La nueva campaña de Prada se centra en la idea de que lo honesto, lo humano y lo simple son los antídotos para la complejidad de la vida.
Para la nueva campaña de Prada FW26, Hunter Schafer, Troye Sivan, Kelvin Harrison Jr. y Chen Haoyu se ponen el papel más humano, crudo y realista que hayan interpretado; el de una persona común y corriente. Esto, claro, orbitado en la idea de que lo simple a veces es la mejor solución; en que hay extraordinario en lo ordinario y en la idea de intimidad cotidiana.

Una nueva idea de lo de siempre
Siguiendo su estela de alto conceptualismo, Miuccia Prada y Raf Simons apuestan por reivindicar lo cotidiano. Aquí, la campaña plantea una reflexión sobre la simplicidad como respuesta a la creciente complejidad del ahora, encontrando en los gestos más íntimos y en los momentos insignificantes un nuevo espacio para lo extraordinario. Esto, a su vez, se entiende como una celebración de lo humano, donde cada imagen convierte escenas domésticas y fragmentos de vida en pequeños relatos cargados de significado.

En cuanto a las mentes detrás del proyecto, el director Barry Jenkins, colaborador habitual de la casa juega con el cine y la moda con una sucesión de retratos convencionales. Prada construye una serie de escenas de significado abierto protagonizadas por Hunter Schafer, Troye Sivan, Kelvin Harrison Jr. y Chen Haoyu, donde la ropa adquiere el papel de un personaje más. Cada una de estas mini historias insinúa sin llegar a contar del todo, invitando a interpretar las múltiples capas de identidad, emoción y personalidad que conviven tanto en quienes las visten como en las propias prendas.

El armario de Prada FW26 también es un papel protagónico
Esa misma idea de complejidad contenida define la colección Fall/Winter 2026 para mujer y hombre, presentada como una exploración de los códigos clásicos desde una óptica contemporánea. Prada contrapone rigor con gestos espontáneos; siluetas precisas con proporciones revisitadas y un refinamiento deliberadamente imperfecto que sugiere realismo cotidiano. A grandes trazos, esto es un vestuario abierto a distintas interpretaciones, donde la individualidad se construye a partir de la superposición de referencias, emociones y actitudes.

En cuanto a los accesorios (que hacen de foco central en cada una de las escenas) se usan para reforzar ese mismo mensaje, alejándose del mero objeto de deseo. En su lugar, son una prolongación natural de quien los lleva y de su personalidad. Bolsos, calzado y pequeñas piezas de marroquinería dialogan con la ropa sin imponerse sobre ella, compartiendo ese equilibrio entre funcionalidad y sofisticación que es tan característico de Miuccia y Raf.