Sam Smith abre de par en par el corazón en Hazel Eyes, su álbum más romántico y personal… Además, en septiembre tendrá una residencia de ocho fechas en el mítico Coliseum de Londres
Sam Smith vuelve a enamorarse y, esta vez, vuelve a cantar sobre ello. Hazel Eyes, su quinto álbum de estudio, es un disco sobre el amor correspondido, la vulnerabilidad y la libertad de mostrarse tal y como uno es. Después de la exuberancia de Gloria, Smith cambia el exceso por algo mucho más íntimo. También se aleja de las grandes estructuras del pop contemporáneo para recuperar el espíritu de la canción de autor, el soul, el folk y el pop clásico. El resultado es probablemente su trabajo más cercano y artesanal hasta la fecha.

Un nuevo Sam Smith
Hay algo especialmente significativo en Hazel Eyes. Por primera vez, Sam Smith escribe desde un lugar de amor correspondido. El álbum nació durante una etapa de enormes cambios personales. Smith se enamoró, se mudó de Inglaterra a Nueva York y encontró allí un nuevo espacio vital y creativo junto a su prometido, el diseñador Christian Cowan.
De hecho, Hazel Eyes toma su nombre de los ojos color avellana de Cowan. El disco funciona así como una especie de carta de amor. Pero también como una declaración de independencia artística: “Ser vulnerable no consiste solo en exponer tu dolor. También puede ser mostrarse abiertamente romántico.” Es una idea que atraviesa todo el álbum. Smith ha pasado buena parte de su carrera cantando sobre rupturas, pérdida y deseo. Ahora se enfrenta a algo diferente: la felicidad.
Del pop barroco al country outlaw
Musicalmente, Hazel Eyes tampoco se parece demasiado a Gloria. Smith ha trabajado por primera vez como coproductor y ha mantenido un equipo creativo estable durante todo el proceso. Junto a Simon Aldred y David Odlum, ha construido un sonido más orgánico. Aparecen guitarras, cuerdas, coros gospel y arreglos que beben del folk británico, el soul, el blues y el country.
También hay colaboradores como Feist, Shahzad Ismaily, Rob Moose y el colectivo vocal TwoCity Chorus. Este último reúne a 28 voces y aporta una dimensión casi espiritual a algunos de los momentos más intensos del álbum. El resultado tiene algo deliberadamente imperfecto. Es menos brillante, pero también más humano.

Everlasting Love: empezar por el principio
El viaje comienza con Everlasting Love, una canción especialmente importante dentro de la historia del disco. Smith comenzó a escribirla la noche antes de su primera cita con Cowan. Es, además, una de las primeras veces que su música habla desde la experiencia de un amor mutuo. A partir de ahí, el álbum sigue los primeros años de una relación. Hay deseo, miedo, intimidad, pasión y también esa sensación extraña de descubrir que aquello que siempre habías buscado finalmente existe.
My Guy, felicidad sin ironía
Uno de los grandes momentos del disco es My Guy, una canción romántica y luminosa que muestra a Smith en un territorio poco habitual: el de la felicidad doméstica. El tema llegó acompañado de un videoclip que funciona como un retrato de esa nueva etapa vital.
También fue presentado en directo en Japón y posteriormente en Later… with Jools Holland, consolidando el nuevo rumbo antes de la llegada del álbum. En lugar de esconderse detrás de una producción gigantesca, Smith deja que la canción respire. Y ahí está precisamente su encanto.

When He’s Gone y el miedo a perderlo todo
Pero Hazel Eyes no es un álbum feliz de principio a fin. When He’s Gone explora el miedo a perder a la persona que amas. Es una canción mucho más contenida, con una melancolía que conecta con el Smith de sus primeros trabajos. También aparecen Thief, Oh Mother y Hold On, canciones que introducen sombras dentro de una historia fundamentalmente luminosa. Porque incluso cuando el amor funciona, el miedo sigue ahí.
Constant Companion: Sam Smith se va al Oeste
Y entonces llega Constant Companion. El nuevo single convierte el romanticismo en una película de carretera. La voz grave de Smith se encuentra con guitarras oscuras y unas cuerdas dramáticas a cargo de Rob Moose, colaborador de Bon Iver y The National. El videoclip ha sido rodado en España por el director Albert Moya y cuenta con coreografía de (LA)HORDE. El resultado amplía todavía más el universo cinematográfico de la canción. Aquí Smith no necesita neones ni una pista de baile. Basta con una carretera, una mirada y una historia de amor que podría terminar bien o terriblemente mal.

Un disco sobre el amor queer, sin pedir permiso
Uno de los aspectos más interesantes de Hazel Eyes es la naturalidad con la que Smith habla del amor queer. No hay intención de convertirlo en una declaración grandilocuente. Simplemente está ahí. En las letras, en las historias y en la manera en que Smith canta sobre su relación.
Después de años de exposición pública y de una carrera marcada por las expectativas externas, este nuevo capítulo parece construido desde un lugar mucho más libre. Smith ha explicado recientemente que siempre se sintió no binarie, aunque tardó años en encontrar las palabras para expresarlo. También ha hablado de cómo Nueva York le ha permitido sentirse más acompañado y protegido, algo que ha terminado influyendo directamente en el disco.

De Gloria a Hazel Eyes
El contraste con Gloria es evidente. Aquel álbum llegó acompañado de provocación, exceso y una estética pop mucho más expansiva. Aquí Smith parece haber decidido mirar hacia dentro. La crítica también ha detectado ese giro y describe Hazel Eyes como un regreso a las raíces soul-pop que hicieron famoso a Smith, aunque destaca la incorporación de texturas de blues y folk-rock. No es exactamente un regreso al pasado. Es una forma de recuperar algunas de las cosas que hicieron especial a aquel Sam Smith de Stay With Me, pero desde una identidad mucho más madura.

To Be Free, cerrar la puerta para abrir otra
El álbum termina con To Be Free, una canción que resume bastante bien esta nueva etapa. Después de doce canciones sobre enamorarse, confiar, tener miedo y aprender a dejarse querer, Smith llega a una conclusión sencilla: la libertad también consiste en permitirte ser feliz. Hazel Eyes es, en definitiva, un disco sobre bajar la guardia. Sobre descubrir que mostrarse vulnerable no significa necesariamente hablar del dolor. A veces también significa decir que estás enamorado. Y hacerlo sin miedo.
El To Be Free de Sam Smith continúa en directo
El lanzamiento de Hazel Eyes coincide con la continuación de la residencia To Be Free, una gira concebida alrededor de la intimidad y la cercanía de las nuevas canciones. Tras pasar por Nueva York y San Francisco, Smith está actuando este mes en México antes de regresar a Reino Unido en septiembre. Allí ofrecerá dos conciertos en el Albert Hall de Manchester y ocho noches en el London Coliseum, su primera gran tanda de conciertos británicos desde la gira de Gloria.
Además, Smith ha invitado a BBC Introducing a participar en las fechas británicas, dando espacio a diez artistas emergentes para abrir los conciertos. Porque si Hazel Eyes representa algo, es precisamente eso: Sam Smith ya no necesita gritar para hacerse escuchar. Ahora le basta con cantar desde un lugar mucho más cercano.