
El Manual De Belleza del asturiano Rodrigo Cuevas combina la sabiduria y el legado tradicional de nuestros ancestros con la visión contemporánea del ser humano concienciado con sus raíces. Un disco donde el folk y la electrónica conviven en armonía a través de diez canciones. El propio autor nos las explica, una a una.
La conversación con este asturcón folclórico pop transcurre con la banda sonora de kilómetros de carretera. Cada pregunta viaja por cada una de las canciones de su último disco, Manual de Belleza. La tradición, el baile, el deseo de fiesta o el kitsch aparecen y desaparecen con naturalidad, como si también se pudiera conversar con el álbum. Rodrigo Cuevas vuelve a demostrar que la tradición no es una reliquia encerrada en una vitrina, sino una fuerza viva capaz de convertir cualquier escenario en una folixa contemporánea. Si el folclore asturiano y la electrónica tuvieran un hijo predilecto, llevaría madreñas, vestiría plumas y cantaría verdades como puños.

RODRIGO CUEVAS
Fotografía Jose Carvajal
Entrevista Carlos Marán
Estilismo Carlos Marán
Muah Yadro de Kasteel Artist con productos Armani Beauty + Rumu Beauty
Asistente Estilismo Fionna Ruiz Diaz + Tomás Martins
Agradecimientos Carlos Barral
Editor Ramón Fano

Aldous Huxley nos advirtió de una distopía aséptica y controlada, pero tu música suena a utopía libre, sensual y cabaretera. En esta era de algoritmos, ¿es el folclore de raíz la única manera que nos queda para construir Un Mundo Feliz?
(Rodrigo Cuevas) En un mundo feliz tendríamos que saber tocar la pandereta, saber bailar y valorar muchísimo a quien juega bien al parchís. Creo que por ahí empezaríamos.
La moda y el arte contemporáneo están en constante deconstrucción de lo bello. ¿Qué significa la BLZA para un artista que es, en sí mismo, un manifiesto estético andante, y cómo se traduce eso al perreo intelectual?
(Rodrigo Cuevas) Me encanta el concepto de ¨perreo intelectual¨ porque creo que la belleza está precisamente ahí: en el conocimiento y en el disfrute. Hay que procurar que una cosa no eclipse a la otra. Que el placer no te nuble la inteligencia y que la inteligencia no te impida disfrutar de la vida, convirtiéndote en un rancio.

El Asturcón es ese caballo salvaje del norte que se niega a ser domado. ¿Cuánto de asturcón hay en Rodrigo Cuevas a la hora de enfrentarse a la industria musical española?
(Rodrigo Cuevas) Tengo mucha suerte porque nunca he sentido que tuviera que ser un potro desbocado para defenderme de nadie. Me siento muy querido y me he encontrado con gente muy amable dentro de la industria. Nadie ha intentado domesticarme. Creo que cuando alguien valora de verdad a un artista, lo quiere libre. Domesticarlo sería precisamente perder aquello que lo hace genuino.
A lo largo de tu carrera has sabido cultivar la tradición regándola con beats electrónicos. Como el Xardineru oficial de este nuevo sonido peninsular, ¿qué semillas crees que estás plantando para las futuras generaciones?
(Rodrigo Cuevas) No sé si he plantado tantas semillas como recogido las que sembraron otros antes que yo. Quienes trabajamos con el folclore hacemos un poco eso: recogemos una herencia, la cuidamos y la dejamos preparada para quienes vienen detrás. Ahora existe una generación muy preparada, tanto artística como estéticamente, y con una gran conciencia de escena. Eso es muy esperanzador.

A veces parece que la cultura tradicional ha sido tratada como la Hermana Cautiva de la modernidad, encerrada en los archivos del esnobismo urbano. ¿Cuál es tu fórmula para liberarla y que arrase en los clubes de las grandes capitales?
(Rodrigo Cuevas) La fórmula está en trabajar el folclore desde la frescura. Porque el folclore ya tiene frescura, improvisación y desparpajo de serie. Y eso siempre funciona porque es auténtico. En un momento en el que hay tan pocas cosas auténticas, precisamente ahí es donde este género brilla.
Tu imaginario siempre nos remite a la montaña, a la aldea y al prau, pero en este disco nos llevas también a La Playa.
(Rodrigo Cuevas) En La playa retrato un universo muy kitsch. Porque la playa siempre trae consigo el veraneo, el terracismo, cierta horterada maravillosa. Y creo que, de vez en cuando, hay que permitirse habitar ese horterismo. A mí, desde luego, me divierte mucho.

Cuando le dices Sácame A Bailar a una leyenda como Ana Belén, ¿cuál es el lenguaje común que une a dos generaciones?
(Rodrigo Cuevas) El folclore nos sirve mucho para unir generaciones y hablar un código compartido. Es una herramienta maravillosa para conectar generaciones y dialogar de una forma completamente natural. Y poder hacerlo con Ana Belén en un pasodoble me parece especialmente bonito.
Vivimos en una sociedad aterrorizada por el envejecimiento y obsesionada con la juventud eterna, pero el folclore siempre ha abrazado el ciclo completo de la vida. ¿Cuál sería para ti Una Muerte Ideal?
(Rodrigo Cuevas) Mi muerte ideal sería que me cayera una teja en la cabeza y no enterarme de nada. Y después trascender a un edén, a un paraíso donde sucedieran todas esas cosas que cuento en la canción. Un lugar donde estuviera junto a Juan Gabriel componiendo temazos para la eternidad.

Si en el panorama cultural actual tuvieras que dejar caer El Pañuelín para invitar a alguien a una folixa, ¿a quién se lo lanzarías?
(Rodrigo Cuevas) A María Arnal. Me encantaría retarla a una folixa, a una romería o a cualquier celebración posible. Siempre tenemos pendiente hacer algo juntos y me parece una de las grandes artistas que tenemos actualmente.
Después de desmontar prejuicios, elevar el folclore y hacernos gozar, ¿con qué sensación quieres que se quede el público cuando se acaba La Fiesta?
(Rodrigo Cuevas) Para mí, una buena fiesta te deja en un estado muy concreto: vacío de ansiedad y lleno de experiencias. Hay una especie de éxtasis final, una sensación de estar completamente a gusto. Eso es exactamente lo que me gustaría que sintiera la gente cuando termina uno de mis conciertos.
