
La Cucaracha nació hace más de un año para traer la mejor música y sonidos de siempre al presente… Ahora con La Gran Cucaracha: Un Ratito Más Festival, la fiesta continúa tras los conciertos de Bad Bunny
La Cucaracha es una sacudida nocturna que ha convertido Madrid en un punto de encuentro para la cultura latina. Nacida entre el club, la calle y la comunidad creativa, propone noches largas donde el reggaetón, la salsa, la electrónica y los sonidos urbanos conviven sin jerarquías. Más que un evento, es una energía colectiva que mezcla baile, identidad y celebración, con un público que no va solo a escuchar música, sino a vivirla. En plena vorágine de la ciudad, ha conseguido algo claro: que la noche tenga acento caribeño.

Del 30 de mayo al 15 de junio, Florida Park acogerá ocho noches especiales que reunirán orquestas, DJs, performers y artistas internacionales vinculados a Puerto Rico y a la música tropical. Hablamos con La Cucaracha Team para conocer el origen de esta fiesta
Músico tocando el güiro
¿Cómo nació La Cucaracha como fiesta en Madrid y cuál fue la idea original detrás de su creación?
(La Cucaracha) La Cucaracha nació de forma muy orgánica. Desde el respeto a la música tropical, al baile y a la cultura latina. Era una idea que llevaba tiempo rondando hasta que apareció el momento adecuado para hacerla realidad. Madrid siempre ha tenido espacios, comunidades y colectivos que llevan muchísimo tiempo celebrando y defendiendo estos sonidos, y precisamente La Cucaracha nace desde la admiración hacia toda esa cultura. La intención nunca fue reinventar nada, sino aportar una nueva energía y crear un espacio donde distintas escenas y generaciones pudieran convivir alrededor del baile, la música y la celebración colectiva.
¿Qué fue lo que inspiró el formato de La Cucaracha, mezclando música latina, baile y performance en un entorno de club?
(La Cucaracha) La inspiración viene sobre todo de las fiestas populares del Caribe y de la forma en la que allí la música se vive colectivamente. La Cucaracha intenta trasladar parte de esa energía a Madrid desde el máximo respeto y admiración hacia la cultura. También existía la intención de construir algo dinámico y abierto, muy conectado a la idea de crossover latino, donde conviven salsa brava, salsa romántica, plena, merengue, bachata, reggaetón clásico y otros sonidos tropicales dentro de un mismo universo.
Fotografías de La Gran Cucaracha (@lacucaracha_madrid) por Otegix (@otegix)
“La idea nunca fue mirar estos géneros desde la nostalgia, sino entenderlos como algo completamente vivo y contemporáneo. Son sonidos con una fuerza cultural enorme que hoy vuelven a conectar con nuevas generaciones y conviven de forma natural con escenas urbanas, fashion, queer”
¿Qué buscabais transmitir con una fiesta que celebra salsa, bachata, merengue y ritmos latinos dentro de un contexto urbano madrileño?
(La Cucaracha) La idea nunca fue mirar estos géneros desde la nostalgia, sino entenderlos como algo completamente vivo y contemporáneo. Son sonidos con una fuerza cultural enorme que hoy vuelven a conectar con nuevas generaciones y conviven de forma natural con escenas urbanas, fashion, queer, entre otras. De alguna forma, el proyecto apareció en un momento muy especial.
Semanas antes de su estreno se lanzó Debí Tirar Más Fotos de Bad Bunny y empezamos a ver cómo muchos artistas globales como Karol G, Nathy Peluso o el propio Benito volvían la mirada hacia la música tropical y sus raíces culturales. Más que una tendencia puntual, parece una conversación cultural mucho más profunda que vuelve a poner estos sonidos en el centro y a conectarlos con nuevas generaciones y público internacional.

“Interesa mucho la idea de la diáspora latina como algo vivo, híbrido y contemporáneo. En la pista conviven personas nacidas en Latinoamérica con gente de Madrid, Europa u otras nacionalidades que conectan desde lugares completamente distintos. La música funciona como un idioma común”
En una ciudad con tanta oferta nocturna, ¿qué pensáis que desmarca a La Cucaracha de otras fiestas y sesiones regulares?
(La Cucaracha) Probablemente la sensación de comunidad que se genera alrededor de la pista. La Cucaracha intenta ser un espacio abierto donde conviven personas muy distintas entre sí: comunidad latina, comunidad queer, músicos, bailarines, creativos, gente joven, generaciones diferentes… Todo termina mezclándose desde un lugar bastante honesto donde el baile tiene muchísimo protagonismo. Más que una fiesta para observar, siempre ha intentado ser una fiesta para participar, compartir y conectar.
¿Cómo describiríais la diáspora cultural que queréis promover con La Cucaracha, tanto en términos musicales como de comunidad en la pista?
(La Cucaracha) Interesa mucho la idea de la diáspora latina como algo vivo, híbrido y contemporáneo. En la pista conviven personas nacidas en Latinoamérica con gente de Madrid, Europa u otras nacionalidades que conectan desde lugares completamente distintos. La música funciona como un idioma común y la intención siempre ha sido crear un espacio donde distintas escenas y comunidades puedan convivir con naturalidad, celebrando la riqueza cultural de la música tropical y todo lo que representa alrededor del baile, la identidad y la celebración colectiva.

“Puerto Rico fue una experiencia muy importante para el proyecto. Estar allí durante la residencia No Me Quiero Ir de Aquí y volver después para las Fiestas de la Calle San Sebastián permitió entender mucho mejor el peso cultural que tiene la música dentro de la vida cotidiana de la isla del encanto”
¿Quiénes están detrás de La Cucaracha como proyecto y cómo se juntó ese equipo?
(La Cucaracha) Detrás hay un grupo muy diverso de personas: DJs, músicos, bailarines, performers, creativos, amigos… Mucha gente viene de mundos distintos, pero comparte una sensibilidad muy concreta hacia la música, la cultura y la comunidad latina. El proyecto ha crecido de forma muy orgánica, casi como una familia extendida donde cada persona ha ido aportando algo distinto al universo de La Cucaracha.
Habéis estado en Puerto Rico haciendo la fiesta: ¿cómo fue esa experiencia? ¿Qué aprendisteis de uno de los países más importantes de la música a nivel mundial?
(La Cucaracha) Puerto Rico fue una experiencia muy importante para el proyecto. Estar allí durante la residencia No Me Quiero Ir de Aquí y volver después para las Fiestas de la Calle San Sebastián permitió entender mucho mejor el peso cultural que tiene la música dentro de la vida cotidiana de la isla del encanto. Fue también una experiencia muy emocionante por la forma en la que la comunidad acogió el proyecto.
Puerto Rico es un lugar con una riqueza cultural inmensa y con una relación muy especial con la música, el baile y la celebración. La isla terminó convirtiéndose casi en una segunda casa para La Cucaracha. Hay algo muy magnético en Puerto Rico, en su increíble gente y en la forma en la que se vive la música allí.

“Siempre existe una intención clara de respetar y poner en valor los sonidos clásicos y la música tropical”
La fiesta tiene música en vivo, DJs, performances y baile espontáneo. ¿Cómo os imagináis la experiencia ideal de una persona que viene por primera vez?
(La Cucaracha) Nos gusta pensar que alguien entra sin saber muy bien qué esperar y termina sintiendo que forma parte de algo. Que en una misma noche pueda encontrarse con una orquesta de salsa, un concurso de baile improvisado, un DJ set inesperado y acabar bailando con desconocidos como si se conocieran de toda la vida.
¿Qué tipo de conexión buscáis crear entre la música en vivo y los sets más modernos?
(La Cucaracha) Siempre existe una intención clara de respetar y poner en valor los sonidos clásicos y la música tropical. Esa es la base del proyecto. Pero, al mismo tiempo, las sesiones evolucionan durante muchas horas y la idea es que distintos géneros puedan convivir de forma natural: salsa, merengue, plena, boogaloo, reggaetón clásico, afro house o sonidos más electrónicos. No desde la fusión forzada, sino desde el respeto a la raíz musical y entendiendo que todas esas escenas dialogan constantemente hoy en día.

“La gente ya no venía solamente por curiosidad, sino porque realmente entendía el universo de La Cucaracha. Ahí sentimos que se había convertido en una comunidad y no solo en una fiesta”
¿En qué momento sentisteis que La Cucaracha había logrado su propia identidad dentro de la escena madrileña?
(La Cucaracha) Quizá cuando vimos que la gente ya no venía solamente por curiosidad, sino porque realmente entendía el universo de La Cucaracha. Ahí sentimos que se había convertido en una comunidad y no solo en una fiesta. Aun así, queda muchísimo por aprender y construir. La Cucaracha apenas lleva un año y todo sigue evolucionando constantemente.
¿Qué importancia tiene para vosotros el elemento de la pista de baile donde el público pasa de espectador a protagonista?
(La Cucaracha) Es probablemente lo más importante. La Cucaracha funciona cuando desaparece la barrera entre escenario y pista y la gente empieza a formar parte activa de lo que ocurre. El Internacional, además, es un espacio pequeño, muy imperfecto incluso, pero precisamente ahí aparece algo muy especial: cercanía, calor y una sensación colectiva difícil de replicar en otros formatos más grandes.

“El Internacional siempre será la casa y el lugar donde nació todo, pero el propio crecimiento del público y la energía del proyecto fueron empujando poco a poco a imaginar formatos más grandes sin perder la esencia original”
¿Cómo ha evolucionado La Cucaracha desde sus primeras sesiones hasta formatos más grandes como La Gran Cucaracha?
(La Cucaracha) Ha evolucionado de forma bastante orgánica. El formato original en El Internacional sigue siendo el corazón del proyecto: algo íntimo, cercano y muy centrado en la energía de la pista. La Gran Cucaracha nace simplemente como una forma de poder compartir esa experiencia con más gente y ampliar ciertas posibilidades artísticas: orquestas más grandes, invitados internacionales, performances, cuerpos de baile o formatos más ambiciosos de producción, siempre intentando mantener la esencia original. Ahí aparecen colaboraciones y artistas que ayudan muchísimo a expandir el universo visual y musical del proyecto, como Caribe Mami desde la dirección coreográfica, Laura Bluetooth desde la performance o artistas internacionales como Gia Fu.
¿Teníais intención desde el principio de crecer más allá de El Internacional o ha sido algo orgánico?
(La Cucaracha) Ha sido bastante orgánico. El Internacional siempre será la casa y el lugar donde nació todo, pero el propio crecimiento del público y la energía del proyecto fueron empujando poco a poco a imaginar formatos más grandes sin perder la esencia original.

¿Qué experiencias o reacciones del público os han sorprendido más desde que empezasteis?
(La Cucaracha) Nos sigue sorprendiendo muchísimo la mezcla de personas que conecta con La Cucaracha. Ver generaciones, escenas y perfiles completamente distintos compartiendo pista y energía probablemente sea lo más bonito del proyecto.
Si pudierais definir La Cucaracha con tres palabras que resumieran su espíritu, ¿cuáles serían?
(La Cucaracha) Ritmo, comunidad y libertad.

“La intención es seguir creciendo sin perder autenticidad ni cercanía”
¿Cómo veis La Cucaracha en uno, tres y cinco años? ¿Cuál sería el mayor sueño que os gustaría conseguir con este proyecto?
(La Cucaracha) La intención es seguir creciendo sin perder autenticidad ni cercanía. Seguir construyendo comunidad, seguir aprendiendo y poder continuar generando espacios donde la música tropical y la cultura latina tengan el protagonismo que merecen. Más que convertirse simplemente en una fiesta grande, el sueño sería seguir conectando personas, ciudades y escenas distintas a través de la música y la celebración colectiva.
Coincidiendo con los conciertos de Bad Bunny en Madrid, lanzáis La Gran Cucaracha – Un Ratito Más Festival. ¿Qué representa este formato especial?
(La Cucaracha) La Gran Cucaracha – Un Ratito Más Festival nace con la intención de trasladar a Madrid toda la energía y el vínculo que La Cucaracha ha construido con Puerto Rico durante el último año. La idea nunca fue inventar algo puertorriqueño, sino traer a Madrid una versión ampliada del universo de La Cucaracha muy inspirada por todo lo vivido en la isla.