Ca Sa Font: Miel Arquitectos alarga el verano mallorquín

Al estudio de arquitectura Miel Arquitectos le encargaron independizar Ca Sa Font del buen tiempo. Esta vivienda centenaria de 125 m² en Galilea, dedicada al uso turístico, necesitaba dejar de confiar su atractivo únicamente a las virtudes del verano mallorquín y prepararse para recibir huéspedes durante los meses más fríos.

Había que empezar por enseñarle a Ca Sa Font a relacionarse mejor con la temperatura exterior. Una nueva solera drenante y aislada, el refuerzo transpirable de las fachadas y la incorporación de aislamiento bajo las tejas permitieron a Miel Arquitectos mejorar el comportamiento térmico de la envolvente, con menos pérdidas de calor en invierno y una mayor protección frente a las altas temperaturas estivales. La reforma también exprimió las posibilidades de la orientación. Las zonas sociales ampliaron sus huecos hacia el sur para aprovechar la energía solar, que el pavimento de piedra natural acumula durante el día y devuelve cuando refresca por la noche. Los dormitorios del norte compensaron su menor exposición mediante dos lucernarios practicables que abren la cubierta a la claridad, el aire y la radiación incidente.

Ca Sa Font: Miel Arquitectos alarga el verano mallorquín

 Ca Sa Font aprende del clima

Llegado el estío, este refugio vacacional de dos niveles, con sus árboles frutales, piscina y solárium, cambia de táctica. Para combatir el bochorno, Miel Arquitectos puso la sombra y la ventilación de parte de Ca Sa Font mediante una pérgola de parra y alambres y pequeños ventanucos circulares practicables que conectan estancias de orientaciones opuestas. En la construcción de la primera, el despacho prolongó las pilastras de la barandilla original y recuperó las vigas de madera y las tejas del antiguo porche, que limpió y recolocó en la nueva estructura.

Una terraza en una sola cota