Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Para parar en el restaurante Essentia sobran los motivos. Y no caben todos en el titular. En la barra, bocatas de buena chicha y torreznos de aperitivo que dejan huella; en la mesa, de inercia manchega, algunos productos majestuosos con la vaca vieja finlandesa como fetiche —aparente contradicción— y tropecientos vinos de altura; se permite incluso el baile y hasta casarse. En Tarancón, a pie de la antigua N-III y rodeado de naves industriales, Essentia es un bar y restaurante que no es que pille de paso, es que más vale desviarse para hacer parada y fonda.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Desde Madrid, tres cuartos de hora si no hay mucho camión de por medio. Hay atascos en el centro que duran más. No importa: espera un campeón de los bares de carretera, metido a gastrobar por eso de darse un poco de importancia y que no suene a tardofranquista. El caso es que Essentia tiene músculo para aburrir, y lo que le queda por enseñar como multiespacio gigante que es. Responde al deseo de la familia Loriente, estando al frente del proyecto Riansares Loriente, hijo de Emilio Loriente, empresario y dueño de Incarlopsa, gran productora de jamones y proveedora de Mercadona. Pero olvidemos algunas cifras que nos dejarían picuetos —mencheguismo al canto— y centrémonos en el festín.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Plato de torreznos, una de las especialidades del restaurante Restaurante Essentia

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa a pie de carretera

No sin antes darnos un pequeño paseo por las entrañas de Essentia. Más allá de su nueva nave de celebraciones y de su casita para enamorados —o del futuro hotel cercano—, el restaurante tiene sus bambalinas: el secadero de jamones (con piezas blancas, de cebo e ibéricas de cuatro años), las cámaras donde reposan los costillares (no mucho más de 40 días), la sala de despiece con una mesa que bien podría darle uso el mismísimo Dexter o la coqueta bodega, todo un santuario con un lujoso inmovilizado que sigue engordando.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Bocata de ibérico, otro de los puntos fuertes de Restaurante Essentia

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Una de las tostas de Restaurante Essentia, en este caso de solomillo de cerdo

Ahora ya sí, a degüello con un menú que, sin marginar algún intento por refinar las elaboraciones, conviene centrar en infalibles: esos torreznos que son mantequilla, desgrasados y crujientes, esa ración de jamón —incluso blanco, muy respetable, aunque el ibérico sea siempre otra cosa—. ese tomate raff con bonito del norte y piparras que limpia y da esplendor, esa careta bien frita a fuego vivo, algún pescado de buen punto -procedente de la visita semanal a Mercamadrid del jovencísimo cocinero Antonio Navarro, al que le dio tiempo a estar en el Club Allard con Diego Guerrero- y el ritual de la chuleta. A lo que se viene a Essentia, vamos.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Tosta de jamón. En Restaurante Essentia hay jamón blanco, de cebo e ibérico

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Las croquetas de jamón del restaurante Restaurante Essentia

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Careta frita de cerdo, delicatessen carnívora de Restaurante Essentia

¿Vaca de Finlandia en la provincia de Cuenca? Hay amores que no conocen fronteras y es de esta raza lechera Ayrshire, de color rojo y blanco y alimentada en libertad, de la que se han enamorado en Essentia. Procedente del productor danés JN Meat International, dicha alimentada en libertad además se hizo con el primer premio en la última edición del concurso internacional World Steak Challenge. Aseguran que esta elección responde a no tener que extralimitar los tiempos de maduración para conseguir la textura y la infiltración que buscan. A los costillares les afeitan las aletas, y con esa falda hacen unas hamburguesas gourmet que no se las salta cualquiera. De cada pieza cortan unas ocho-diez chuletas, estando en una media de unos 1.200 chuletones al año. El resultado, según nuestra inexperta pero muy aficionada opinión, es el de una carne algo más prieta y recia a la que en España estamos acostumbrados. Nada que unos pimientos de Lodosa y una copa de Mauro no puedan expandir y elevar a los altares.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

Colección de chuletas preparadas en el restaurante Restaurante Essentia

En estas lides, y siempre que la carretera pueda esperar, armonizamos el jamón con una manzanilla Barbiana, el tomate con el vino de pago valenciano Mestizaje, el más joven de Mustiguillo, la careta con la garnacha de Las Rocas Calatayud y el pescado con la bobal de La Casilla. Así, hasta llegar al festival de los postres, para el que podemos reservar una copita cream de Marqués de Poley, de Bodegas Toro Albalá.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

La chuleta finesa de raza Ayrshire, el plato estrella de Restaurante Essentia

Porque pasados otros manjares manchegos, como el morteruelo, el lomo o el chorizo de orza, y hasta los zarajos lechales, llega una sinfonía dulce que pocos podían prever. Leche frita, fresas con nata, tarta de queso, torrija tamaño chuletón y donut relleno mezclan tradición y bacanal para confirmar que Essentia es algo más que un simple bar de carretera o un restaurante de bodas y comuniones.

Restaurante Essentia: torreznos y chuleta finesa

El donut relleno, uno de los postres más pantagruélicos de Restaurante Essentia

Precio medio: 25 € (Gastrobar) – 50 € (Restaurante)
Menú degustación (sólo viernes noche): 55 € (bebida incluida)

Carta de gastrobar y de sala de Essentia

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Restaurante Essentia
Avda. de Adolfo Suárez, 20. Tarancón, Cuenca
Tel. 969 322 397
essentiarestaurante.com

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