Más que Arco

Arco es, en realidad, más que Arco. Porque si fuera solo ARCO sería muy aburrido, la verdad. Aburrido como los mismos estands repitiéndose año tras año, con los mismos artistas repitiéndose año tras año. Aburrido como los mismos discursos, los mismos pasillos y los mismos galeristas. Aburrido como las mismas polémicas que únicamente sirven de punchline para una prensa que no entiende lo que está viendo o (voy a ser benévolo) no tiene tiempo/espacio para poder explicarlo. En su momento ya pasó con el Franco de Eugenio Merino. Esta vez ha pasado con los “Presos Políticos” de Santiago Sierra (imagen arriba). Un anzuelo (típico de este artista) que las autoridades (Ifema) picaron con tanta rapidez como estupidez. La obra tenía sentido si creaba polémica. Así lo entendieron seguro el propio artista y la galerista (Helga de Alvear) que la situó en un enorme muro nada más entrar en la feria. Vendida en menos tiempo del que tuvo para exponerla. Objetivo cumplido. Bastaba con dejarla ahí y no hacerle caso para que nadie se enterara y se convirtiera en lo que es: una obra burda y simplona de provocación social y política. La buena conciencia de un mundillo al que le repiten sin cesar que está desconectado de la realidad social y de los “problemas reales”. En fin.

Porque ARCO es una reunión de amigos. Sirve (y mucho) para hacer contactos y encontrarse con gente interesante. Una reunión de viejos amigos del cole que se ven una vez al año. Y, como tal, las conversaciones, las propuestas y las obras tienen un aire de dejà-vu (voy a volver a ser benévolo), de recalentado. Eso no quita que siempre haya cosas buenas que ver; conocidas o no. Este año, por ejemplo, han destacado los estands, perfectamente montados, de Parra & Romero, RocioSantacruz o Esther Schipper, con obras de Robert Barry, Philippe Decrauzat, Ann Veronica Janssens, Tomás Saraceno o Lois Patiño. Pero sobretodo el de la galería islandesa i8, en el que se podían descubrir dibujos y videos de Ragnar Kjartansson, uno de los artistas jóvenes más interesantes y profundos. La feria (y su formato white cube) no es su hábitat natural, siendo un artista que trabaja mucho el video y la instalación a gran escala, pero por lo menos sirvió para ver un poco más de su intensa, irónica y poética obra.

Más que ArcoRobert Barry. Parra Romero.

Más que ArcoRagnar Kjartansson. Me and My Mother.

Otros artistas y trabajos destacados han sido los de Francesco Arena en Raffaella Cortese, Pavel Pepperstein en la galería Kewenig, Ryan McGinley en Team Gallery, Ferran García Sevilla (magnífico su “El libro de los 99 nombres” en RocioSantaCruz), Fuentesal & Arenillas en Luis Adelantado o Pep Vidal en la galería ADN.

Más que ArcoMás que ArcoRyan McGinley. Team Gallery.

Pero, vamos a las buenas noticias. Los que no habéis podido pasar por ARCO, no os habéis perdido gran cosa. Porque lo verdaderamente interesante de ARCO es lo que trae de más, las inauguraciones, eventos y propuestas que se presentan aprovechando la feria. Y si hubiese que elegir una, sería sin duda “Purple” de John Akomfrah en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Una maravillosa instalación de seis canales de video en la que Akomfrah nos ofrece un viaje sensorial, intelectual e inmersivo por la historia de nuestro planeta. Una reflexión sobre la ecología, la naturaleza y el consumo humano que huye del habitual sentimentalismo y tono diabético que se usa en este tipo de trabajos para acercarse más a una reflexión formal sobre el montaje y la imagen, en la línea de un Godard o de un Christian Marclay. Una especie de Terrence Malick (en su última etapa) mezclado con el esteticismo de Bill Viola y la teoría de Georges Didi-Huberman. 60 minutos de un viaje imprescindible y mágico.

Más que ArcoJohn Akomfrah, “Purple”. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Cambiando totalmente de escala, presupuesto y formato, otra propuesta de lo más interesante es “Alimentacion30”, un proyecto de arte gestionado por Valeria Maculan desde abril de 2014. Es el escaparate de una antigua tienda de alimentación, hoy cerrada, situada en la calle Dr Fourquet en la que se invita a un artista a crear una obra. En este caso, la artista elegida es Almudena Lobera que propone, con “Memoria de almacenamiento”, transformar el escaparate en una caja fuerte (vista desde el interior) en la que se guardan latas pintadas de oro, como si de un tesoro se tratase. Un juego conceptual que articula las problemáticas de la percepción, la representación y el lugar del espectador en la sociedad contemporánea, como siempre en el trabajo de Lobera.

Más que ArcoAlmudena Lobera. Memoria de almacenamiento. Alimentacion30.

Me voy quedando sin espacio/tiempo, por lo que finalizaré con algunas pinceladas: excelente propuesta comisarial de Cristina Anglada en “Adverbios temporales” (en CentroCentro) con un fascinante video de Camille Henrot (“Grosse Fatigue”) y una interesante instalación de Shana Moulton, entre muchas otras. Aburrida propuesta sobre Pessoa en el Reina Sofia que lo compensa con una densa e impresionante muestra sobre el trabajo de video y teatro del gran William Kentridge.

Más que Arco

 

Camille Henrot. Grosse Fatigue.

Siempre interesante pasarse por “Generación 2018” (La casa encendida) en la que, este año, destacan las obras de Elena Lavellés, Serafín Álvarez e Irene Grau.

Más que ArcoElena Lavelles. Generaciones.

Excelente nivel de las llamadas “ferias alternativas”, destacando sin duda ArtMadrid, Drawing Room y JustMad. Además de tener precios más asequibles, permiten descubrir gente menos consolidada (y más arriesgada) pero igual de interesante como Rubén Martín de Lucas (este año estaba en todas partes), Line Gulsett, Andrei Zadorine, Alberto Gil Casedas, Marta Sanchez Luengo, Edgar Plans, Santiago Oliveros, Rebeca Sanchez o Marc Quintana.

Mucha cosa por descubrir estos días en Madrid aunque (o ahora que) ARCO ya se haya acabado.