
Del arte urbano a la instalación y la fotografía, Ampparito deja que cada idea encuentre su forma. Su trayectoria se construye observando aquello que solemos pasar por alto.
Entrevistamos a Ampparito, Neo2 Award 2026 de Arte, sobre un recorrido que comenzó con el mural y se ha abierto a múltiples formas de creación. La calle sigue alimentando una práctica hecha de observación, colecciones inesperadas y proyectos que pueden surgir después de años de espera. Sus influencias, el aprendizaje por imitación y la búsqueda de un tono propio atraviesan ese proceso, que encuentra una nueva expresión en su exposición en Bowman Hal de Solo CSV.
Imagen superior: De la serie Angioplastia (2021). Cáceres abierto. © Ampparito
La Torre de Pisa (2019). Ragusa, Italia. © Ampparito.
Ampparito busca extrañeza allí donde aparentemente no sucede nada. Surgido de la escena del arte urbano, su trabajo se ha ido alejando progresivamente del mural para expandirse hacia la instalación, la fotografía y la intervención, aunque la ciudad continúa siendo uno de sus principales campos de observación. Su práctica parte de gestos mínimos, objetos encontrados y situaciones cotidianas que altera lo justo para revelar el absurdo que muchas veces se esconde detrás de aquello que consideramos normal. El humor, la ironía y una mirada especialmente atenta a los comportamientos urbanos atraviesan un trabajo en el que la idea termina determinando el medio. En esta entrevista hablamos con Ampparito sobre su manera de observar lo cotidiano, sus influencias, su relación con la calle y la evolución de su práctica, pero también sobre uːː ɡʊɾːuː uːː ɡʊɾːuː, su nueva exposición en la galería Bowman Hal de Solo CSV.
Ampparito y vista general de la exposición uːː ɡʊɾːuː uːː ɡʊɾːuː:. Cortesía de Bowman Hal.
Belén Vera: Tu trabajo suele partir de cosas extraordinariamente normales. ¿Qué tiene que suceder para que algo cotidiano empiece a parecerte extraño?
Ampparito: Me pasa sobre todo cuando estoy fuera de Madrid, porque aquí tengo muchas cosas completamente normalizadas. Cuando viajo miro con otros ojos. Mi trabajo consiste bastante en buscarle tres pies al gato, en coger algo anodino que damos por hecho y preguntarme qué ocurre si modifico una cosa mínima. Muchas veces basta con mirar donde normalmente no miramos, hacia el suelo o los tejados. Si te abstraes un poco, muchas cosas que consideramos normales son rarísimas. Piensa en los coches aparcados en la calle. Los hemos naturalizado completamente, pero imagina sacar un armario de tu casa y dejarlo ahí durante días. O una playa vista desde arriba por alguien que no supiera qué estamos haciendo, con miles de personas tumbadas junto al agua. Podría parecer una ceremonia religiosa. Al final, la normalidad es simplemente aquello que hemos acordado entre todos que es normal, y ese acuerdo cambia constantemente.
Muda (2023) © Ampparito
B.V.: Has hablado del sentido común casi como algo contra lo que trabajar. ¿Sigues interesado en sabotearlo?
Ampparito: Sí, porque normalmente hago aquello que a mí mismo me gustaría encontrar. Me interesan las cosas que no entiendo inmediatamente o que rompen ligeramente la normalidad. Cuando restauraron la Puerta de Alcalá, por ejemplo, la cubrieron con una lona que reproducía fotográficamente el propio monumento. Desde un punto de vista funcional era una solución perfecta, pero me parecía muy significativo sustituir una cosa por la imagen de esa misma cosa. Lo mismo ocurre con los materiales que imitan a otros materiales, como un plástico que parece madera. Cuando llevas el sentido común y la funcionalidad al extremo aparecen situaciones profundamente poéticas. Todo parece estar bajo control y, de repente, surge un destello de absurdo. Y no lo digo como una crítica. Me gusta muchísimo ese sinsentido en el que vivimos.
“Cuando llevas el sentido común y la funcionalidad al extremo aparecen situaciones profundamente poéticas. Todo parece estar bajo control y, de repente, surge un destello de absurdo”. Ampparito
Muda (2023) © Ampparito
B.V.: El humor es fundamental en tu trabajo. ¿Qué te permite hacer que no podrías desde la solemnidad?
Ampparito: Es el tono en el que yo vivo. Si intentara ponerme excesivamente solemne, probablemente nadie se lo creería. El humor me permite tratar cuestiones que de otra manera tendrían una entrada más complicada, pero sobre todo es mi forma de enfrentarme a la vida. Cada vez lo noto más. Hago algo y pienso si realmente voy a poder defenderlo después y seguir creyéndomelo. Puedo pasarme de gracioso o de solemne, así que intento encontrar un tono en el que me sienta cómodo y que siga resultándome honesto con el tiempo.
Copiar, pegar y alargar (2019) Ekaterimburgo, Rusia. © Ampparito.
B.V.: Comenzaste muy ligado al arte urbano y a una generación anterior de artistas a la que admirabas. ¿Cómo has ido encontrando una voz propia?
Ampparito: Cuando empecé básicamente copiaba a artistas como SpY o Escif, y lo digo sin ningún problema. Aprendes por imitación. ¿Por qué pintaba murales? Porque ellos pintaban murales. Durante bastante tiempo estuve probando y, poco a poco, algunas cosas fueron cayendo por su propio peso. Ahora tendría que existir una razón muy concreta para pintar un mural. También he dejado de pensar que hacer arte sea algo obligatorio. Hay momentos en los que tienes algo que decir y otros en los que simplemente haces cosas para ti.
No hay nada de valor (2026). Völklinger Hütte, Alemania. © Ampparito.
B.V.: Ese modo de trabajar parece muy ligado a observar, acumular y esperar…
Ampparito: Sí. Hago muchísimas fotografías y colecciones que quizá nunca lleguen a convertirse en obra. Tengo cientos de fotos de esos carteles que la gente pone en los coches diciendo “No hay nada de valor”. Me parece que hay una humanidad enorme en una persona intentando dialogar anticipadamente con alguien que probablemente va a hacerle daño y diciéndole “Por favor, aquí no hay nada”. También fotografío compulsivamente palomas a las que les falta una pata. Empecé porque vi una y pensé “Joder, no tiene una pata”. Después empecé a encontrarlas por todas partes. Me gusta trabajar así, sin empezar demasiado teledirigido. Detectar algo, acumularlo y quizá algún día aparezca una obra. O quizá no.
Ampparito entre Gallinas (2022) © Claudio Rivero
B.V.: ¿Qué artistas, imágenes o referencias te están inspirando ahora mismo?
Ampparito: La exposición de Félix González-Torres en el Reina Sofía me afectó muchísimo. Estamos tan acostumbrados a verlo todo que parece que nada nos afecta y, de repente, aparecieron dos o tres piezas que me apabullaron. Me impresiona cómo consigue hacer tanto con tan poco, cómo parte de una vivencia compleja y la condensa en un gesto mínimo. También me sucede con Luce, que además es amigo. Tiene una forma casi obsesiva de trabajar, de salir a la calle y observar. Muchas de las cosas que hacemos podrían parecer auténticas gilipolleces desde un punto de vista funcional, pero precisamente ahí piensas que merece la pena vivir para hacerlas. Últimamente busco eso en artistas, libros, películas o conversaciones, cosas que me den ganas de hacer cosas.
Naranjo 1 (2025), Covilha, Portugal. © Ampparito
B.V.: La calle ha sido fundamental en tu trayectoria. ¿Qué ocurre cuando trasladas esa mirada a otros espacios?
Ampparito: Cuando empecé, la calle resolvía problemas muy concretos. Podías enseñar lo que hacías sin tener acceso a un espacio expositivo y, además, no tenías que almacenarlo. Lo ponías ahí, la gente lo veía y se acababa. Tampoco necesitabas pedir permiso. Ahora sigo trabajando en la calle cuando tiene sentido que una obra suceda allí. Para mí hay una diferencia entre presentar algo y representarlo. Si quieres trabajar con el sol, el sol está fuera. Cuando lo llevas a una sala tienes que construir una especie de mímica del sol. Por eso me interesa pensar qué proyectos pueden existir realmente dentro de una galería y cuáles pueden trasladarse mediante documentación sin convertirse en una mala réplica.
Toro (2022). Trasmiras, España. © Ampparito.
B.V.: ¿Y qué ocurre cuando una obra pasa a una pantalla?
Ampparito: Tengo sentimientos encontrados. En el arte conceptual muchas veces lo que me produce el clic es la propia idea. Hay obras de Félix González-Torres que puedo ver en un libro y experimentar algo muy parecido a lo que sentiría delante de ellas. En cambio, cuando una obra te envuelve o es físicamente apabullante, la experiencia directa cobra más importancia. No creo que todo tenga que experimentarse físicamente. Vivimos también a través de las pantallas y lo interesante es ver qué puede hacer cada medio.
“Para mí hay una diferencia entre presentar algo y representarlo. Si quieres trabajar con el sol, el sol está fuera. Cuando lo llevas a una sala tienes que construir una especie de mímica del sol”. Ampparito
Veleta Interior (2026). Exposición uːː ɡʊɾːuː uːː ɡʊɾːuː:.Cortesía de Bowman Hal.
B.V.: Y llegamos precisamente a tu exposición en Bowman Hal de Solo CSV. Empecemos por el título de la exposición, que es prácticamente impronunciable. ¿De dónde surge?
Ampparito: Yo soy fatal poniendo títulos. Llevábamos como cinco meses intentando encontrar uno y de repente pensé que, como la exposición trata mucho sobre la ciudad, el título podía ser un sonido. Es el arrullo de una paloma y, por tanto, es irreproducible textualmente. Lo más parecido sería algo así como uːː ɡʊɾːuː uːː ɡʊɾːuː. Me parecía que el propio título podía funcionar casi como una hoja de sala, porque todo lo que hay en la exposición tiene que ver con ese intento de hacer algo utilizando unos medios con los que sabes que nunca vas a conseguir reproducirlo exactamente. La muestra gira mucho alrededor del trampantojo, empiezas sabiendo, de alguna manera, que vas a fracasar.
Anónimo (2022-Actualidad). Cortesía de Bowman Hal
B.V.: Las palomas tienen una presencia importante en la exposición. ¿Qué te interesa de ellas?
Ampparito: Llevo bastante tiempo obsesionado con ellas. Son de las pocas cosas de la ciudad que resultan muy difíciles de controlar. Los árboles están metidos en sus alcorques, perfectamente delimitados, pero las palomas están ahí, completamente adaptadas. Fueron animales muy útiles para nosotros y ahora las consideramos casi una molestia. Pero, en realidad, son increíblemente inteligentes. En la exposición aparecen al mismo nivel que el sol, la lluvia o el viento, como uno de los elementos que deterioran los edificios. De repente algo que solemos considerar medio asqueroso se convierte en un fenómeno casi atmosférico.
Hace poco leí además un estudio realizado en Francia que utilizaba las palomas como indicadores de la calidad ambiental de un barrio. Son animales muy sedentarios, apenas salen de unas pocas calles, así que su estado físico puede hablarte de las condiciones del lugar, de contaminación, masificación, presión turística… Por eso ya no pienso tanto en las palomas como turistas, sino como nosotros mismos. Somos quienes habitamos la ciudad intentando adaptarnos y sobrevivir. Siempre hago la broma de que las palomas viven en las ciudades por la oferta cultural, ya que tienen alas y podrían irse perfectamente al campo, pero prefieren quedarse aquí.
Bicicleta 2 (2022-Actualidad). © Ampparito.
B.V.: Has definido la exposición como un “trampantojo conceptual”. ¿En qué consiste y qué papel juega el visitante en ese engaño?
Ampparito: El trampantojo tradicional es un engaño basado en la mímesis, algo que visualmente parece otra cosa. Aquí el engaño sucede más desde la situación. Hay, por ejemplo, una serie de veletas que son réplicas a tamaño real, realizadas en hierro y piedra, de algunas de las que todavía quedan en Madrid y que ya no funcionan. Las hemos modificado para hacerlas extraordinariamente sensibles y las hemos colocado a ras de suelo, de manera que se activan con el viento que genera el visitante al caminar por la sala. Entonces el trampantojo ya no es la veleta. El trampantojo eres tú. Tú te conviertes en viento. Me interesa generar un contexto en el que puedas convertirte durante unos segundos en aquello que falta.
Veleta Interior (2026). Exposición uːː ɡʊɾːuː uːː ɡʊɾːuː:.Cortesía de Bowman Hal.
Esto también implica cambiar la forma habitual de mirar. Hay piezas ante las que tienes que agacharte y me apetecía que las paredes estuvieran completamente blancas, sin nada colgado, para escapar de esa altura antropomórfica en la que colocamos todo para nuestros ojos. Una de las piezas está prácticamente planteada como una exposición para palomas y otra depende del poco sol que pueda entrar en la sala. En muchas ocasiones eres tú quien entra físicamente en el juego.
“Puede ser un objeto, un paseo, un tour por la ciudad o una película. Cada vez me interesa más que el medio no determine de antemano lo que puedo hacer”. Ampparito
Anónimo (2022-Actualidad). © Ampparito.
B.V.: En una exposición tan condicionada por el espacio y por el movimiento del visitante, ¿cómo has trabajado el montaje?
Ampparito: Es una de las partes en las que históricamente me he sentido menos hábil. Antes tenía la idea y, cuando estaba resuelta, pensaba “Ya está hecho”. Con los años he entendido que el montaje puede elevar muchísimo una pieza o hundirla completamente. Para esta exposición he hablado mucho con Munji, con Rebeca, una de las comisarias de SOLO, con María y con Irene, dos de mis mejores amigas. Ha sido una especie de ping-pong constante de ideas. Si vieras lo que iba a ser la exposición hace dos meses y lo que es ahora, encontrarías muchísimas diferencias. Si tuviera dos meses más probablemente volvería a cambiar.También hay que aceptar que unas exposiciones salen mejor y otras peor. No pasa nada.
No hay nada de valor (2026). Völklinger Hütte, Alemania. © Ampparito.
B.V.: Hace unos años decías que empezaban a interesarte más las instalaciones que los murales. ¿Hacia dónde sientes que va ahora tu trabajo?
Ampparito: No tengo ni idea, pero creo que hacia algo que llevaba años buscando, que primero aparezca la idea y después llegue la formalización. Hago fotografías de manera compulsiva, construyo series, acumulo cosas y luego veo qué forma toman. Puede ser un objeto, un paseo, un tour por la ciudad o una película. Cada vez me interesa más que el medio no determine de antemano lo que puedo hacer. También empiezo a notar algo que antes no veía tan claramente. Creo que ya existe un tono, una mirada reconocible. Se trata de mantenerla y hacer aquello que a mí mismo me gustaría encontrar en el mundo.
Más información sobre Ampparito en su página web.