
A sus 21 años, Zoé Arnao mira, sin complejos, cara a cara, a otras grandes actrices como Carmen Machi, Rossy de Palma y Blanca Portillo. Las cuatro comparten cartel en Día De Caza, un film que certifica la carrera de esta joven intérprete que descubrimos en Las Niñas.
Hay intérpretes que parecen haber encontrado su sitio desde el principio. Zoé Arnao (Barcelona, 2005) es una de ellas. Criada entre escenarios gracias a sus padres, los actores Miko Jarry y Gisela Arnao, debutó en el cine con 13 años, pero fue Las Niñas la película que confirmó un talento difícil de ignorar. Después llegaron títulos como Faro y la serie de Netflix Dos Tumbas, consolidando una carrera que avanza sin perder naturalidad. Ahora vuelve a la gran pantalla con Día De Caza, un nuevo paso para una actriz que prefiere hablar desde los personajes.

ZOÉ ARNAO
Entrevista Ramón Fano
Fotografía Carlos Villarejo
Muah Prado Núñez de Arenas

Tienes solo 21 años y a los 13 comenzaste a rodar tu primer largometraje como protagonista, Los Herederos. ¿Cuál dirías que es la gran lección que te ha dejado este viaje de madurez a través de tus papeles?
(Zoé Arnao) Creo que cada personaje me ha dejado algo y he aprendido de él y de sus vivencias. Sobre todo, creo que he madurado y aprendido mucho en los rodajes; la gente con la que hablas, las conversaciones que tienes, los sitios a los que vas, lo que haces durante el día… son momentos increíbles. A mí me encantan los rodajes y rodar desde mi adolescencia me ha ayudado mucho a crecer, tanto personal como profesionalmente.

Acabas de estrenar Día de Caza rodeada de tres titanes como Carmen Machi, Blanca Portillo y Rossy de Palma. ¿Qué es lo que más te impactó de ver a estas tres fieras de cerca?
(Zoé Arnao) Ellas son increíbles. Estoy súper contenta de haber podido conocerlas, de haberlas visto en acción, de haber podido aprender tanto… Creo que realmente lo que más me impactó fue estar al lado de ellas. No sabría qué destacar. Todo era tan… no sé, era deslumbrante el hecho de poder estar ahí. Cada día me lo tomaba como un máster en el que aprender, aprender y aprender. Fue un privilegio, la verdad.

Desde Las Niñas hasta ahora con Día De Caza o Dos Tumbas, la industria te mira como una de las voces clave de tu generación. ¿Cómo gestionas esa presión de ser la promesa?
(Zoé Arnao) Pues bastante bien porque yo nunca me he visto así (ríe). Mis padres son actores y, cuando decidí dedicarme a esto, siempre he tenido claro que no dependía de mí al 100% trabajar o no, que es un trabajo bastante subjetivo y que hay que tener los pies siempre en el suelo. Convivo con esta profesión desde siempre y para mí lo importante es trabajar para poder vivir de lo que me gusta y soy súper consciente de lo difícil que es.

Directores internacionales también se han fijado en ti, ¿tienes especial interés en desarrollar tu carrera fuera de España?
(Zoé Arnao) Creo que el audiovisual español ahora mismo está en un momento increíble y me encanta lo que se está haciendo aquí. Pero, por otro lado, yo también soy francesa (mi padre es francés) y estoy empezando a mirar también hacia allí. Pero, como te decía antes, todo lo que sea trabajar, en cualquier ambiente, seguir rodando, seguir aprendiendo… lo valoro mucho.

Si miramos tu mapa de personajes, parece que te persiguen las chicas que observan más de lo que hablan. ¿Qué crees que ven los directores en tu mirada?
(Zoé Arnao) Sí, es que yo soy bastante así. Soy muy observadora, me fijo mucho en los demás y hago mis propios análisis, pero te confieso que me apetece también seguir interpretando personajes muy distintos entre ellos. No sé por qué es un papel, el de observadora, que siempre se me ha otorgado, pero para mí es un placer interpretarlo porque me siento identificada y creo que ven precisamente eso, que son parecidos a mí y que tengo una mirada tal vez un poco inquietante.

Tus personajes suelen habitar mundos muy duros, densos o asfixiantes. Sin embargo, en tus redes y apariciones públicas transmites una energía súper fresca. ¿Cómo se limpia una de esa carga de interpretar siempre a personajes que transitan la culpa, el miedo o el secreto?
(Zoé Arnao) Es un poco complicado, sí, pero siempre he tenido muy claro que no formaban parte de mí. Yo, como todo el mundo, ya tengo suficiente con mis problemas o preocupaciones en la vida como para además llevarme las de mis personajes (ríe). Además, estoy muy agradecida porque mis padres me han ayudado mucho con eso desde el principio, a diferenciar que una cosa es la vida real y otra es lo que interpretas; creo que es importante separarlo para que no te influya demasiado y puedas hacer tu vida. Cuando entras en el rodaje ya eres otra, pero al salir hay que saber dejar al personaje allí hasta el día siguiente.

Si tu carrera fuera una serie de televisión que va por su tercera temporada y pudieras viajar al futuro para leer el guion del final de la serie… ¿Qué giro de guion te gustaría encontrar?
(Zoé Arnao) Me encantaría verme trabajando mucho como hasta ahora. Me apetece mucho hacer cine, tanto dramático como comedia, probar un thriller… hacer personajes interesantes que me sean complicados de entender ahora mismo y que tenga que estudiarlos mucho y estar interpretándolos durante mucho tiempo en diferentes sitios del mundo. Me apetece de todo, la verdad, yo trabajando soy feliz, entonces lo que me venga es porque tenía que ser así y seré feliz.