Herreros. Fotografía: Javier Callejas.

¿Por qué la casa industrializada tiene que ser ligera?
Porque se construye con elementos ligeros que deben ser compatibles, fácilmente manipulables, pesar poco para poder transportar los componentes a la obra… pero prefiero enfocarlo haciendo una defensa de la ligereza como aglutinante de nuestra relación con el mundo, o dicho de otra forma, como la celebración del abandono de la sólida pesadez del pasado y sus técnicas constructivas esclavistas. Construirse hoy una vivienda industrializada es un acto de compromiso con nuestra cultura material, con la inmediatez del presente que cada día acepta con más dificultad laboriosos procesos y esperas y, sobre todo, es entregarse a la experiencia de habitar lo inesperado; una casa que será poco exigente, que permitirá un morar ligero y displicente, sin la carga del abrumador romanticismo de las casas de nuestros abuelos traídas a la fuerza a un presente que ya no les pertenece.

¿El concepto de ligereza puede ser un factor de rechazo entre los posibles consumidores españoles?
Espero que después de escuchar lo que acabo de decir se lo piensen dos veces antes de rechazar su tiempo y abrazar un pasado incongruente. La ligereza es una conquista, en absoluto una merma de calidad o pérdida de raigambre. Comparemos el trabajo de un albañil a las 8 de la mañana que construye al aire libre nuestro refugio de montaña con el del operario de una planta industrial. ¿Qué idea de calidad de vida preferimos? ¿La casa industrializada es un concepto relacionado con multinacionales, globalización y producción en serie? No necesariamente. No conozco ninguna apuesta por la industrialización de la vivienda que tenga el poder económico y global de los fabricantes de cemento, ni la potencia productiva de cualquier marca de coches… Pero ya puestos, estoy dispuesto a aceptar que sería excelente que aparecieran una serie de fábricas globales de viviendas “prefabricadas” para producir miles de unidades cuyo destino emocionante no sería otro que la resolución del derecho universal a la vivienda, algo que posiblemente solo se podrá lograr a través de una producción en masa. De todas formas, esto tiene poco que ver con “industrializar” la arquitectura residencial utilizando exclusivamente recursos tecnológicos, pero siguiendo las rutinas del proyecto arquitectónico con la pretensión de desarrollar un sistema de diseño y construcción personalizable, sin la pretensión de formar un catálogo de modelos. Lo primero sería extraordinario que finalmente encontrara un lugar, y lo segundo supone la superación del modelo fordista que fascinó al movimiento moderno en favor de crear un banco de pruebas de la arquitectura del futuro a base de casos singulares que conforman una investigación colectiva, que no tiene por qué renunciar a ser local, a usar materiales y artesanías disponibles con su propias tradiciones, a recuperar a los mejores carpinteros y cerrajeros de siempre y darles un nuevo espacio en lugar de asumir su desaparición como inevitable.

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Imagen superior: Casa EH es una residencia de verano ubicada en el norte de Mallorca. Tiene 180 m2 repartidos en dos plantas. El estudio de Juan Herreros necesitó 4 meses para hacer el proyecto. Se tardó 5 meses en fabricar en Madrid los 18 módulos tridimensionales que luego se transportaron en camión hasta Valencia y desde allí en barco. Está acabada en un material sostenible que conforma paneles de viruta de madera y cemento. Se climatiza con suelo radiante frío-calor con el apoyo de ventilación para evitar condensaciones.


¿En qué han cambiado vuestras rutinas de diseño y construcción de viviendas industrializadas en estos últimos 10 años?
La casa Garoza se diseñó como una vivienda convencional que luego decidimos industrializar. Aunque su construcción e instalación se realizaron en 5 meses, el proceso completo nos costó 2 años (hasta 2010). Desde entonces hemos aprendido que diseñar para la industria exige “diseñar con la industria” desde el primer momento y no industrializar proyectos pensados al margen de sus medios y limitaciones que luego exigen un trabajo agotador de traducción de lenguajes y tecnologías. Nuestros tiempos ahora se han reducido a un año entre encargo y estreno de la casa.

¿Cómo ha cambiado la industria en este tiempo?
Cuando empecé a desarrollar el tema, los industriales con los que trabajábamos no hacían casas, sino construcciones muy banales como casetas de obra o barracones militares. Hoy en día como ya hay un buen número de empresas centradas en la industrialización de la vivienda que mantienen programas de investigación y mejora muy sofisticados.

¿Y la arquitectura, cómo ha incorporado los procesos industriales en la construcción de viviendas?
Lo que más me interesa de la vivienda industrializada ahora es que estas pequeñas construcciones quizás estén siendo el laboratorio de cambios en los sistemas constructivos de edificios más grandes en medios que no disponen de tecnologías avanzadas, algo así como una tecnificación en clave tecno-pop de las artesanías locales, y me pregunto si quizás la vivienda es de nuevo el entorno en el que la arquitectura está escribiendo su futuro.