
Cuerpo, territorio y memoria atraviesan Cautín, la primera individual en Europa de Seba Calfuqueo, que cuestiona las narrativas coloniales sobre el paisaje y la identidad.
Entrevistamos a Seba Calfuqueo con motivo de Cautín, la exposición que TBA21 presenta en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid del 6 de octubre al 17 de enero. Artista mapuche trans, Calfuqueo lleva más de una década explorando las relaciones entre cuerpo, identidad, territorio y memoria desde una práctica que cruza performance, vídeo, instalación, cerámica, pintura y textil.
Imagen superior: Seba Calfuqueo © TBA21. Maru Serrano
Mawün (Lluvia), Seba Calfuqueo, 2026, Video performance de Ange Cayuman
Comisariada por Marina Avia Estrada, Cautín toma como punto de partida uno de los ríos más emblemáticos de la Araucanía para construir un recorrido que avanza en sentido inverso a su curso natural: desde la desembocadura en el océano Pacífico hasta su nacimiento en el volcán Lonquimay. El río se convierte así en un territorio de memoria, encuentro y conflicto, atravesado por relatos familiares, saberes mapuche, procesos coloniales y luchas vinculadas a la restitución territorial. La exposición reúne más de veinticinco obras de nueva producción entre cerámicas, textiles cartográficos, pinturas bordadas, animaciones 3D, videoperformance e instalación. A través de ellas, Calfuqueo articula una visión en la que lo natural, lo histórico, lo espiritual y lo político aparecen profundamente conectados, al tiempo que cuestiona concepciones occidentales sobre el tiempo, el territorio y la identidad.
Seba Calfuqueo. Cautín © Cristián Arriagada Seguel
Cautín, que podrá visitarse hasta el 17 de enero, supone además la primera exposición individual de Seba Calfuqueo en Europa y la primera muestra individual dedicada a una artista latinoamericana en la historia del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. La exposición consolida una trayectoria que ha pasado por contextos como la Bienal de Venecia y colecciones como Tate o Centre Pompidou. Su práctica se extiende también al comisariado, ya que actualmente firma la exposición de La Chola Poblete, que se puede visitar en Travesía Cuatro, ampliando su mirada hacia otras voces, cuerpos e imaginarios del arte latinoamericano contemporáneo. Charlamos con ella.
Itrofill mongen, opacidad del agua, 2026 (c) Cristian Arriagada Seguel
Belén Vera: Cautín es el resultado de más de dos años de investigación artística y documental. ¿Cómo nace este proyecto y qué significa para ti presentarlo ahora en tu primera exposición individual en Europa?
Seba Calfuqueo: Para mí, Cautín es el cierre de un ciclo y el comienzo de otro. La exposición tiene como eje central el río Cautín, ubicado en Wallmapu —territorio mapuche—, en la actual Araucanía chilena. Históricamente, este río fue entendido como un límite entre el territorio mapuche y el chileno e, incluso antes, como una frontera frente a la colonización española. Es un cauce con una historia muy compleja y difícil de clasificar.
Al ser mi primera exposición individual en Europa, quería plantear un proyecto ambicioso, en múltiples formatos, que conectara archivo, memoria e imagen. El agua lleva años ocupando un lugar central en mi producción. En Chile está privatizada desde comienzos de los años ochenta, a partir del Código de Aguas establecido durante la dictadura de Augusto Pinochet, un legado que sigue vigente. La exposición evidencia los estragos del capitalismo extractivista sobre algo tan fundamental para la vida como el agua. Parte de un río localizado geográficamente en Chile, pero permite conectarlo con otros ríos y territorios. Desde la cosmovisión mapuche, las aguas son espacios sagrados, entes dotados de inteligencia que habitan y trascienden los ecosistemas. Esta mirada indígena ofrece otra perspectiva desde la que pensar nuestra relación con el mundo, más allá del paradigma occidental.
“No me interesa una mirada pura o esencialista del mundo indígena, sino pensar las contradicciones que nos atraviesan.” Seba Calfuqueo.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
B.V.: El recorrido de Cautín no sigue el curso natural del río, sino que avanza a contracorriente, desde el océano hasta su nacimiento. ¿Qué simboliza esa decisión?
Seba Calfuqueo: La exposición parte de la desembocadura, del encuentro entre el agua dulce y la salada, y llega hasta su vertiente, localizada en un volcán. Recorrer el río a contracorriente es una decisión intencionada y está relacionada con el wünelfe, el lucero del amanecer, que define muchas relaciones dentro de la vida mapuche porque marca el inicio del día. En Wallmapu, el sol aparece desde la Cordillera de los Andes y se esconde en el mar. El recorrido atraviesa así distintos territorios del mundo mapuche, desde el pewenche, próximo a la cordillera y las araucarias, hasta el lafkenche, vinculado al océano Pacífico.
Ngen Ko, Trucha arcoiris, 2026. Imagen Cristián Arriagada Seguel
La exposición comienza con la videoanimación Ngullcheñmaywe—“Lugar donde se encuentran las almas” en mapudungun—, protagonizada por Carmen, mi madre, que falleció el año pasado. La obra alude al ciclo de la vida y la muerte como un círculo que conecta el territorio terrenal y las aguas con el cielo y las estrellas. Después aparecen pinturas, textiles y cerámicas construidas desde el archivo y la memoria del territorio, que representan las especies que habitan el ecosistema del río. Ninguna está por encima de otra: todas conviven bajo un principio que como mapuche llamamos itrofill mongen. Finalmente, murales, vídeos, fotografías e instalaciones recuperan relatos políticos, históricos y orales vinculados a la memoria del Cautín.
“Me interesa que la exposición trascienda su contexto latinoamericano porque habla de un problema global: el acceso al agua, su privatización y el cuidado de los cuerpos hídricos.” Seba Calfuqueo.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
B.V.: La exposición tiene una dimensión poética y espiritual, pero también aborda conflictos como la privatización del agua, el extractivismo o la restitución territorial. ¿Qué conversación te gustaría abrir con el público europeo?
Seba Calfuqueo: Me interesa que no sea una exposición localizada únicamente en Latinoamérica, porque habla de un problema global: el acceso al agua, su privatización y el cuidado de los cuerpos hídricos fundamentales para la vida, independientemente de cualquier lógica productiva. Para el mundo mapuche, las aguas no son un bien capital, sino entes con los que nos relacionamos y de los que depende nuestra subsistencia. La exposición desplaza al ser humano del centro para poner en valor otras formas de vida. Me interesa abrir una conversación sobre otras maneras de relacionarnos con nuestro entorno y sobre nuestra responsabilidad a la hora de preservarlo.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
B.V.: En Cautín conviven la historia del pueblo mapuche con episodios de tu propia biografía y de tu familia. ¿En qué momento comprendiste que ambas historias eran inseparables?
Seba Calfuqueo: El territorio de mi familia está junto al río Cautín y parte de mi historia está profundamente vinculada al territorio lafkenche, de donde proviene mi abuelo. Para mí, la historia del pueblo mapuche es también la historia de una resistencia a la colonización que atraviesa distintos momentos, desde la relación con España hasta la relación con el Estado chileno. Para el pueblo mapuche, el cuerpo y lo humano están ligados de manera inherente al territorio. Esta exposición recupera, a modo de homenaje, la historia de mi familia y la acerca política y afectivamente al río. Esos relatos y memorias me permiten comprender una tierra formada por multiplicidades que la historia oficial occidental ha intentado homogeneizar.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
Un territorio vivo
B.V.: En tu obra el agua nunca aparece como un recurso, sino como un ser vivo con memoria. ¿Qué cambia cuando dejamos de pensarla como una propiedad?
Seba Calfuqueo: Cuando entendemos el agua como un sistema de vida y no como un producto, comprendemos también que el ser humano no es el centro del mundo, sino que depende de las relaciones entre el agua y otras formas de vida. No intento presentar el río como un sujeto humanizado, sino como un territorio vivo que excede lo humano. Eso exige hacernos conscientes del espacio que habitamos para salvaguardarlo, respetarlo y protegerlo.
Mawün (Lluvia), Seba Calfuqueo, 2026, Video performance de Ange Cayuman
B.V.: En Cautín conviven videoperformance, cerámica, bordado, animación 3D e instalaciones de pelo sintético. ¿Cómo decides qué lenguaje necesita cada historia?
Para mí es importante pensar mi obra desde múltiples técnicas. Cada una propone una forma diferente de relacionarse con el río. Algunas piezas utilizan animación 3D precisamente para escapar de una idea preconcebida del arte indígena, muchas veces relegado por el prejuicio colonial a determinadas técnicas y alejado de los lenguajes contemporáneos. Los materiales hablan también de mi experiencia como mujer trans perteneciente a un colectivo vulnerado y racializado, históricamente marginado de la historia oficial del arte. No me interesa proponer una mirada pura o esencialista del mundo indígena, sino pensar también las contradicciones que nos atraviesan como sujetos y como agentes de nuestra propia expresión artística.
“Creo que el mundo occidental todavía no sabe leer bien las realidades indígenas. Muchas veces nos leen como una cuota y desde marcos cargados de prejuicios.” Seba Calfuqueo
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
B.V.: Has definido algunos de los materiales con los que trabajas como “materiales travestis”. ¿Qué exploras a través de esa tensión entre lo natural y lo artificial?
Seba Calfuqueo: Tiene que ver con el maquillaje, la simulación y el travestismo, elementos esenciales en mi trabajo. Como persona de las disidencias sexuales, esas estéticas glossy me construyen y me sitúan dentro de una historia personal, pero también colectiva. Muchos trabajos utilizan materiales que juegan con la ficción, el brillo y el destello para construir imaginarios performativos relacionados con mi identidad. Pero esas materialidades conectan también con el mundo mapuche, donde el brillo ocupa un lugar importante en la cosmovisión. Ocurre, por ejemplo, con la platería mapuche, relacionada con formas de protección del cuerpo y con el cielo, como estrellas que destellan al amanecer y al anochecer.
Seba Calfuqueo en su estudio (c) Cristian Arriagada Seguel
B.V.: El cuerpo ocupa un lugar central en tu trabajo, tanto desde la identidad mapuche como desde la experiencia trans. ¿Cómo se entrelazan esas dimensiones en esta exposición?
Seba Calfuqueo: Esta no es una exposición que hable directamente de género, sino que parte de mi propia experiencia fluida y de mi relación con las aguas y la identidad. Tampoco la planteo como una exposición queer. Me interesa convocar a distintos públicos para cuestionar ciertas lógicas establecidas por el pensamiento occidental e imaginar otras posibilidades de ser.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
Identidad indígena frente a los relatos coloniales
B.V.: Hace años que denuncias públicamente la violencia contra las comunidades mapuche. ¿Ha cambiado esa violencia o mantiene las mismas lógicas coloniales?
Seba Calfuqueo: Es una violencia que sigue muy presente, especialmente bajo el actual gobierno de extrema derecha en Chile. Para mí, lo mapuche no responde necesariamente a lo chileno. Es otra forma cultural de relacionarse con el territorio que ha resistido también frente al propio Estado. Siempre me identifico como artista mapuche antes que como artista chilena, porque mi experiencia está atravesada directamente por el mundo mapuche, por mi familia y por la manera en que mi cuerpo ha sido socializado a lo largo de mi vida.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
B.V.: Llegas a esta exposición después de la Bienal de Venecia, el Whitney y el reconocimiento en Frieze. ¿El creciente interés del arte por las voces indígenas responde a un cambio real o existe el riesgo de que se convierta en tendencia?
Seba Calfuqueo: Creo que el mundo occidental todavía no sabe leer bien el mundo indígena. Muchas veces nos leen como una cuota y desde marcos cargados de prejuicios. Para mí, como artista mapuche e indígena, es importante instalar otros relatos sobre cómo se han construido nuestras historias. Es también una manera de decir que seguimos vivos, aunque el proceso colonial continúe presente. Lo indígena no está separado del mundo occidental: está atravesado por relaciones de violencia y despojo que continúan produciéndose. Desde mi lugar, el arte permite proponer otras narrativas que escapen de esos relatos estereotipados. Y más que hablar en nombre de un pueblo, hablo desde mi propia voz y desde mi experiencia como persona mapuche en la ciudad.
Vista de la exposición. © TBA21. Maru Serrano
Pensar desde lo colectivo
B.V.: Formas parte del colectivo mapuche-feminista Rangiñtulewfü junto a Neyen Pailamilla, Ange Cayuman, Daniela Catrileo y otras artistas. ¿Cómo ha influido esta experiencia colectiva en tu manera de entender el arte y en trabajos como Cautín?
Seba Calfuqueo: Formar parte durante diez años de un colectivo mapuche ha cambiado radicalmente mi forma de pensar el trabajo. Lo entiendo de manera colectiva, tejido por experiencias que exceden mi propio cuerpo. El pueblo mapuche piensa desde la colectividad, más allá de la individualidad. Para mí, ese es uno de los valores fundamentales del arte: establecer conexiones y desconfigurar lo que creemos posible desde el lugar del que provenimos. El arte es un puente que abre conversaciones e interrogantes, pero nunca ofrece respuestas. Nos permite pensar el mundo que habitamos y nuestra relación con aquello que nos rodea. Las aguas y los ríos también forman parte de esa conversación.
Cautín de Seba Calfuqueo puede visitarse del 6 de octubre al 17 de enero de 2027 en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Más información aquí.