
Sonia Carrasco no diseña con etiquetas. Ella, a través de su sastrería en proporción y estructura, crea una moda donde no hay tendencias virales, sino un recuerdo sobre la importancia del oficio con un lenguaje sin filtros.
Algunos la conocen por ser la diseñadora favorita de Rosalía y otros por su sastrería de aire minimalista. Ella es Sonia Carrasco, valenciana, y a sus 37 años ya ha conseguido introducir su narrativa estructural y escultórica en la industria de la moda europea, llevándola hasta la Fashion Week más exigente: París. Formada en el IED de Madrid, invita a contemplar sus prendas desde una perspectiva que va más allá de lo estético. Hace moda para comunicar y pensar, no solo para vestir y olvidarla.
Entrevista: Míriam Martínez
Sonia Carrasco, diseñadora de moda. Crédito: @soniacarrascoofficial
“Cuando alguien como Rosalía elige llevar una prenda tuya, lo importante no es la visibilidad, sino la coherencia”
Has debutado en la última Semana de la Moda de París ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Era lo que te imaginabas?
Ha sido un momento muy importante para nosotros. Era nuestra primera vez en el calendario oficial de Paris Fashion Week y lo vivimos como la apertura de un nuevo capítulo. No fue solo un desfile, fue una afirmación de identidad en el escenario más exigente de nuestra industria. No sé si era exactamente como lo imaginaba, pero sí fue más intenso y más emocional de lo que esperaba. Sentí que estábamos preparados para dar ese paso.
En París presentaste una colección con tu enfoque natural sobre el genderless. ¿Nos puedes contar cómo implantas esta idea?
Para mí no es una categoría ni una estrategia. Es una consecuencia natural de cómo entiendo la sastrería. Trabajo desde patrones tradicionalmente masculinos, pero no diseño pensando en un género concreto. Pienso en proporción, en estructura y en actitud. Cuando la construcción es honesta, la prenda encuentra su cuerpo. No necesito etiquetarla.
Look de la colección Otoño/Invierno 2026-27 de Sonia Carrasco en París.
“Si el proceso es honesto, la funcionalidad aparece de manera natural”
Lo que más nos gusta es el juego con las formas contemporáneas, partiendo de la sastrería. ¿Cómo lo haces?
La sastrería fue mi punto de partida desde el principio. Es un lenguaje técnico y muy preciso. Cuando entiendes cómo está hecha una prenda, puedes empezar a intervenirla. Mi proceso nace de observar algo en el taller: una costura girada, una entretela visible, un interior que normalmente se oculta. No busco la forma por estética. La forma aparece como consecuencia del proceso.
¿Hay tendencias en tu colección?
Me interesa más el contexto que el trend puntual. Si hay algo que está presente, es una necesidad de volver al origen, al oficio, a lo esencial. Hay precisión, hay contención y hay estructura. Si eso coincide con lo que está pasando ahora, es más una sincronía que una intención.
Una propuesta que no tiene etiquetas, con un eje central, pero sin un lenguaje propio.
“Cuando la construcción es honesta, la prenda encuentra su cuerpo. No necesito etiquetarla”
Has trabajado en Alexander McQueen y Céline. ¿Qué aprendizajes de estas casas aplicas en tu marca?
De McQueen aprendí el respeto absoluto por el patronaje y por la construcción como base de todo. Era un entorno donde la exigencia técnica era incuestionable. En Céline, bajo la dirección de Phoebe Philo, aprendí lo que significa trabajar a un ritmo mucho más frenético y extremadamente preciso.
Tu marca se funda en 2020. ¿En qué momento supiste que era tu momento para lanzarla?
Fue más bien una sensación de necesidad. Sentí que tenía un lenguaje propio que necesitaba desarrollar sin filtros. No sabía si era el momento perfecto, pero sí sabía que era el momento honesto.
Sonia Carrasco debuta en París con estos diseños.
“La sastrería fue mi punto de partida desde el principio. Es un lenguaje técnico y muy preciso”
Sonia Carrasco se distingue por un patronaje meticuloso y la fusión de sastrería y knitwear. ¿Qué resulta más complicado?
Lo más complejo es que la sastrería y el knitwear son dos universos profundamente técnicos. Ambos requieren precisión absoluta, pero funcionan con lógicas distintas. En mi caso, trabajo el punto con fibras puras y con una construcción muy controlada, lo que lo acerca más a la disciplina de la sastrería que a la idea de elasticidad. La unión entre ambos no es estética, es estructural.
¿Cómo equilibras la estética y la funcionalidad?
Una prenda bien construida ya es funcional. Me interesa que lo que se ve tenga coherencia con cómo está hecho. Si el proceso es honesto, la funcionalidad aparece de manera natural.
Te han conocido porque Rosalía ha elegido varias veces tus diseños. ¿Cómo surge?
Hubo una conexión estética y conceptual. Cuando alguien como Rosalía elige llevar una prenda tuya, lo importante no es la visibilidad, sino la coherencia: que haya un diálogo real entre su discurso y el tuyo.

Además de Rosalía, ¿quién más te gustaría que llevara un look tuyo?
Me gustaría que lo llevara alguien que entienda la prenda desde dentro, que la habite. Puede ser una artista, una persona anónima o alguien fuera del sistema de la moda. Lo importante es la autenticidad.
De todas las prendas que has diseñado desde 2020 hasta ahora, ¿hay alguna que haya marcado tu camino?
La primera blazer. Resume todo: sastrería, estructura visible, precisión y proceso. Es una pieza que sigue evolucionando cada temporada, pero mantiene el mismo ADN. De alguna manera, es el origen de todo lo demás

¿Cómo imaginas la evolución?
La imagino creciendo hacia algo más estructurado y duradero. Me gustaría que Sonia Carrasco se consolidara como una casa con identidad propia, con una base sólida en la sastrería y el oficio, y con una visión clara a largo plazo.
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