Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocina

Marta M. Soldevilla es directora creativa de sol dela villa. Una marca de ropa con la que empezó en el 2016 y donde la gastronomía ha sido siempre un ingrediente fundamental. Esta barcelonesa de 27 años nos enseña su proceso creativo a través de la cocina. Regalándonos alguna de sus recetas; y con ella sus secretos.

Para Soldevilla el mundo es diseño, su entorno está dibujado, proyectado, pensado. Por ello aprende observándolo. De ahí nace su interés por la moda y la gastronomía. Dos costumbres estéticas que envuelven su vida y forman su imaginario: “Considero que ser diseñadora te permite tener una visión crítica y constructiva de todo lo que te rodea y es aplicable al día a día.”

Imagen superior: Pedregada de queso y confitura por Marta M Soldevilla

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaImagen superior: Imagen de la colección Oda de Marta M Soldevilla. Dirección artística de Isabella Killoran, fotografía de JP Bonino Muah, maquillaje de Ana Sánchez-Peña y Clara Diez como modelo.

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaImagen superior: Canelón de chocolate con aceite de romero, de Marta M Soldevilla

Marta M. Soldevilla es una promesa de la moda y la gastronomía. Fielmente vinculada a su Barcelona mediterránea sus diseños hablan de experiencias intemporales. Composiciones muy de nosotros -de nuestra cultura- bañadas por la actualidad irremediable de nuestro tiempo, en el que vivimos. Diseños sobrios que dialogan con nuestro pasado y que lanzan un testigo al futuro.

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaImagen superior: Piedra para el canelón de chocolate

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaImagen superior: Pedregada de queso y confitura

La comida comenzó a tener una fuerte presencia en su trayectoria a través de sus viajes. Experimentaba, probaba, saboreaba y miraba. Con todo volvía a casa: llena de nuevos matices, visuales y gustativos. Pero más recientemente, como a muchos y muchas de nosotros, el confinamiento la llevó de nuevo a la cocina: “Durante el confinamiento me costaba mucho salir del chándal, lo cual, como diseñadora de moda, me preocupaba. Empecé a pensar formas de encontrar la motivación en el acto de vestirme de forma que generé un vínculo entre mi vestimenta y la cocina. Y así, cada día, me vestía para comer e intentaba matchear los colores de la comida con mi vestimenta.”

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaImagen superior: Marta M Soldevilla preparando una quiche de calabacín llevando una camiseta de Acne Studios

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaImagen superior: Marta M Soldevilla llevando zapatos de Prada y bandeja Alessi

Pero antes del confinamiento Marta M. Soldevilla ya había utilizado la cocina como referencia en sus dos últimas colecciones: “En mi primera colección, Raw, que hablaba de un momento de proceso en que todo era cambiante pero nunca estanco, hacía referencia a un proceso de cocción y a la belleza de un estado promiscuo de algo. Pero en mi última colección, Oda, la comida tuvo aún más relevancia, quería hablar de la belleza de lo cotidiano, y especialmente de nuestro país. La comida tiene mucha relevancia en nuestra cultura y nos toca a todos, así pues, comunicar a través de ella era una apuesta segura. El objetivo era hacer una reflexión acerca del valor de las cosas que no valoramos debido al fácil acceso que tenemos a ellas.”

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocina

Imagen superior: Fotografía de la colección Oda de Marta M Soldevilla

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaFotografía superior: colección Oda de Marta M Soldevilla y dirección artística de Laura Puigdellívol, expuesto en SOLO 100 SHOW de Casa Antillón

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaFotografía superior: pantalón de la colección Oda de Marta M Soldevilla, expuesto en SOLO 100 SHOW de Casa Antillón

Durante la conversación Marta me enseña una receta, dice que uno de sus platos favoritos. “No tiene más secreto que usar buenos ingredientes, buenas proporciones y tomar el plato blanco como un canvas para crear una bonita composición. Es la ensalada de lenteja caviar con higos, ricota y nueces. Suelo comprar las lentejas cocidas en la tienda de legumbres de mi pueblo, siempre es mejor que sea la lenteja más pequeña (en mi tienda la llaman caviar). En esta ocasión vamos a hacer la receta en cada plato individualmente. El primer paso es hacer una cama de lentejas solas, encima ponemos dos o tres cucharadas de ricota en el centro (recomiendo mezclar la ricota en su recipiente original antes de servirla). Pasamos a los higos, el higo le da muchísima belleza al plato, es por eso que suelo servirlos con piel, para que conserven su forma, eso sí, lavados previamente. Los cortamos a gajos, suelen salir 6 gajos, pero puede variar en función del tamaño del fruto; y los dejamos reposar entre el límite de la ricota y las lentejas, creando una circunferencia alrededor. Ahora viene el aliñado, empezaremos con unas escamas de sal marina junto con un poco de pimienta negra (recién molida a poder ser) y abundante aceite, les dará brillo a las lentejas. Finalmente, rompemos las nueces con las manos mientras las dejamos caer aleatoriamente dándole una textura crujiente a la ensalada. Y voilà, a disfrutar :)!”

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaFotografía superior: Bocado de lenteja caviar, higo, ricota y nueces, receta de Marta M Soldevilla

Ingredientes de ensalada de lenteja caviar con ricota, higos y nueces de Marta M. Soldevilla:

250gr de Lenteja caviar

150gr de Ricota

3 Higos

4/5 Nueces troceadas

Aceite de oliva, sal y pimienta al gusto.

Marta M. Soldevilla: proceso creativo a través de la cocinaFotografía superior: camiseta de la colección Oda de Marta M Soldevilla, expuesto en SOLO 100 SHOW de Casa Antillón

En realidad, Marta M. Soldevilla siempre ha cocinado sus diseños. En la moda utilizando telas y costuras. Ingredientes que con la ayuda de la aguja y el hilo conseguía freír, hervir y salpimentar. Platos únicos que encajan como un guante quedándose grabados en nuestra retina. Y que ahora también tienen un segundo hogar en las papilas exquisitas de nuestro paladar.