Úbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibes

Dos aljibes que permanecían inutilizados desde hacía más de medio siglo recobran utilidad en el Colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante gracias a la rehabilitación del estudio de arquitectura Úbeda Valero y Roque Carlos Valero.

Estas estructuras pertenecían al engranaje original de la escuela, construida a mediados del siglo XX en la falda de la Serra Grossa, y aprovechaban su elevada posición para distribuir el agua por gravedad. Cuando la red pública asumió esa tarea, perdieron su razón práctica. Muchos años después, sus 786 m² ofrecían justo lo que el centro requería: crecer sin tener que expandirse. “Necesitaba ampliar sus instalaciones y disponer de nuevos espacios para el desarrollo de sus actividades”, explican desde el estudio de arquitectura Úbeda Valero.

Úbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibes

Lo nuevo mantiene las distancias

Los arquitectos no partieron de una hoja en blanco, y tampoco quisieron hacerlo. Entre 2023 y 2025, con un presupuesto de 1.820 € por m², mantuvieron la escala, los pilares, las bóvedas y la configuración interior de los antiguos depósitos. Para lo nuevo eligieron elementos claramente diferenciados de la construcción histórica. ” Estas piezas se mantienen siempre a una altura inferior, evitando entrar en conflicto con la geometría de las bóvedas y pilares”, nos matiza el estudio de arquitectura. Remataron la distinción con tableros fenólicos antracita, un tono que se diferencia de los grises claros originales y posibilita distinguir con facilidad a los recién llegados.

Úbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibes

Dos aljibes, dos programas

Definida esta estrategia, los dos aljibes dejaron de ser gemelos funcionales. Los autores reservaron el primero para una gran sala polivalente, abierta de extremo a extremo y únicamente pautada por la sucesión de pilares y bóvedas. En el segundo concentraron todo lo que sí necesitaba compartimentos: aseos, vestuarios y cafetería. Pero incluso en estas estancias fueron parcos con los tabiques. Úbeda Valero y Roque Carlos Valero hicieron coincidir los nuevos usos con la modulación de la cisterna para evitar superponerle una organización ajena. Una crujía bastó para aseos y vestuarios; la cafetería pedía el doble.

Pádel arriba, aire y luz abajo

La actuación tampoco se olvidó de las cubiertas. Utilizadas históricamente para actividades complementarias y después inutilizadas por su deterioro, el proyecto las restituyó a la actividad incorporando cuatro pistas de pádel. Bajo ellas, la operación consistió casi en cambiar las reglas originales del depósito: ya no se trataba de impedir que algo saliera, sino de conseguir que luz y aire entraran. Pero abrirlos no era tan sencillo como podía parecer: los aljibes estaban semienterrados y el terreno contribuía a su estabilidad. “Fueron operaciones de gran complejidad”, comenta Úbeda Valero. Los muros experimentaron desplazamientos hacia el exterior, por lo que su consolidación tuvo que ejecutarse gradualmente y en paralelo al avance de los trabajos.

Úbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibesÚbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibes

Afinidades materiales

La voluntad de distinguir lo nuevo de lo antiguo, sin convertir esa diferencia en un enfrentamiento, también pautó la selección de los acabados. En las cisternas, los autores recurrieron a morteros compatibles con los soportes originales para reparar el interior y restituir su tratamiento impermeabilizante. Fuera, repararon los muros de piedra y reconstruyeron parcialmente los tramos que habían perdido su geometría. Finalmente, aplicaron un velo de pintura inspirado en la piedra de la Serra Grossa, con el que homogeneizaron preservando parcialmente su textura.

Técnica discreta

Además, los artífices evitaron ocultar las bóvedas con instalaciones. Los conductos vistos de climatización e iluminación discurren por su parte superior hasta un cuarto técnico situado en una esquina. Este conecta con un nuevo patio inglés que permite alojar las unidades exteriores fuera de las vistas principales.

Úbeda Valero, el joven estudio de que reutiliza dos aljibes

Maqueta de los dos aljibes y su organización interior del proyecto.

Sobre el estudio de arquitectura Úbeda Valero

Fundado en 2025 por David Úbeda Sales (Ollería, Valencia, 1994) y Pablo Valero Escolano (Alicante, 1994), Estudio Úbeda Valero formaliza una colaboración iniciada mucho antes, en 2018, entre proyectos y concursos como este, que comenzó a gestarse años antes de la constitución oficial del despacho.

Desde sus primeros trabajos, ambos arquitectos tantean distintas maneras de proyectar sin perder de vista que, tarde o temprano, su disciplina tiene que vérselas con la materia, el lugar y la construcción. “Nos interesa investigar y asumir riesgos durante el proceso, pero siempre pensando en cómo esas ideas pueden convertirse en arquitectura y en cómo esa arquitectura puede permanecer en el tiempo sin perder su sentido”, apuntan.

Aquí puedes ver los planos.

Ficha técnica

Arquitectos: Úbeda Valero (David Úbeda Sales y Pablo Valero Escolano), Roque Carlos Valero.
Arquitecto técnico: Rafael Mora Follana.
Constructor: Antra Gestión Integral de Construcción
Ubicación: Colegio Inmaculada Jesuitas, avenida de Denia, 98, 03016 Alicante.
Superficie: 786 m².
Presupuesto: 1.820 € por m².
Morteros: rehabilitación y reparación del interior de las cisternas.
Piedra: conservación y reparación de la fábrica exterior existente.
Pintura: velo de pintura en el tono de la piedra local sobre los muros exteriores.
Tablero fenólico antracita: nuevas piezas y elementos de servicio.
Hormigón fratasado: pavimentos de los espacios principales.
Cerámica: pavimentos de las zonas húmedas.
Mobiliario: reutilizado de antiguas aulas del colegio.