
La Primera, obra de Hue Studio, se ubica en Sant Vicenç de Montalt, justo donde el casco antiguo empieza a deshilacharse y cede el paso a una retahíla de viviendas unifamiliares, todas blancas, todas correctas y todas ajenas a su contexto.
Hue Studio, dirigido por Sergi Viñals, decidió llevar la contraria a la despersonalización del entorno maresmense. Rechazó la circundante uniformidad y llevó a cabo una propuesta más arraigada, vinculada a la memoria construida del lugar, a las masías y a una lógica vernácula que parecía haber quedado olvidada en la mencionada urbanización. Asumiendo y adaptándose a las condiciones preexistentes de la parcela, una de las últimas sin edificar, el despacho conservó los árboles mediterráneos centenarios y dejó que estos condicionasen la configuración de La Primera.

Tres volúmenes en vez de uno
Con todo esto en cuenta, Hue Studio creó una retícula modular compuesta por tres rectángulos, colocados según dos criterios principales: la posición de los árboles y la orientación solar. De este modo, se consiguió combinar espacios amplios y conectados para la vida en común –como el salón, el comedor y la cocina– con otros más separados –los dormitorios–, que ofrecen mayor intimidad y facilitan posibles cambios en el uso de la vivienda en el futuro.






Además, Hue Studio añadió dos patios entre los cuerpos que juegan un papel fundamental en el funcionamiento climático de La Primera. Gracias a ellos, todas las estancias reciben luz natural, se favorece la ventilación cruzada durante el verano y se optimiza la captación solar en invierno, sin necesidad de sistemas como el aire acondicionado.




